Sobre la base de una fuerte compresión de los ingresos de trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales, el programa económico de Javier Milei logró desacelerar la inflación. Un informe de CP Consultora advierte que la masa de ingresos formales se ubica actualmente casi 10 por ciento por debajo de los niveles de noviembre de 2023 y que, lejos de recuperarse, enfrenta perspectivas negativas para los próximos meses debido a la combinación de salarios contenidos, caída del empleo y mayores exigencias de ajuste fiscal.

La masa de ingresos es un indicador que permite medir el dinero total que reciben distintos grupos sociales a través de salarios, jubilaciones y prestaciones sociales. A diferencia de los ingresos individuales, ofrece una fotografía más completa sobre la capacidad de consumo de la población y el dinamismo de la demanda interna.

De acuerdo con el reporte, se advierte, en primer lugar, que el modelo económico de Milei se consolida sobre la base de ingresos históricamente bajos.

El fuerte salto inflacionario de los primeros meses de gestión provocó una caída abrupta de los ingresos reales que luego sólo logró recuperarse parcialmente. Desde entonces, los ingresos se estabilizaron en niveles muy reducidos.

Otro de los hallazgos centrales del trabajo es la estrecha relación entre la evolución de los ingresos y la dinámica inflacionaria. Los analistas identifican tres etapas desde la llegada de Milei a la Casa Rosada: una primera fase de fuerte deterioro y recuperación parcial hasta noviembre de 2024; una segunda etapa de estancamiento durante buena parte de 2025, coincidente con el freno en la desaceleración de los precios; y una tercera fase caracterizada por movimientos erráticos y nuevas pérdidas de poder adquisitivo asociadas al repunte de la inflación.

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El informe también destaca la desvinculación entre la masa de ingresos y la actividad económica. Mientras que históricamente una mejora de la actividad económica tendía a traducirse en mayores ingresos para la población, durante la gestión de Milei la economía recuperó niveles elevados, pero la masa de ingresos sigue muy por debajo de los registros previos al cambio de gobierno. Esto se explica por un patrón de crecimiento concentrado en sectores como energía, minería, agroexportaciones y finanzas, cuyos beneficios quedan circunscriptos a segmentos específicos de la economía y no alcanzan a la mayoría de la población.

Un modelo desigual

La evolución de los distintos componentes de la masa de ingresos refleja además el carácter desigual del ajuste. Los asalariados registrados del sector privado lograron defender parcialmente sus ingresos mediante negociaciones paritarias, aunque la caída del empleo formal limitó esa mejora. Las jubilaciones medias y altas también consiguieron cierta recuperación gracias al mecanismo de actualización atado a la inflación.

En el extremo opuesto aparecen los salarios del sector público, que acumulan una caída cercana al 19 por ciento respecto de noviembre de 2023, mientras que las jubilaciones mínimas y gran parte de los programas sociales fueron utilizados como variables de ajuste para sostener el equilibrio fiscal.

Las prestaciones sociales también marcan uno de los casos más evidentes: si bien la Asignación Universal por Hijo registró mejoras reales, otros programas como Potenciar Trabajo, Progresar, pensiones no contributivas y distintas ayudas alimentarias sufrieron reducciones significativas.

Más ajuste y menos ingresos

Las perspectivas hacia adelante tampoco resultan alentadoras. El informe señala que la reciente desaceleración inflacionaria puede generar alguna mejora transitoria en los ingresos indexados, como las jubilaciones, pero advierte que ese efecto tendría un alcance limitado. Las proyecciones apuntan a una desinflación más moderada y de corta duración, lo que restringiría la posibilidad de nuevas recuperaciones del poder adquisitivo.

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A ello se suma otro factor de preocupación: la caída de la recaudación tributaria. En un contexto donde el Gobierno busca preservar el superávit fiscal, la menor disponibilidad de recursos podría derivar en nuevos recortes sobre partidas no indexadas.

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