Yemen vuelve a pagar el precio de la violencia: miles de familias huyen de sus hogares, mientras los muertos y heridos se cuentan por miles y los brotes de cólera y sarampión agravan una crisis humanitaria que no deja de crecer.
Más de 200.000 personas han tenido que abandonar sus hogares desde que comenzaron los combates en las últimas semanas, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La cifra se ha disparado desde mediados de septiembre, cuando se contabilizaban unas 76.000 personas desplazadas. Casi todos los desplazamientos se han producido desde el inicio de los combates a principios de septiembre.
La directora general de la OIM, Amy Pope, alertó de la situación de quienes escapan de las zonas de combate. «Las personas están huyendo para salvar sus vidas y no encuentran ningún lugar seguro al que ir», señaló. La organización reclama más financiación para responder al aumento de las necesidades de alimentos y refugio.
Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eleva a casi 1.000 los muertos y a más de 4.200 los heridos desde el comienzo de la última escalada. Cerca de 198.000 personas han sido desplazadas durante este periodo, según el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
A la violencia se suman los riesgos sanitarios. Yemen afronta brotes de cólera y sarampión, mientras las necesidades inmediatas de financiación de la OMS se han más que triplicado, de 9 millones de dólares a 31 millones. «Hacemos un llamamiento urgente a los donantes para que aumenten su apoyo. Hay vidas que dependen de la ayuda humanitaria y sanitaria», afirmó Tedros.
Una guerra que vuelve a intensificarse
La actual escalada tiene sus raíces en septiembre de 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, y varias provincias del país. En marzo de 2015, una coalición liderada por Arabia Saudí intervino militarmente en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente.
Después de la tregua auspiciada por Naciones Unidas en abril de 2022, Yemen entró en un periodo de relativa calma. Sin embargo, los combates se reanudaron en julio y desde entonces han aumentado hasta alcanzar su mayor intensidad desde aquella tregua.
El avance hutí se intensificó en septiembre, cuando el grupo tomó zonas clave de las provincias de Al-Hudaydah y Taiz. Entre ellas se encuentran la ciudad estratégica de Moca y la isla de Mayún, desde donde se controla estratégicamente el estrecho de Bab Al-Mandeb.
El Gobierno lanza una contraofensiva
Ante estos avances, el Gobierno yemení reconocido internacionalmente anunció esta semana una contraofensiva. Las autoridades aseguraron haber expulsado a combatientes hutíes de varias zonas estratégicas de la costa del mar Rojo y de Moca.
La operación cuenta con apoyo aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí. El lunes, la alianza anunció que proporcionaría apoyo aéreo a las fuerzas gubernamentales durante la contraofensiva.
Los hutíes, por su parte, aseguran que mantienen sus posiciones. Fuentes militares de ambos bandos consultadas por AFP tampoco señalaron grandes cambios sobre el terreno.
Las afirmaciones de las partes no han podido verificarse de forma independiente debido a la rapidez con la que evoluciona la situación y a las dificultades de acceso para los periodistas.







