Con apenas un hilo de voz, y al tiempo que se recupera de la balacera que casi la mata, la abogada de origen boliviano Nadia Beller sigue apuntando contra el exasesor de Javier Milei y la ultraderecha latinoamericana, Fernando Cerimedo. Este martes, a través de una extensa carta publicada en redes sociales, Beller confirmó que declarará ante la justicia argentina si la convocan y también a aportar las grabaciones en las que, dijo, Cerimedo le revelaba detalles de la corrupción libertaria, especialmente en la causa de las coimas en la Andis. “Voy a contar lo que sé y aportaré las pruebas”, dijo. Por lo pronto, está citada a declarar en calidad de testigo para este miércoles, pero en la justicia de Bolivia, en una causa contra su expareja por enriquecimiento ilícito paralela a la que investiga el atentado que ella misma sufrió la semana pasada. Mientras tanto, en el gobierno argentino intentan despegarse del dueño de La Derecha Diario: “No tiene relación con Milei desde 2023″, mintió abiertamente el vocero presidencial, Adrián Ravier.
“He sido convocada en calidad de testigo dentro de la investigación que se sigue contra Fernando Cerimedo por presuntos hechos de enriquecimiento ilícito, a raíz de los allanamientos realizados a propiedades vinculadas con él y de los elementos encontrados durante esos procedimientos”, sostuvo Beller en su carta publicada en redes sociales.
“Voy a colaborar con la Fiscalía. Voy a ofrecer las pruebas y los elementos que estén a mi alcance. Lo voy a hacer porque respeto la ley, pero también porque tengo una razón personal, profunda y absolutamente legítima para querer que la verdad salga a la luz: Fernando Cerimedo atentó contra mi vida. Intentó cometer un feminicidio para silenciarme, para impedir que denunciara hechos anteriores de violencia y para evitar que hiciera públicos los conocimientos que había adquirido durante nuestra convivencia sobre hechos e irregularidades en la administración de la cosa pública”, agregó.
Beller –abogada de profesión– ya había aclarado en diálogo con este diario que si la llama la justicia argentina, se presentaría a declarar. Ya hay un pedido al respecto presentado por la diputada Marcela Pagano en el marco de la causa Andis. Según pudo saber Página/12, tanto el fiscal Franco Piccardi como el juez Ariel Lijo están evaluando la medida.
Beller ya había dicho a este diario que tenía grabaciones de varias horas de charlas con Cerimedo donde surgía la corrupción mileísta como parte de esas charlas, que fueron registradas por ella “como resguardo” ante distintas campañas de difamación que creía que el consultor podía desplegar sobre ella.
“Eso no lo digo por despecho”, agregó este martes al respecto. “Lo digo porque sobreviví y porque, después de haber sufrido un ataque contra mi vida, tengo derecho a exigir que las circunstancias que lo rodearon sean esclarecidas y que mi seguridad sea protegida”, siguió. “Hablar no me convierte en cómplice”.
Cerimedo, en tanto, sigue preso. Este lunes hubo dos nuevas detenciones preventivas: Roger Aguilera Céspedes sería supuestamente quien aportó el arma del ataque; Paola Vargas Arizpe, partícipe del intento de femicidio. Hay un prófugo: Aldúbar Henry Silva Peña, el supuesto sicario, pareja de Paola Vargas.
Cerimedo también está siendo investigado por enriquecimiento ilícito y por sus vínculos con el narco. “Él podía pagarse un avión privado cuando quería”, deslizó Beller al respecto. El mileísmo, en tanto, busca despegarse, pero los reiterados ingresos de Cerimedo hasta mediados de 2024 a Casa Rosada –época de la ruptura política según Beller– hablan de una relación muy estrecha, lo mismo que su propiedad de La Derecha Diario.
¿Por qué no denuncié antes?
Beller siente que debe explicar por qué habla ahora y no antes, cuando mantenía una relación amorosa con Cerimedo. “En los últimos días se ha pretendido instalar una narrativa según la cual mi decisión de colaborar con la investigación podría convertir mi condición de testigo en la de cómplice o encubridora. Nada más alejado de la realidad. Yo no participé en los hechos que hoy son objeto de investigación. No estuve en los lugares donde presuntamente ocurrieron. No ejecuté operaciones. No conocí ni mantuve relación con las personas que pudieran estar involucradas. No recibí poderes, facultades ni instrucciones para actuar en nombre de nadie. No formé parte de ninguna estructura destinada a cometer delitos ni a ocultarlos. Lo que conozco de determinadas circunstancias lo conozco de manera referencial, porque me fue manifestado por el propio Fernando Cerimedo durante nuestra relación de pareja y convivencia, como se podrá comprobar con la prueba que ofreceré”, dijo la abogada en su carta.
“¿Por qué callaría después de sobrevivir?“, se preguntó. ”Soy una persona que tuvo conocimiento de determinados hechos por la relación que mantenía con quien hoy está siendo investigado y que decide poner esos elementos a disposición de las instituciones que sí tienen la obligación y las facultades legales para investigar», agregó.
La carta abunda en contestar preguntas. “¿Por qué no denuncié antes? Éramos pareja. Convivíamos. Esperamos un hijo Y, como ya es de conocimiento público a raíz del desdoblamiento de su propio celular, cuando le hablaba sobre denunciar, él me amenazaba con suicidarse. Cerimedo ejercía sobre mí una de las formas más bajas de manipulación que se pueden ejercer sobre una mujer enamorada: utilizar la amenaza de quitarse la vida para impedir que yo denunciara y para mantenerme en silencio. ¿Eso me convierte en cómplice? No», aseguró.







