Israel afronta un nuevo escenario de incertidumbre política tras unas elecciones parlamentarias que han dejado a los principales bloques sin una mayoría suficiente para gobernar. Mientras el líder opositor Gadi Eisenkot intenta articular una coalición que evite una nueva convocatoria electoral, el papel de los partidos árabes divide a la oposición y alimenta las tensiones en las calles.

El resultado de los comicios ha dejado un Parlamento fragmentado, en el que ninguna de las principales fuerzas políticas cuenta con los apoyos necesarios para gobernar en solitario. Según los resultados oficiales de las elecciones a la Knéset, el Parlamento israelí, el bloque de derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu obtuvo 53 escaños, mientras que el bloque opositor de Eisenkot consiguió 48 y las listas árabes sumaron 19. De este modo, los dos principales bloques se encuentran por debajo de los 61 diputados necesarios para alcanzar una mayoría absoluta, lo que obliga a negociar posibles alianzas para formar un Ejecutivo.

Sin embargo, el principal obstáculo para la oposición no reside únicamente en la falta de escaños, sino también en las diferencias sobre el papel de los partidos árabes. Aunque las fuerzas contrarias a Netanyahu cuentan conjuntamente con 67 diputados, la mayoría de los dirigentes de los partidos sionistas de la oposición se han negado a formar un Gobierno que dependa del apoyo de las listas árabes, según informó el diario The Times of Israel.

En consecuencia, tanto Netanyahu como sus rivales sionistas necesitan el respaldo de los partidos árabes o que se produzcan deserciones de diputados de otros bloques para poder formar un Ejecutivo. En este contexto, la Lista Árabe Unida (Ra’am) ha reiterado su disposición a participar en un Gobierno, mientras que el líder de la Lista Conjunta, Yousef Jabareen, ha afirmado que su partido está preparado para facilitar la salida del Ejecutivo de Netanyahu.

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Eisenkot defiende una amplia coalición para evitar nuevas elecciones

En medio de la incertidumbre política, Eisenkot ha defendido la necesidad de formar un «Gobierno sionista amplio comprometido con el interés nacional» que permita superar el bloqueo parlamentario y evitar una nueva convocatoria electoral. El dirigente del partido Yashar considera que la elevada participación en los comicios exige actuar con rapidez para alcanzar una solución política y evitar que los ciudadanos tengan que volver a las urnas.

«El 27 de octubre, el pueblo expresó su voluntad. La composición del próximo Gobierno de Israel debe ser determinada exclusivamente por los ciudadanos israelíes, sin interferencias ni manipulaciones externas», declaró.

En un comunicado difundido tras su reunión con el líder opositor Yair Lapid, Eisenkot presentó las condiciones que deberán cumplir los posibles socios de coalición y las prioridades que marcarían la actuación del próximo Ejecutivo. Para ello, ha establecido cuatro principios que considera indispensables para cualquier formación que aspire a integrar el futuro Gobierno.

El primero es reconocer a Israel como un «Estado judío, democrático, liberal e igualitario»; el segundo, comprometerse con los valores de la Declaración de Independencia israelí. A estos requisitos se suman la implantación del servicio militar, nacional o civil universal para todos los ciudadanos y el reconocimiento de Hamás como una organización terrorista cuyas capacidades militares y administrativas en Gaza deben ser erradicadas.

«La puerta al Gobierno que formemos estará abierta a cualquier representante electo que acepte estos principios y esté dispuesto a estar a la altura de las circunstancias», afirmó Eisenkot, al presentar las bases de su iniciativa.

En el ámbito legislativo, su programa inmediato contempla la creación de una comisión estatal de investigación, la aprobación de un sistema de servicio universal y el refuerzo del reclutamiento en las Fuerzas Armadas. Asimismo, incluye mejorar las prestaciones para los veteranos y derogar las leyes aprobadas durante la actual reforma judicial del Gobierno.

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En este contexto, Eisenkot ha recordado que la formación del Ejecutivo depende de la decisión del Parlamento, en un mensaje dirigido a quienes cuestionan el papel de la oposición en las negociaciones.

«No permitan que nadie les engañe: en Israel, es la Knéset la que otorga su voto de confianza al Gobierno, y no al revés», sostuvo.

Una política de seguridad marcada por la confrontación con Irán

La política de seguridad también ocupa un lugar central en las declaraciones del dirigente opositor, especialmente ante la posibilidad de que se produzcan nuevos ataques contra Irán antes de que el próximo Gobierno asuma sus funciones.

Eisenkot ha dejado claro que su respaldo a una operación militar durante este periodo de transición estaría sujeto a límites estrictos. Según afirmó, solo apoyaría una intervención en caso de que Israel afrontara una amenaza directa e inmediata que no pudiera esperar a la formación del nuevo Ejecutivo.

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