El intendente suspendió por cuarenta días “todas las actividades grupales en espacios cerrados”, incluyendo misas y velorios, por “los contagios interhumanos por hantavirus”, que ya produjeron nueve muertes y 24 infectados en el pueblo.

El intendente de la localidad chubutense de Epuyén, Antonio Reato, declaró la cuarentena sanitaria y suspendió “todas las actividades grupales en espacios cerrados” incluyendo misas y velorios, por “los contagios interhumanos por hantavirus”, que ya produjeron nueve muertes y 24 infectados. La resolución, que tendrá una duración de cuarenta días corridos, alcanza “al gimnasio, la dirección de cultura, el auditorio, la capilla, los centros de jubilados y la sala velatoria”. Mientras tanto, el Ministerio de Salud provincial extremó las medidas de prevención que incluirán el aislamiento selectivo de unas 60 personas a las que se considera parte del “vínculo epidemiológico”, es decir que son familiares o allegados de personas que fueron contagiadas, según determinaron  especialistas, en la fiesta de cumpleaños de una adolescente que se celebró el pasado 8 de noviembre.

El protocolo sanitario dictado en la localidad del departamento de Cushamen, al noroeste de la provincia, que es el epicentro del brote de hantavirus, “suspende todas las actividades grupales en espacios institucionales dentro del ejido municipal, a excepción de las dependencias del ministerio de salud”.

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“Solo se mantendrán actividades colectivas convocadas por el área programática del Ministerio de Salud en coordinación con el municipio y deberá el ministerio garantizar las medidas preventivas para evitar contagios”, indica la resolución 7/2019 que dictó Reato acompañado por el secretario de obras públicas y particulares, Jorge José Congregado.

También se recomienda “a la población en general extremar las medidas de prevención para evitar el contagio de infecciones respiratorias, así como evitar la realización de actividades grupales y colectivas en espacios cerrados como conciertos, peñas, reuniones y eventos religiosos durante la cuarentena”.

“Le pedimos a los empleados que usen barbijos, sobre todo por las personas que estuvieron en contacto directo con casos confirmados y por ahí no cumplen con el aislamiento. El aislamiento consiste en utilizar barbijo. En los lugares públicos indicamos que se atienda con barbijos. No es que están encerrados”, explicó el intendente de la localidad que se convirtió en un pueblo fantasma tras el brote.

En paralelo, los ministerios de Salud y de Seguridad de la provincia dispusieron el envío de al menos 50 policías a la localidad para realizar tareas de apoyo en el marco de un plan sanitario para contener el brote que mantiene en estado de alerta a los vecinos del poblado.

El pueblo, de 4.000 habitantes, vive en verano del turismo que llena las calles de tierra, las cabañas y los restaurantes. Ahora, la mayoría de los lugares permanecen cerrados y sin atención. Se estima que la ocupación turística cayó a cero cuando habitualmente en enero es del 90 por ciento.

Según la recorrida de la agencia Telam, las alrededor de 200 camas que posee la zona urbana permanecen vacías, al igual que los campings, donde   nadie levanta su carpa.

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A unos 600 metros de la feria de artesanos, el área más turística, está el salón Pehumayen en el cual se registró el Caso 0, cuando se celebró el cumpleaños al que habría asistido un vecino infectado con hanta, de acuerdo a la hipótesis que manejan los médicos.

El médico sanitarista Federico Kaski, vicepresidente de la Fundación Soberanía Sanitaria, explicó que “el hantavirus es un virus que se transmite por un vector que es un tipo de ratón (colilargo), es un ratón pequeño con cola larga y delgada.

El roedor se infecta y elimina el virus en la orina, excremento y saliva. Si una persona toma contacto con ellas se puede infectar. Es importante saber que el virus una vez eliminado por la orina, excreta o saliva del roedor puede volatilizarse y al tomar contacto con las partículas de aire se puede contraer la enfermedad”.

Sin embargo, la particularidad de este brote pareciera ser la transmisión interhumano. “En este caso, por la epidemiología, pareciera que se trata de un genotipo particular que se podría transmitir de persona a persona. Esto por los casos que han aparecido, no porque esté confirmado virológicamente, aunque la existencia de este genotipo se confirmó en el brote que hubo en el país en 1995. Por cómo se presentaron los casos, los enfermos estuvieron en contacto entre ellos, es más probable que haya sido entre personas, a que hayan estado expuestos a las excreta del ratón”.

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