«La experiencia me dice que hay tener un poco de miedo a la cuarentena inteligente, porque es dejar alguna parte de la sociedad en libertad de acción como si a ellos el riesgo no les tocara», expresó Alberto Fernández en una videoconferencia con el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, horas antes del inicio de la nueva etapa de la cuarentena, con dos semanas por delante con mayores restricciones en la búsqueda de achatar la curva de contagios. Por eso, pidió «un poco más de esfuerzo» para estos días. A partir de las 0 de hoy y hasta el 17 de julio, ya no levantarán sus persianas los comercios no esenciales y los runners debieron correr anoche sus últimos kilómetros debajo de la lluvia, entre otras restricciones (ver aparte). En Gobierno se mostraban optimistas respecto al acatamiento de la medida, basándose en las encuestas que aseguran que todavía existe un mayoritario respaldo al aislamiento. Sin embargo, en Jefatura de Gabinete comentaban que, hasta anoche, el nivel de reempadronamiento para conseguir permisos para circular venía más alto de lo que esperaban.

En un principio, estaba previsto que Alberto Fernández viajara a Chaco para reunirse con Capitanich, pero finalmente se quedó en Olivos como le aconsejaron sus médicos. «Durante muchos días fui muy atacado porque me dijeron por qué no miraba la cuarentena inteligente de Chile, de Suecia, y resulta que la cuarentena inteligente no parecía tan inteligente porque lo que se necesita es parar drásticamente la circulación de virus», dijo el Presidente que estuvo acompañado por el ministro de Salud, Ginés González García. Fuera del AMBA, Chaco es la provincia que presenta más casos de coronavirus y hoy junto a una zona de Río Negro y una zona de Neuquén, también entraran en una fase restrictiva de la cuarentena. Son los lugares donde los contagios continúan en crecimiento y amenazan con colapsar el sistema sanitario.

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Ayer se registraron 2.262 contagios -1.374 en la Provincia y 744 en la Capital- con 27 fallecidos, que es una cifra en el promedio de la última semana. Pero en el Gobierno descuentan que crecerá en los próximos días y, en caso de no endurecer la cuarentena, la progresión podría resultar fatal. Un dato clave es el del transporte, que se considera un vehículo para la difusión del virus. De acuerdo a los numeros del ministerio que encabeza Mario Meoni, el lunes, cuando debutaron los nuevos controles, viajaron un poco menos de pasajeros. Desde los 978.345 usuarios que viajaron en promedio los días hábiles de la semana pasada, este lunes se movilizaron 932.154 pasajeros. Sin embargo, las expectativas del Gobierno es que se reduzcan bastante más todavía.

Desde el lunes, sólo pueden viajar en el transporte público quienes se desempeñen en ocupaciones esenciales. Todos los permisos se cayeron y deberán tramitarse de nuevo, se supone que con mayores exigencias. Además, quienes tramiten un permiso para movilizarse por causas de fuerza mayor o de urgencia, sólo les durará 24 horas. Hasta el fin de semana pasado existían 5 millones de permisos para circular en el AMBA y, a las 19 de ayer, ya se habían vuelto a inscribir 1,8 millones de personas. Todavía tenían tiempo hasta las 0 hora. Era un número mucho más alto que el que habían calculado a priori. 

Ayer, la provincia de Buenos Aires volvió a mostrar un número de contagios mayor al de la Ciudad, algo lógico dada la cantidad de habitantes pero eso no disminuye la preocupación del gobernador Axel Kicillof, quien se contactó de manera virtual con los intendentes. «Es una etapa muy dura, no es lo que quisiéramos pero ahora tenemos que pedirles este esfuerzo», subrayó en la transmisión de la que participaron tanto jefes comunales del oficialismo como de la oposición. Y mostró dónde están centrados sus desvelos: «Esperamos que nos dé un respiro en la ocupación de camas». Kicillof entregó respiradores, bomba de infusión y monitores para 42 municipios. «Con esta entrega alcanzamos los mil respirados distribuidos por la Provincia», comentó.

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Más temprano, el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, brindó una conferencia de prensa en la sede porteña junto al ministro de Salud, Fernán Quirós. «Nuestras decisiones no las tomamos de acuerdo a lo que opina un sector político o el otro. Respetamos las opiniones, pero las decisiones las tomamos en base a los datos y la evidencia. Y los datos son contundentes: el aumento de los casos es exponencial y la ocupación de las camas de terapia intensiva es preocupante», afirmó, consultado sobre las supuestas divergencias que existen en Juntos por el Cambio respecto a la cuarentena. «Sabemos que ha sido una cuarentena larga, difícil… pero también sabemos que gracias a ello hemos podido contener un brote exponencial como ocurrió en ciudades de España e Italia. Ha sido un gran esfuerzo de todos. A todos nos angustia esta situación, pero estoy convencido de que juntos lo vamos a superar. Sabemos que el esfuerzo es difícil, pero tenemos que sostenerlo», remarcó.

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