Este domingo la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) no puede celebrar los 76 años que cumple porque está atravesando “uno de los momentos más difíciles para el sector nuclear argentino”, indicaron los trabajadores. Con desfinanciamiento, persecución a gremialistas y éxodo de especialistas, los trabajadores no celebran: marcharán para defender “nuestra historia, nuestras capacidades y nuestro futuro”.
Los trabajadores citan a “defender un proyecto de país con desarrollo científico, autonomía tecnológica y soberanía energética” este domingo a las 10.30 en Avenida Del Libertador y Ramallo, frente a la sede central de la CNEA, donde el presidente Javier Milei se reunirá –a puertas cerradas– junto a funcionarios “que impulsan el vaciamiento y la entrega”.
Adrina Serquis, diputada nacional y expresidenta de la CNEA, contó que la fecha es siempre muy esperada por los trabajadores y que es una celebración conjunta, que busca el reconocimiento y el intercambio democrático, a diferencia de esta. Además, se filtró un documento interno donde uno de los contadores que ocupa un cargo gerencial solicitó diez millones de pesos de la Fundación para realizar la celebración a puertas cerradas, sin los trabajadores. El panorama actual le genera “tristeza e indignación” porque se desprecia a los trabajadores de la institución, “el valor más importante que tenemos” y al conocimiento producto de estos años, donde la política de estado se mantenía en la protección de este saber estratégico.
“Quieren debilitar a la CNEA, privatizar las centrales nucleares, destruir la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada en Neuquén), regalar los recursos estratégicos y entregar proyectos fundamentales (de reactores nucleares) como el CAREM y el RA-10 al gobierno de Estados Unidos. Además, maltratan a los trabajadores y destruyen los salarios, lo que está produciendo un éxodo de personal altamente calificado”, explicaron en la convocatoria. Serquis sumó: “el orgullo de hacer tecnología propia se va perdiendo y el desarrollo de este proyecto que era el CAREM, que estábamos liderando en el mundo y es tan estratégico, quedó simplemente abandonado”.
“Las empresas ven a los profesionales de la CNEA como un botín y se están llevando a profesionales muy formados, con la inversión del país en estos 76 años, por la nada misma. En los 90 vivimos algo parecido, pero no una entrega tan flamante como la de ahora”, puntualizó quien dirigió la CNEA desde 2021 a 2024. En abril, un centenar de jefes y jefas de diversos sectores operativos de la CNEA denunciaron una gran preocupacíón por la situación salarial y presupuestaria. En los dos años de gestión libertaria, 300 trabajadores dejaron de estar en la institución, producto de una “sangría lenta, pero claramente direccionada” en los sueldos. Los trabajadores describen que sufren un “deterioro salarial insostenible”.
“La historia de la CNEA la construyó su pueblo trabajador”, aseguran los trabajadores en la convocatoria a la movilización y sostienen que 76 años de desarrollo argentino “no se entregan y que no se privatiza el futuro”.







