“Todo pasa” era la frase que brillaba en el pesado anillo de oro que el presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, llevó en su dedo meñique izquierdo durante gran parte de su vida.

El todopoderoso mandamás del fútbol argentino, fallecido el 30 de julio de 2014, usó hasta 2012 la alhaja con esas dos palabras que guiaron su agitada vida en la política futbolera. Y sólo dejó de llevarla en su mano cuando murió Nélida Pariani, su esposa por más de cinco décadas.

Entonces se quitó el anillo porque, según sus íntimos, comprobó que no todo pasa.

El gobernador Juan Schiaretti nunca se puso un anillo con esa frase, pero durante su larga estadía en el poder provincial aplicó aquella máxima grondoniana cada vez que le tocó atravesar situaciones complejas: que el paso del tiempo acomodara las cosas.

El hecho más resonante ocurrió hace dos años, con el asesinato del adolescente Blas Correas por balas de un efectivo de la Policía de Córdoba.

Entonces, el gobernador se aferró a la estrategia del “todo pasa”.

“Tiene que actuar la Justicia. No hay modo de consolar a una madre ante tamaña pérdida. Que los responsables vayan presos es el único camino para mitigar el dolor”, dicen que razonaba Schiaretti ante algunos tibios planteos de sus íntimos, que le recomendaban recibir a Soledad Laciar, la madre de Blas que reclamaba una audiencia.

Se sabe que el 12 de marzo pasado –18 meses después del homicidio de Blas, ocurrido en la madrugada del 6 de agosto de 2020– Schiaretti recibió a Soledad Laciar en un encuentro reservado en el Centro Cívico, que trascendió 10 días después.

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Pero ahora, en el estremecedor episodio de los bebés fallecidos en el hospital Materno Neonatal de la Provincia, el plan hermético del “todo pasa” se modificó drásticamente.

Machas. Antes de la audiencia de este viernes, hubo reclamos de los familiares de los bebes fallecidos en el Hospital Neonatal.  (Javier Ferreyra)
Machas. Antes de la audiencia de este viernes, hubo reclamos de los familiares de los bebes fallecidos en el Hospital Neonatal. (Javier Ferreyra)

En medio de la conmoción social que genera el reclamo de las madres de los bebés fallecidos y afectados, en el Centro Cívico cambiaron de estrategia.

El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julián López, se reunió este viernes con las madres de cuatro de los cinco bebés que murieron en circunstancias que están bajo investigación judicial.

Fue un cambio importante en la estrategia del oficialismo para afrontar las secuelas políticas de una situación traumática. Pero había más: la decisión del gobernador fue reunirse con las acongojadas madres.

Antes de que se conociera la detención de la enfermera Brenda Agüero, un colaborador directo del gobernador aseguró que la audiencia se daría cuando hubiera un dato concreto en la investigación judicial. Eso ocurrió este viernes por la tarde con la primera detención, y anoche se produjo el encuentro en el despacho del Centro Cívico.

Definición y campaña

Hasta este viernes, Schiaretti había hecho sólo una referencia pública al tema, cuando el miércoles pasado dijo en Marcos Juárez: “Son hechos que causan un gran dolor y que deben ser esclarecidos. El Gobierno provincial está colaborando con la Justicia. Es mi responsabilidad dar apoyo a la Justicia para que conozcamos la verdad”, sostuvo el gobernador.

El contexto en el que brindó esa escueta definición llamó la atención a propios y extraños.

Es que las declaraciones de Schiaretti se dieron en un momento de tensión política por la fuerte embestida de la oposición provincial, que 24 horas antes había reclamado la renuncia del ministro de Salud, Diego Cardozo.

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Y además, el gobernador eligió hablar en plena campaña electoral en la ciudad del sudeste provincial, que el 11 de septiembre tendrá elecciones municipales.

En ese contexto, Schiaretti insistió con su proyecto de armar un nuevo espacio político nacional para una eventual candidatura presidencial.

Es llamativo, porque el gobernador no suele hablar de política en medio de las repercusiones por un hecho de fuerte conmoción social como el del Neonatal.

Responsabilidades

La eventual confirmación de la hipótesis judicial de que se trata de una persona con desequilibrios mentales para cometer hechos tan aberrantes no deslindará responsabilidades del Ministerio de Salud.

Fallaron los controles y, como resaltaron los familiares de los bebés fallecidos y también la oposición, en el Ministerio de Salud tenían desde marzo datos de que algo sucedía en el Neonatal, pero la denuncia penal se realizó recién el 7 de junio.

Claro que la oposición también camina por una delgada línea en un caso de fuerte impacto. Es su rol exigir explicaciones al Gobierno, pero sin cruzar el límite de sacar rédito de una situación tan dolorosa.

En los últimos días, hubo una situación que tal vez sirva para marcar esas fronteras difusas entre la preocupación real y el interés político: el lunes pasado, el legislador porteño Roberto García Moritán arremetió casi a los empujones para que el director del Neonatal recibiera a los familiares.

El caso del Neonatal generó una profunda preocupación en el Centro Cívico. Con responsabilidades distintas, toda la clase política está bajo observación de una sociedad impactada.

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