El futuro del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo y por el que, antes del estallido de la guerra, transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL), vuelve a situarse en el centro de la diplomacia regional. En este contexto, Irán y Omán han acordado una ruta para los buques que atraviesan esta vía marítima y ultiman los detalles de un mecanismo destinado a gestionar conjuntamente el tránsito, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní. 

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, citado por la agencia estatal IRNA, afirmó este miércoles que «las coordenadas geográficas de la ruta prevista por ambas partes ya han sido acordadas y, si determinados terceros no obstaculizan el proceso, la declaración conjunta de ambos países, que recogerá las principales consideraciones y puntos de consenso, también se encuentra en la fase final de revisión y redacción». A renglón seguido, describió las negociaciones como «profesionales» y «productivas», al tiempo que confirmó que ambas delegaciones ya han consensuado las coordenadas geográficas de la ruta propuesta.

Asimismo, Baqaei explicó en la rueda de prensa que las conversaciones con Omán continúan avanzando de manera favorable y advirtió de que incluso si ambas partes alcanzan un entendimiento definitivo, ello no significará que el estrecho sea completamente seguro para todos los buques que lo atraviesen.

No obstante, aseguró que «los factores que hacen inseguro el estrecho de Ormuz siguen existiendo debido a Estados Unidos, en particular el bloqueo naval y otras acciones agresivas y amenazantes contra Irán y sus intereses». 

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Este anuncio se produce en un contexto de fuertes tensiones entre Teherán y Washington. La actual escalada se remonta al 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán que, según las autoridades iraníes, dejó más de 3.000 muertos. En respuesta, la República Islámica atacó con drones y misiles a varios países de la región que albergan activos e instalaciones militares estadounidenses.

Posteriormente, en junio, Qatar se sumó a Pakistán como mediador entre Washington y Teherán, una iniciativa que permitió la firma de un memorando de entendimiento el 18 de junio y el inicio de las negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz definitivo.

Sin embargo, el proceso volvió a estancarse por las discrepancias en torno a la seguridad marítima y la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de fricción entre ambas partes. Más tarde, entre el 8 y el 24 de julio, las tensiones se recrudecieron después de que Estados Unidos lanzara nuevos ataques contra Irán. Teherán respondió con una nueva oleada de ataques contra lo que describió como instalaciones y equipos militares estadounidenses ubicados en varios países árabes, especialmente Jordania, Bahréin y Kuwait. Finalmente, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó de forma inesperada el cese de los bombardeos en medio de informaciones sobre nuevos contactos diplomáticos para tratar de reconducir las negociaciones y evitar una nueva escalada regional.

Conviene recordar que, antes del estallido de la guerra, por el estrecho de Ormuz transitaba aproximadamente una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado (GNL). Por ello, cada episodio de tensión en torno a esta estratégica vía marítima ha provocado sucesivos repuntes en los precios de la energía, incrementando la presión económica y política para alcanzar una solución que garantice la reapertura y estabilidad del corredor marítimo.

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Trump insiste en negociar con Irán

En paralelo a los anuncios sobre el futuro del estrecho de Ormuz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que sigue apostando por una solución negociada con Irán, aunque advirtió de que la opción militar continúa sobre la mesa si fracasan los esfuerzos diplomáticos.

«Preferiría llegar a un acuerdo porque no quiero matar a gente», declaró Trump este miércoles durante un acto celebrado en Las Vegas.

El mandatario estadounidense afirmó que su Administración llegó a preparar «el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial», pero decidió suspender esos planes después de que, según su versión, las autoridades iraníes solicitaran abrir un canal de diálogo.

«Me llamaron y me dijeron: ‘Por favor, no lo hagan. Hablemos'», aseguró Trump. «Luego dicen: ‘Nunca dijimos eso’. ¿Saben qué? Las noticias falsas saben que sí lo dijeron, pero estamos hablando. Veremos qué ocurre, aunque nos respetan», añadió.

Asimismo, Trump confirmó que Washington mantiene conversaciones directas con representantes iraníes para evaluar una posible salida al conflicto.

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