Poder caminar por la calle sin ser atacada. Buscar trabajo sin esconder la propia identidad. Llegar a la vejez con una jubilación. Salir a la calle sin tener miedo a ser agredida, como le ocurrió el pasado lunes 2 de noviembre a un grupo de trabajadoras sexuales trans en los Bosques de Palermo. Detrás de estas consignas de la 35ª Marcha del Orgullo hay deseos que no deberían necesitar una movilización para hacerse posibles. Pero en la Argentina de Milei los derechos adquiridos están en franco retroceso y vivir con dignidad, sobre todo para las minorías, se convirtió en una lucha diaria. La consigna central que se coreó con intensidad fue: “¡El orgullo al poder! ¡El odio al carajo!”
Este sábado las diversidades volvieron a ocupar la ciudad de Buenos Aires con una demanda que atraviesa generaciones: ser quien uno es, no puede implicar ponerse en peligro. Las artistas María Becerra y La Joaqui cerraron la festiva jornada con dos presentaciones que coronaron un día donde los ejes fueron la defensa de los derechos humanos en un contexto donde la gente no llega a fin de mes y lo público intenta ser destrozado por el Gobierno.
El colectivo avanza
Miles de personas y decenas de organizaciones comenzaron a reunirse en el Congreso y en Avenida de Mayo y 9 de Julio desde las primeras horas del día a hacer valer su voz. Llegaron de todas partes de Buenos Aires grupos de amigos y de familias homoparentales con sus hijos pequeños que correteaban y se sacaban fotos. Hubo vendedores ambulantes que ofrecían “brownie loco”, corte de flequillo para “pasar las crisis”, masajes y empanadas veganas.
Los manifestantes coreaban “fuera Milei”. Un joven caminaba con un palo que llevaba una cabeza de plástico con una peluca monstruosa clavada con un cuchillo en alusión al presidente. Una nena llevaba en un cochecito a una muñeca morocha de pelo largo con un cartel: “Cristina Libre”.
La organización funcionó a la perfección. Hubo una feria para emprendedores trans en la plaza Congreso y la posibilidad de hacer test gratuito de VIH. El documento general de la Comisión Organizadora dejó en claro que las personas trans y travestis viven enfrentando exclusión, odio y discriminación.
“Repudiamos y denunciamos el salvaje ataque organizado por más de 200 varones contra las trabajadoras sexuales trans en Palermo: ¡Basta de violencia impune! Exigimos justicia y protección. Ley Integral Trans y Ley Antidiscriminatoria YA! Las leyes son un piso, no un techo: exigimos salud, educación, trabajo, vivienda y una vida libre de violencias. También se refiere a la reparación histórica para el colectivo travesti-trans sobreviviente, en cada provincia y en todo el país”. El documento pide justicia por Tehuel y rechaza toda política que pretenda excluir al colectivo de espacios que les pertenecen.
“Basta de exclusión a las personas trans en el deporte. No a las políticas discriminatorias del Comité Olímpico Internacional y otras instituciones deportivas. Contra todas las expresiones de odio, exigimos una sociedad que valore y respete la diversidad corporal, libre de prejuicios y violencias”.
María Laura Olivier, secretaria de la Comunidad Homosexual Argentina, llama a seguir defendiendo los derechos conquistados y a seguir luchando por los que faltan. “Basta de persecución, basta de odio hacia la comunidad lgbtiqn+, basta de cazar maricas, travas/travos, basta de quemar personas por su elección sexual o su identidad de género. Basta de felicitar a quienes lo hacen. Justicia real y cumplimiento de las leyes de identidad de género, de cupo laboral. Los discursos, que ya salieron de las redes, generan mucho miedo, pero aun con ese miedo, seguimos en las calles, en nuestros trabajos, seguimos existiendo y luchando. La activista sostiene que la sociedad debe castigar esos comentarios y la justicia debe caer con “todo el peso de las leyes” sobre quienes los provocan y muy fuertemente sobre quienes los incitan, empezando por el presidente Milei.







