Miles de personas acudieron al llamado de los 25 sindicatos que se reunieron en la UOM y plantearon una serie de movilizaciones contra la reforma laboral. Ese itinerario tuvo su primera estación en Córdoba, que recibió a las columnas sindicales con un calor demencial a pesar del pronóstico, que anunciaba lluvia. Fue una muestra de fuerza con múltiples destinatarios: por un lado el gobierno de Milei, que impulsa la sanción de esta ley; por otro lado, Martín Llaryora, que evitó definirse de forma tajante y no bajó una línea ni a sus diputados ni a la senadora Alejandra Vigo; por último a la CGT, que eligió como estrategia el escritorio en lugar de la calle, pero no lograron sentar a ningún gobernador y fueron gambeteados en primer término por el santafesino Maximiliano Pullaro y por el propio Llaryora.

“Por la magnitud de los derechos que deroga, por la extensión de los temas que abarca y por la profundidad de los retrocesos que introduce, este proyecto sólo es comparable con la reforma laboral implementada durante la dictadura cívico-militar de 1976”, argumenta el documento que leyeron sobre el escenario Mariana Mandakovic, secretaria adjunta de la CTA Autónoma, y Leticia Medina, secretaria general de la CTA Córdoba. En el texto, los sindicatos afirman que la reforma laboral “se trata de una maniobra política que entrega derechos históricos a cambio de migajas, y que compromete el futuro del trabajo en la Argentina”.

Como puntos más graves del proyecto que impulsa el Poder Ejecutivo Nacional con Patricia Bullrich como ariete en el Senado destacan la ruptura del sistema de negociación colectiva, la restricción del derecho de huelga, el financiamiento de los despidos con recursos del sistema de seguridad social, el ataque directo a los sindicatos y a la acción colectiva, la institucionalización del techo salarial, la legalización de la precarización laboral y la pérdida de la soberanía sobre el tiempo de trabajo, entre otros.

El orador principal del acto fue el secretario general de la UOM a nivel nacional, Abel Furlán. “Córdoba es nuestro punto de partida no solo para resistir los atropellos del gobierno nacional y de ese puñado de empresas que pretenden someter a los trabajadores. Aquí vamos a dar comienzo a una lucha que demandan nuestros compañeros trabajadores”, soltó el metalúrgico. Pidió por la dignidad del salario, remarcó que el gobierno no solo le pone un tope a las paritarias sino que además “tomó la decisión de manipular los números para esconder la realidad que golpea permanentemente el bolsillo de los trabajadores”.

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Furlán recordó que “esta misma ley fue en su momento tratada en el Congreso de la Nación con la famosa Banelco” y que “no le han cambiado ni una sola coma, copiaron y pegaron”. “¿Saben quiénes pagaron los sobornos? Las multinacionales que redactaron esto. Son los mismos que ahora ponen la plata para que los gobernadores resuelvan lo que son incapaces de resolver”, remató.

Además apeló de forma directa al gobernador de la provincia de Córdoba: “Señor Llaryora: usted llegó con los votos de los trabajadores, no se haga el distraído. No puede traicionar la historia de esta provincia, lo que el movimiento obrero cordobés supo construir. Nosotros no vamos a aceptar que los gobernadores se arroguen la representación de los trabajadores. No tienen nada que hacer discutiendo las cuestiones de los trabajadores con el gobierno. Somos nosotros los que tenemos que discutir”.

En la convocatoria en Córdoba se hicieron presentes varios dirigentes del sindicalismo a nivel nacional. El diputado Hugo Yasky, de la CTA de los Trabajadores; Rodolfo Aguiar, de ATE; Daniel Yofra, de Aceiteros; y Roberto Baradel, de SUTEBA. Algunos gestos de diferenciación de los dirigentes nacionales para con los locales generó algunas rispideces en las reuniones previas. El tema del modelo económico de Milei sobrevoló buena parte de los discursos dada la marcada presencia de los gremios vinculados a la producción y a la industria.

Rodolfo Aguiar valoró que “por fin nace un plan de lucha en la Argentina que no es solo contra una reforma laboral regresiva, es para derrotar el modelo económico de Milei”. “Llegamos a las provincias para pedirles explicaciones a los gobernadores, no pueden ser tan cobardes, sus provincias no están quebradas por culpa de los trabajadores, están quebradas por culpa del programa económico de Milei. Que se animen a enfrentarlo, que no sean cagones”, gatilló el líder de los estatales.

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Para Hugo Yasky, uno de los puntos de mayor preocupación es que los gobernadores no están haciendo eje en “la nueva configuración legal que va a quedar después de esta reforma sino que están discutiendo directamente la coparticipación federal, el toma y daca de los recursos”. “A los gobernadores como Llaryora, que llegaron a donde están con el apoyo del movimiento obrero, que cantaban la Marcha y había mística justicialista en los actos, y que después usaron a los sindicatos para que fiscalizaran, les decimos que están traicionando. No solamente a los trabajadores sino a la historia del movimiento nacional peronista”, manifestó el titular de la CTA de los Trabajadores. Un detalle: Martín Llaryora es hijo de un dirigente sindical del gremio bancario de San Francisco.

Finalizada la primera manifestación de este grupo de sindicatos importantes que se plantaron como una suerte de contrapeso a la inacción de la cúpula de la CGT, las miradas se posan en la reunión de Consejo Directivo de la central obrera. Yasky sostuvo que la CGT “va a tener un debate interno en el que muchos sectores van a plantear la necesidad de pasar a la etapa de la acción” y confió que haya una convocatoria a paro y movilización frente al Congreso el 11 de febrero, cuando se trate la ley en el Senado. Más allá de lo que se decida en esa reunión, este grupo de sindicatos decidió mantener firme la convocatoria a replicar la manifestación el martes 10 de febrero en Rosario.

Si bien la movilización fue principalmente sindical, también hubo representantes de la política. Para la diputada cordobesa de Fuerza Patria, Gabriela Estévez, el hecho de que esta serie de manifestaciones arranque por Córdoba “es una demostración de que las bases de las provincias quieren que la CGT esté a la altura de las circunstancias y que salga a pelear por sus representados, si no no está representando nada”. Estévez apuntó a la conducción cegetista y añadió que “los gobernadores ven que no hay suficiente presión en la calle y si hubiera más presión la respuesta sería diferente”.

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La discusión cordobesa, también presente

Córdoba se convirtió esta semana en el epicentro de la conflictividad social en Argentina. Los gremios estatales hicieron una caravana el miércoles para protestar contra la ley aprobada por el oficialismo provincial a fin de año en la Legislatura. Los sindicatos la llaman reforma previsional, Llaryora dice que es una ley de “equidad jubilatoria”, porque si bien aumenta los aportes previsionales de los activos, lo hace en una escala donde ese porcentaje es mayor para quienes más ganan.

El tema se metió en la manifestación de este jueves, donde Ezequiel Morcillo, secretario general de La Bancaria Córdoba, leyó un documento consensuado: “El problema de la Caja de Jubilaciones provincial no se resuelve con más ajuste a las y los laburantes y jubilados sino con medidas de consenso que respondan a un plan real que contenga soluciones, lejos de concretarse mientras la Caja permanece cerrada”.

Los sindicatos estatales acusaron al gobierno provincial de no responder “ninguna demanda” -los pedidos de diálogo fueron múltiples, cuentan los gremialistas, pero ninguno obtuvo respuesta- y expresaron que, para el gobernador, “pareciera ser que la única solución posible es apretar los bolsillos a las y los trabajadores activos y jubilados”.

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