«Militancia digital». Con ese nombre, una dirigente de Javier Milei enseña a trollear en las redes sociales a los seguidores de La Libertad Avanza. Se trata de las capacitaciones que brinda Lilia Lemoine -asesora en la Legislatura porteña- quien anda de viaje por distintas provincias con el objetivo de que los libertarios den retuits y potencien el mensaje del diputado ultraderechista en redes sociales. En el curso, también enseña a usar los insultos y las discriminaciones predilectas para que se «desmoralizen las personas» pero logrando que, pese a la agresión, la cuenta no sea suspendida: habló, por caso, llamar a Ofelia Fernández «tanque australiano de medialunas», para «ganar» una discusión en Twitter.

Las tácticas para potenciar el discurso de odio se pueden ver en el propio youtube de Lemoine. Hace unos días subió su charla en Corrientes, en el que frente a un puñado de militantes libertarios, especificó sobre los «ataques y defensas» que los seguidores de Milei deberían llevar en redes sociales. La asesora porteña relató que las agresiones en las distintas plataformas pueden ser «para distraer la atención del público, bajar la moral de los equipos o instalar un relato». Y dijo que, ante una presunta campaña contra el diputado ultraderechista, sus seguidores deben estar preparados para defenderlo.

Fue en ese momento donde Lemoine explicó cómo insultar a la legisladora del Frente de Todos. «¿Está mal llamar a Ofelia Fernández tanque australiano de medialunas?», preguntó a sus alumnos. El auditorio negó con la cabeza, quizás sorprendido con el interrogatorio o por no haber aprendido la lección de la asesora ultraderechista. Lemoine recogió el guante y los contradijo: «Está bien llamarla así. Porque es un clásico. Es un clásico. Los clásicos son clásicos». En ese momento aquellos que habían rechazado la idea comenzaron a asentir.

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«Yo no pienso ser su víctima»

En diciembre del 2021, el día que se tomó juramento a los legisladores que asumían en el Parlamento porteño, Ofelia Fernández aprovechó la sesión para denunciar la violencia ejercida desde La Libertad Avanza, la misma bancada a la que Lemoine enseña a discriminar vía redes sociales.

Fernández pidió una cuestión de privilegio respecto de las agresiones del grupo que responde a Javier Milei «porque es el primer día de algunos y quiero que un límite a la violencia esté establecido desde el principio».

Acto seguido, comentó que por aquel entonces había salido de la Legislatura y un grupo de «libertarios» la hostigó un buen rato. «Ahora asume un diputado que me ha dicho gorda hija de puta incogible en más de diez oportunidades, entre muchas otras cosas». Más adelante subrayó que «esto no es Twitter» y que hay que respetar reglas.

«Yo no pienso ser su víctima. No tengo problema en ser su enemiga y demostrar insistentemente que para mí lo que le vienen a proponer a la sociedad está mal», continuó.

«Pero lo voy a hacer hablando de política, a diferencia tuya, que no voy a decir tu nombre», expresó, mirando al bloque de extrema derecha, «porque tengo bastante más trascendencia que vos y regalos no hago, lo hago en tu cara como lo estoy haciendo ahora».

«Pido que pidan disculpas y, si es posible, que les digan a sus militantes que venir de a cuatro a la puerta del lugar en que trabajo no es de fuertes, sino por el contrario, bastante de cagones, discúlpenme la expresión», agregó.

En ese momento, después de que Fernández agradeciera a su bloque y al resto de las bancadas, recogió el guante Leonardo Saifert, de La Libertad Avanza.

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«Eso pasó en una época en que yo no tenía peso ni responsabilidad política de ningún tipo y estaba dirigido a un grupo muy chico. De todas maneras soy consciente de que son dichos fuera de lugar, que no deben tener apoyo de ningún tipo».

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