El fundador de WikiLeaks,  Julian Assange enfrentó este martes el primero de dos días de audiencia judicial en los tribunales de Londres en los que está en juego su posible extradición a Estados Unidos. La defensa del periodista australiano, que no asistió al inicio de la audiencia alegando problemas de salud, dijo que su cliente no puede ser entregado a Estados Unidos debido a que los delitos que le imputa ese país son de carácter político, lo que violaría el tratado de extradición británico-estadounidense de 2003. Assange se encuentra en la cárcel de alta seguridad de Belmarsh, donde está detenido desde abril de 2019, luego de ser arrestado en la embajada ecuatoriana en Londres, donde había estado asilado durante siete años.

Aitor Martínez, parte del equipo de la defensa de Julian Assange, aseguró en diálogo con Página/12: «En la sesión de hoy ha quedado claro que los puntos de apelación versan sobre cuestiones que afectan, no sólo a un periodista o a una agencia de noticias, sino a todos los ciudadanos en su conjunto. Hablamos del derecho a la libertad de prensa, que protege a los periodistas para que puedan publicar información veraz cuando sea de interés público sin sufrir represalias o persecución desde el poder». Assange, que publicó miles de documentos militares y diplomáticos clasificados vinculados a las guerras de Afganistán e Irak, podría ser condenado a hasta 175 años de cárcel si es declarado culpable en Estados Unidos.

¿Qué puede pasar con Assange?

Durante la sesión de este martes, los jueces Victoria Sharp y Adam Johnson escucharon los argumentos de la defensa y el miércoles le toca el turno a la Fiscalía británica, en representación de la justicia estadounidense. Luego de eso emitirán un dictamen de inmediato o en otra fecha. En sus argumentos escritos la justicia de EE.UU. acusa a los abogados de Assange de haber «tergiversado consistente y repetidamente» el caso.

Si los tribunales londinenses acceden al pedido de Assange se iniciará un nuevo juicio de apelación sobre aspectos del caso que la defensa no recurrió previamente en otro proceso en 2021. Si se la rechazan se activará el proceso de extradición a EE.UU., que lo requiere por 18 delitos de espionaje e intrusión informática por las revelaciones de su portal.

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Si no se admitiera ninguno de los puntos de apelación «se habrían agotado las instancias internas de Reino Unido y se acudiría inmediatamente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que Reino Unido es parte del Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950», explicó a este diario Aitor Martínez. «Evidentemente esa demanda iría acompañada de una solicitud de medidas cautelares para que Reino Unido no procediera a la entrega hasta que el Tribunal Europeo resolviera el fondo», agregó quien integra el equipo legal del estudio del exjuez español Baltasar Garzón.

En la audiencia de este martes el abogado del periodista australiano, Edward Fitzgerald, enumeró los argumentos para justificar un nuevo recurso e invalidar la orden firmada en abril de 2022 por la entonces ministra del Interior británica, Priti Patel. Fitzgerald dijo que la orden viola el tratado de extradición de 2003 entre los dos países al ser los delitos imputados de carácter político, además de vulnerar sus derechos a un juicio justo y a la libertad de expresión, entre otros.

«Una clara instrumentalización política»

Fitzgerald señaló que el descubrimiento de una trama de la CIA para secuestrar o matar a su cliente cuando estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres (entre 2012 y 2019) demuestra la motivación política del caso. «Extraditar a Assange significaría entregarlo directamente a manos de las mismas personas que conspiraron para asesinarlo», esgrimió su equipo legal, que quiere que los jueces admitan esa trama como prueba.

Los abogados acusan a Estados Unidos de violar los derechos del fundador de WikiLeaks al imputarle cargos sin precedentes y subrayan que es «la primera vez en la historia de Estados Unidos que un editor es procesado por obtener o publicar secretos de Estado». La defensa teme el posible sesgo de un jurado en EE.UU. y que las autoridades del país puedan agregar cargos a su cliente, lo que vulneraría el principio de solo permitir la extradición por los delitos especificados en la orden internacional de detención.

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Fitzgerald recordó que Assange y WikiLeaks «fueron responsables de exponer la criminalidad por parte del gobierno de Estados Unidos a una escala sin precedentes», incluyendo torturas, entregas, ejecuciones extrajudiciales y crímenes de guerra. Una de las revelaciones más impactantes fue el video de un ataque con helicóptero por parte de las fuerzas estadounidenses que mató a 11 personas en Irak, incluidos dos periodistas de Reuters.

Aitor Martínez explicó que Washington busca esconder la comisión de esos delitos apelando a la doctrina de la seguridad nacional. «Y para ello ha esgrimido la Ley de Espionaje de 1917, una norma penal aprobada en la Primera Guerra Mundial para perseguir a espías en territorio norteamericano, por lo que su aplicación a un periodista por ejercer su labor de comunicador es una clara instrumentalización política», agregó a este diario el abogado español.

«Si consiguen cercenar la libertad de prensa habrán dejado herido el derecho de acceso a la información de todos los ciudadanos, y nuestros gobernantes podrán esconder sus crímenes de los ojos de los ciudadanos, sin control alguno de medios de comunicación libres», advirtió Martínez. Según los documentos entregados al tribunal, la justicia estadounidense solicita que se le impida recurrir y se ejecute su entrega, bajo el argumento de que el acusado cometió delitos de tipo penal al difundir información secreta del gobierno estadounidense, que entienden puso en peligro la vida de distintos informantes.

«Es un ataque contra la verdad»

Manifestantes de distintas nacionalidades se congregaron este martes frente al tribunal de Londres con banderas australianas y pancartas con mensajes en apoyo a Assange. Entre quienes se acercaron al lugar se destacó la figura del exlíder laborista británico, Jeremy Corbyn, y la esposa de Julian Assange, Stella, quien insistió en que la vida de su marido corre peligro si se acepta su extradición a Estados Unidos.

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La pareja del periodista australiano dijo que «pase lo que pase en los próximos días, todo ha sido expuesto en los tribunales», luego de hacer referencia a las discusiones sobre los planes para asesinar a Assange. «El origen de esta persecución viene de cuando el líder de la CIA, Mike Pompeo, perdió el rumbo y entonces la instrumentalizó para perseguir a una organización mediática, tramar el asesinato de un periodista y encarcelar a un editor en Londres», advirtió Stella.

«Es un ataque contra la verdad y el derecho de la población a saber», sentenció la pareja de Julian Assange, quien hizo hincapié en que el periodista pueda correr la misma suerte que el opositor ruso Alexei Navalny, fallecido el viernes pasado en una cárcel del Ártico. La ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) visitó a Assange en enero en la prisión de Belmarsh y afirmó que el fundador de WikiLeaks está enfermo y se rompió una costilla por una tos persistente. «Eso pone de relieve los riesgos para su salud física y mental que existen en las actuales condiciones de detención, que se agravarían si se le extraditara», señaló RSF.

Assange lleva casi 14 años confinado en el Reino Unido pese a no haber sido condenado por ningún delito. Luego de ser detenido en 2010 a instancias de Suecia por un caso hoy archivado, se refugió como asilado político en la embajada de Ecuador en Londres entre 2012 y 2019, luego de lo cual fue arrestado por pedido de EE.UU. y trasladado a Belmarsh.

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