la… Seguridad y tranquilidad de vida pueblerina, factor que la viene distinguiendo a ser considerada como posible salida de los grandes centros capitalinos.
Dos complejos habitacionales creados desde hace pocos años, apenas 5 ó 6 en total, nos han sumado a la zona norte de la gran ciudad. Son el “Country Vitel”, sobre la laguna del mismo nombre, a escasos 20 km. Del pueblo y del “Puerto Chascomús”, sobre la misma laguna homónima , tiene unas lagunas interiores bordeando sus 18 links de golf, con actividades náuticas que accederán a la laguna en forma directa a través de un puente elevado, pronto a construirse, pondrán a la ciudad de Chascomús en un nivel de excelencia, respecto a la oferta de vivir en el gran Buenos Aire, con seguridades casi impensables.
Desde hace un tiempo se han agregado varias estancias que suman jerarquía a las actividades turísticas como ser La Fe, La Horqueta, La Mamaia, y más reciente la habilitación de una antiquísima estancia, La Alameda, fundada por la familia Girado en 1789, que cumple con éxito un eficiente servicio turístico internacional, dirigida en la actualidad por un grupo de empresarios locales como son la familia Cánepa– Giambroni.

CULTURA SURERA
Sucede casi siempre que el autor de un artículo, libro o fascículo, al comienzo quiere dar a conocer los motivos que lo llevaron a dar tal o cual nombre a su trabajo, en este caso será al revés y es que este es el último capítulo de un libro que pronto tendré el gusto de ofrecer a los amigos de Chascomús. Por ellos y con ellos estoy transitando uno de los mejores momentos de mi vida, doble gusto: vivir con ellos y mi familia en este querido pueblo de Chascomús y a su vez haber podido canalizar todas las inquietudes que uno acumula en esta altura de mi vida “con tanta juventud acumulada, como dicen en Cuba”. Es por ello que ahora voy a dedicarme a fundamentar el nombre del fascículo, algo presuntuoso, pero siempre real.
Cuando denomino a Chascomús como MOJON CRIOLLO DEL SUR, es mi intención resaltar lo que entiendo fue para el sur de nuestro país la presencia del pueblo de Chascomús.
Es una opinión muy subjetiva, pero es la mía y creo no equivocarme, aun que quizás me traicione cuanto lo quiero: por lo felices que somos todos los Giambroni-Orbe. El tema nace cuando leyendo los distintos autores a los cuales releí, que expresaron con admiración y respeto, lo mucho que lucharon sus primeros habitantes, junto a las autoridades a las que no les fue fácil enfrentar los rigores de ser la frontera más al sur de todo lo conocido. El pueblo siempre tuvo misión de grandeza, puso empuje, valor, voluntad y le llegó la recompensa de ser siempre un adelantado en todos los aspectos intelectuales y materiales.
Los materiales los hemos repasado con atención y reconozcamos que fueron muy valiosos, ahora voy a intentar revisar los intelectuales, con la salvedad de que, al no ser nativo de aquí, me puedo olvidar de algunos nombres que cada uno recuerda, en especial de sus queridas maestras.
Para poder resumir lo más concreto posible, nos vamos a remitir a algo así como a los últimos cincuenta años y poder hacer un recuerdo al alcance de todos, pues fueron sus contemporáneos.
Todo se basa en el estudio de los diferentes temas que se van incorporando a la cultura regional, formando así una modalidad que se va diferenciando por sus propias características de otras zonas más alejadas y que podríamos decir que conforman un estilo propio en este andar de escuchar poesías, cantos, payadas, leyendo a escritores del pueblo y de la zona, se dice que “hay una poesía surera, hay un canto surero y una prosa surera”.
No soy un experto en el tema, pero leyendo y escuchando se puede llegar a en-
CONTINUARA – HEG
tender que en los escritos y poesías de Miguel Angel Castagnino, también de Dn. Pedro Boloqui, López Osornio, Baldomero Fernández Moreno, Mercedes Aldalur, Josefa Zuloaga, Miguel Angel Vian, Hilda Brandi, Carlota Pieske, Adela Landry, Omar Moreno Palacios, Elsa Ochiozzi, Alberto Passerini, Dn. Juan Luzian, Miguel Angel Tocci, etc. Conjugan una literatura que en muchos casos conllevan una prosa poética cuyos temas rondan los sentimientos que tan bien subyacen en sus intenciones de contener todo el sentido surero, que incorporado a sus intelectos se van desgranando en cada poesía o prosa que nos entregan.
Sucede lo mismo cunado se oye el decir de las cuerdas de las guitarras que nos traen temas y gustos que igualmente evocan los motivos sureros, es como si los triunfos, huellas, cifras, zambas, polkas, estilos pampeanos, milongas y gatos, les pusieran acordes musicales a esos temas tan del sur. Subliminalmente hay una gran convocadora: es la LAGUNA DE CHASCOMUS.
Es que como los cuadros de Utrillo cuando pintó sus cinco estampas a horas diferentes del Sacre-Coer de París, nuestra laguna toma la diversidad de tonalidades según las horas del día y de sus cielos, ora límpidos, ora oscuros con nubarrones, con aguas mansas o turbulentas, pero por sobre todo cuando el sol se despide del día, brindándonos atardeceres imborrables, que la dicha de vivir en Chascomús nos la brinda día a día, igualando a todos los seres humanos al presenciar su belleza.
Así como la laguna se incorpora a los temas sureros, también la evocación de los barrios y personales del pueblo, sus aves, sus caminos, sus boliches, todo conforma una sucesión de hechos que brindan una conjunción que resulta del amor que pone el cantor cuando busca encontrar motivo para hablar de su prenda: hay amos, emoción, respeto, añoranza, calor de enamorado que así expresa todo el sentir que le sale de lo más hondo de su ser. Un escritor alemán, Dn. Juan Luzian, amó tanto a su “Comarca querida” con muchos libros y con obras públicas, en dos solas ejemplificaremos su vida, fundó el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chascomús y la Editorial Del Lago, boyando por América escuchó decir a un paisano suyo:
“¡Vaya allí -le dijo- es tierra nueva que espera y llama! ¡Y le hice caso!”
Vi un monumento a la libertad y me dije: un pueblo que respeta la libertad debe ser bueno…
Esos dos pensamientos se hicieron carne en nuestro más excelso escritor de lo surero.
Una poesía como zamba surera, dice mucho:

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De Omar Moreno Palacios
“Amor de prienda”:
Sos una rosa color cielo
Mezcla de sol tu pollera
Yo te vi así a mi manera
Y fue mi mayor anhelo
El perfume de tu pelo
O tu carita aniñada
El dulzor de tu mirada
La tibieza de tu encanto
¡pensar que te quise tanto
Y nunca te dije nada!…

Amalita Larralde de Ochoa,
supo resumir en esta estrofa el amor por su pueblo:
Tierra nuestra querida
Despierta o dormida
En primavera o en otoño
Con sus parques o laguna;
Eres la música y la poesía
Que inspiras a tus hijos
Para engalanar nuestros días.

Juan Vian,
en un candombe, expresa el cariño a la colonia morena:
Agobiados de cadenas
Aquí en la Guardia encontramos
Una vida diferente
Un trato acorde al humano
Hubo reyes, hubo reinas
Hasta santos de color:
San Baltasar, San Benito
La hermandad los valoró.

Dn. Pedro Boloqui,
Hasta las gallaretas de la laguna son recordadas por él:
Como viejas que vuelven de misa
Con sus negros rebozos en hilera
Abandonan de pronto la ribera
Si el chajá algún peligro les avisa.

Pertusi y Vian,
En un aire surero ponen música y letra, ahondando el espíritu del valor:
Cerquita de Buenos Aires
Está el pueblito donde nací
Las aguas de su laguna
Brillan de noche como un rubí
Cuna de gente gaucha
De tradiciones, mi Chascomús
Estridente en tu ribera
Se oye primero el Grito del Sur.

CONTINUARA
HEG

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