Israel ha intensificado su invasión terrestre en el sur del Líbano, ampliando lo que denomina una “zona de seguridad”, a pesar de los crecientes problemas internos. Desde el 2 de marzo, las tropas han ingresado a varios pueblos fronterizos, incluidos Jiam, Adaisseh y Kfar Kila en Marjayoun, así como Kfarchouba en Hasbaya y Dhayra en el distrito de Tiro. Estas zonas, caracterizadas por su terreno montañoso y valles estratégicos, han sido históricamente bastión de Hezbollah, que mantiene presencia local y capacidad defensiva.
Asimismo, este jueves, el ejército informó que la 162.ª División se unió a las divisiones 91 y 36 para ampliar la invasión, estableciendo hasta 18 posiciones militares y extendiéndose hasta ocho kilómetros dentro del Líbano. Al mismo tiempo, confirmó que dos soldados israelíes murieron y cinco resultaron heridos en los enfrentamientos recientes. Según las autoridades militares, las fuerzas habrían eliminado a más de 750 miembros de Hezbollah y destruido infraestructura clave, aunque estas cifras no han podido ser verificadas de manera independiente. En respuesta, Hezbollah ha lanzado cohetes y drones contra posiciones israelíes tanto en el sur del Líbano como en el norte de Israel.
Escasez crítica de personal amenaza al ejército israelí
Mientras ejecuta la ofensiva, Israel enfrenta una grave escasez de personal. Según el portavoz militar Effie Defrin, el ejército carece de aproximadamente 15.000 soldados, incluidos 8.000 combatientes. Esta situación se explica por la ausencia de legislación que amplíe el reclutamiento de la población haredi (ultraortodoxa), así como por el aumento de las operaciones militares, que abarcan Gaza, ataques contra Irán y Líbano, y la protección de asentamientos en la Cisjordania ocupada.
En este contexto, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, advirtió que la falta de tropas podría provocar un colapso interno: “Estoy levantando 10 señales de alerta antes de que las FDI colapsen sobre sí mismas”. Ante esta advertencia, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció que el gobierno planea extender el servicio militar obligatorio, revisar las leyes de reclutamiento y prolongar los periodos de servicio después de la Pascua judía. Netanyahu subrayó que las decisiones del Ejecutivo prevalecen sobre las recomendaciones legales, buscando aumentar la capacidad operativa mientras se mantiene la ofensiva.
Por su parte, la oposición criticó duramente al gobierno, advirtiendo que depender de reservistas se está volviendo insostenible. Líderes políticos señalaron que el estancamiento en el reclutamiento constituye un riesgo de seguridad nacional. Actualmente, los hombres israelíes cumplen 32 meses de servicio obligatorio y las mujeres 24, aunque se discute extender el periodo a 36 meses para cubrir la creciente demanda de tropas.
Líbano denuncia planes de anexión y desplazamientos masivos
En paralelo, Líbano ha denunciado que Israel planea anexar territorios al sur del río Litani y que sus ataques constituyen graves violaciones de la soberanía, según informó la agencia oficial NNA. Durante una llamada con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, señaló que Israel ha destruido la mayoría de los puentes sobre el Litani, aislando comunidades y dificultando la movilidad civil.







