Mientras las necesidades alimentarias se disparan en los territorios palestinos ocupados, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) se queda sin recursos para responder. La agencia de Naciones Unidas reducirá a la mitad su asistencia en Cisjordania ocupada y advirtió que podría verse obligada a aplicar nuevos recortes en Gaza, donde actualmente ayuda a unos 1,5 millones de personas.
El recorte responde a una grave escasez de fondos y se produce mientras la violencia de los colonos israelíes, las operaciones militares, las restricciones de movimiento y los desplazamientos agravan la inseguridad alimentaria.
La agencia informó el martes que, a partir de este mes, reducirá de 400.000 a 200.000 el número de personas que reciben alimentos, vales o transferencias de dinero en efectivo en Cisjordania, principalmente en zonas rurales y del sur, incluida la gobernación de Hebrón.
El recorte se produce mientras aumentan las necesidades humanitarias debido a la intensificación de la violencia de los colonos israelíes ilegales, las operaciones militares, las restricciones de movimiento, las demoliciones y los desplazamientos.
«En este momento, deberíamos estar ampliando nuestra ayuda en Cisjordania ocupada, no recortando estos recursos vitales», declaró Shaun Hughes, director nacional del PMA para Palestina.
Según Hughes, los trabajadores humanitarios tradicionalmente no consideraban Cisjordania ocupada como una crisis alimentaria, sino principalmente como una crisis de derechos humanos. Sin embargo, afirmó que esta situación está cambiando ante el deterioro de las condiciones de vida.
Financiación
El PMA no cuenta con una fuente independiente de ingresos ni con cuotas fijas asignadas por Naciones Unidas. La agencia depende exclusivamente de contribuciones voluntarias, procedentes principalmente de gobiernos, además de alianzas con empresas y fundaciones y donaciones individuales.
La agencia no especificó qué donantes han reducido sus aportaciones ni cuánto ha disminuido cada contribución. Sin embargo, Estados Unidos ha sido históricamente, y por un amplio margen, el principal donante del PMA.
En 2025, Washington fue el mayor contribuyente, seguido por Alemania, la Comisión Europea y otros gobiernos y organismos internacionales. En 2026, los datos del PMA continúan situando a Washington entre los principales financiadores de sus operaciones.
El PMA sostiene que necesita urgentemente 386 millones de dólares adicionales durante los próximos seis meses para asistir a unas dos millones de personas en situación de inseguridad alimentaria en Gaza y Cisjordania ocupada.
La agencia ya había advertido en julio de que la falta de financiación y lo que describió como «fatiga de los donantes» podrían obligarla a reducir sus operaciones en Gaza. En ese momento, señaló que necesitaba más de 420 millones de dólares para mantener sus operaciones en los territorios palestinos hasta finales de año.
La reducción de los fondos de ayuda exterior de varios de los principales donantes occidentales ha afectado a organizaciones humanitarias en distintos escenarios de crisis, mientras los gobiernos priorizan el gasto interno y la defensa.
Cisjordania ocupada: menos ayuda, más inseguridad alimentaria
El PMA estima que unas 900.000 personas, aproximadamente una tercera parte de la población de Cisjordania ocupada, padecen inseguridad alimentaria. De ellas, la agencia asistía hasta ahora a las 400.000 consideradas más vulnerables.







