Un hombre de 80 años fue encontrado atado y muerto en su casa y, aunque no se constataron faltantes en vivienda, los investigadores creen que fue víctima de un robo y sufrió un paro cardíaco por el estrés del hecho. Según información oficial, la víctima se llamaba Mario Alberto Ochoa y vivía solo.

Fuentes policiales indicaron que fue el hijo de la víctima quien lo encontró tendido en el suelo y con las manos atadas en la vivienda de 15 entre 70 y 71 . Minutos después un patrullero y una ambulancia del Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME) llegaron al lugar y los médicos confirmaron el fallecimiento.

Aunque todavía no se descarta ninguna hipótesis, los investigadores apuntan a la posibilidad de que el trágico desenlace haya ocurrido en medio de un robo. Los agentes estiman que los delincuentes ingresaron a la propiedad en algún momento de la madrugada del sábado, ya que el cuerpo fue hallado alrededor de las 5.

La víctima, según se detalló, no presentaba lesiones de arma de fuego o arma blanca, por lo que se cree que podría haber sufrido un paro cardíaco a causa del estrés sufrido durante el asalto o bien haber fallecido asfixiado por los delincuentes. En cualquier caso, se aguarda por el resultado de la autopsia que se llevará a cabo sobre el cuerpo de Ochoa para terminar de determinar en qué circunstancias murió y por qué.

De acuerdo con los pesquisas, en la vivienda tampoco se registraron faltantes de dinero u objetos de valor, por lo que se iniciaron averiguaciones con el hijo y otros familiares para establecer si el jubilado tenía alguna suma guardada en su casa que los ladrones pudieran haber encontrado. Para los investigadores, sería uno de los principales datos para esclarecer el delito y dar con los autores del hecho.

Mirá También:  Los movimientos populares reclamaron al Gobierno que tome medidas de emergencia frente a los aumentos en los precios de los alimentos. En una masiva asamblea en el Obelisco, señalaron que la quita del IVA a los productos de la canasta básica, anunciada la semana pasada por el presidente Mauricio Macri en un reconocimiento de la gravedad de la crisis, no alcanza para que las familias de menores ingresos puedan hacer en sus hogares dos comidas diarias. Los comedores de las organizaciones sociales están desbordados por la demanda y hay mucha preocupación por cómo va trasladarse la devaluación al costo de los alimentos de aquí a fin de año. Esta fue la primera concentración grande de movimientos sociales después de la derrota del oficialismo en las PASO, de la posterior disparada cambiaria y del lanzamiento del paquete de medidas para paliar los efectos de la inflación sobre las familias de menos ingresos (junto con la quita del IVA, que tuvo una aplicación dispar en los supermercados, el Gobierno dispuso dos refuerzos de mil pesos para los titulares de la Asignación Universal por Hijo). Los referentes barriales que hablaron en el Obelisco denunciaron, en este sentido, que el poco de dinero que tenían en el bolsillo quedó licuado por la suba de los precios. La protesta fue convocada por la CTEP, Somos Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa y el Frente Darío Santillán. Los reclamos principales fueron un refuerzo del 40 por ciento para los comedores, un aumento del 50 por ciento en el salario social y la extensión del bono de 2 mil pesos, que hasta ahora se anunció para los trabajadores formales, a los de la economía social. En la Plaza de la República, los organizadores instalaron un micrófono para que los manifestantes pudieran hablar. Prácticamente todos lo que lo usaron llamaron a cambiar el gobierno en las elecciones de octubre y respaldaron el proceso de unidad del Frente de Todos. “Hay dos relojes, uno que marca el tiempo social y otro que marca el tiempo político. El 11 de agosto se juntaron y les dimos una paliza importantísima”, señaló Rafael Klejzer, del Movimiento Popular La Dignidad. Hablaron responsables de comedores y merenderos e históricos militantes sociales, mientras a un costado de la concentración de los Cayetanos, el Frente de Organizaciones en Lucha -agrupación con una identidad más de izquierda- compartía con los asistentes un polentazo. Esta confluencia en un mismo lugar para la protesta de movimientos que están participando de la campaña del Frente de Todos con otros de la izquierda independiente es reflejo de la importancia que todo el arco de las organizaciones sociales le otorga a la necesidad de poner fin al gobierno macrista. La asamblea en el Obelisco fue organizada como preparatoria de una jornada nacional de lucha del próximo miércoles. En principio, los movimientos la habían organizado pensando que mientras estuvieran en el Obelisco iba a sesionar el Consejo del Salario para fijar un nuevo monto del salario mínimo, vital y móvil. Luego, a mediados de esta semana, el Gobierno postergó la sesión del Consejo para el 30 de agosto. El piso del salario mínimo determina el ingreso de los cooperativistas sociales, ya que el monto del salario social es siempre la mitad del salario mínimo. "Hacemos esta asamblea para definir un plan de lucha, para expresar que tiene que haber un aumento importante del salario y las jubilaciones", dijo Esteban "Gringo" Castro, titular de la CTEP. El referente responsabilizó al Gobierno por no dar resguardo a la población más humilde en el el escenario de devaluación y aumento de los precios. "Hay pibes que no comen más de una vez por día y abuelos en la misma situación. En los barrios todos los días nos piden que abramos más merenderos. La devaluación pega a los más pobres. Como organización de los trabajadores más pobres de la Argentina, tenemos que estar en la calle, reclamando por una agenda de inclusión y reconocimiento de derechos de la economía popular".

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