El 13 de noviembre de 2023, mediante un escrito de su abogado Agustín Rivera, los hermanos Manuel y Francisco Adorni, jefe de Gabinete y diputados bonaerense libertario respectivamente, presentaron un escrito mediante el cual le solicitaban al Juzgado Civil y Comercial 18, de La Plata, que la deuda hipotecaria de u$s22.500 dólares que pesaba sobre el departamento heredado en Calle 50 al 400 de la capital bonaerense se declarase prescrita.
Esto se suma al desarrollo de la sucesión y que mantuvo una ejecución hipotecaria hasta 2024 por el inmueble en sucesión. El dato cobra relevancia de cara a la presentación de la Declaración Jurada patrimonial con la que el funcionario apuntaba a explicar los movimientos de dinero que están bajo la lupa de la justicia.
Según el expediente, los hermanos Adorni arguyeron que las acreedoras con las que su padre José Adorni había tomado la prenda hipotecaria en 1996 habían demostrado “desinterés” en cobrar: «Cabe destacar que, en más de 20 años de juicio, las ejecutantes apenas impulsaron el proceso al inicio, lo que demuestra a todas luces el desinterés respecto de la persecución del cobro del crédito señalado».
En ese sentido, reclamaron que “la presente acción declarativa de certeza (art. 322 CPCC) a los fines de obtener una resolución de V.S. que declare prescripta la acción que nace del contrato de mutuo con garantía hipotecaria en primer grado celebrado mediante la Escritura N° 262 (arc. 3.3) con fecha 01 de noviembre de 1996″.
En el parágrafo dentro del cual se repasan los precedentes, aclaran que la intención de la presentación es que la hipoteca sea declarada prescrita: “La extinción de la obligación principal provoca la extinción de la hipoteca».
El inmueble de La Plata en cuestión fue parte de una operación en la que el padre del jefe de Gabinete acordó pagar en doce meses u$s22.500. La última cuota debía ser el 1 de noviembre de 1997.
La ejecución hipotecaria
El departamento de La Plata sobre el que suele montar su versión ganancial el funcionario nacional tuvo, como mínimo hasta 2024, un pedido de ejecución hipotecaria que quedó expuesto en la causa iniciada en 2002 por las mencionadas Liliana Nora Brittánnico y Esther Vecchiola de Brittannico.
El inmueble situado en el centro de la capital bonaerense formaba parte de la sucesión de Jorge Adorni, que, junto con un terreno en la ciudad de Daireaux, dejó en herencia a su esposa Susana Pais y a sus hijos Manuel y Francisco.
El inmueble de La Plata situado en calle 53 al 400 fue parte de una operación en la que el padre del jefe de Gabinete acordó pagar en doce meses u$s22.500. La última cuota debía ser el 1 de noviembre de 1997. No obstante, al no cumplir, ambas señoras gatillaron la cláusula que activaba la ejecución hipotecaria en 2002, año en que fallece Jorge Adorni. De acuerdo con el documento, “en el mes de julio de 2002, las mencionadas promovieron la ejecución hipotecaria de rigor, la que tramitara originariamente por ante el Juzgado de Primera Instancia Civil N° 3 de Capital Federal y que con fecha 20 de septiembre de 2019, el Juzgado con jurisdicción en CABA, se declaró incompetente y remitió la causa a este Juzgado atento que aquí se encontraba radicada la sucesión del ejecutado Jorge Eduardo Adorni”.
Ahora bien, en el escrito de noviembre de 2023, señalan que » la garantía de hipoteca inscripta en el asiento 6 del dominio del bien inmueble de nuestra propiedad, nos genera un perjuicio económico evidente ya que atenta directamente contra la posibilidad de disponerlo».
Este nuevo expediente no sólo pone en tela de juicio el argumento de que este inmueble era el principal argumento del funcionario nacional para sostener su notable incremento patrimonial, sino que echa por tierra el tuit que publicó en octubre de 2018, en el cual afirmaba haber pagado la hipoteca heredada con el departamento que tiene en La Plata: “(…)Tardé años en arreglar todo, con mucho esfuerzo. Si hubiese creído que todo se solucionaría porque soy bueno y simpático, hoy no tendría nada: hubiera perdido todo.
En febrero de 2025, se produjeron ciertas formalidades que permitían inferir que el inmueble aún no había sido vendido. A lo que se sumó algo más: informaron al juzgado platense que la escritura hipotecaria celebrada el 1 de noviembre de 1996 se había perdido.







