No pasó mucho tiempo para que, nuevamente, Israel dirigiera su agresión hacia el Líbano, tras los ataques que junto a EE.UU. lanzó contra Irán el pasado 28 de febrero.

A principios de marzo, varias zonas del sur de Líbano, recibieron órdenes urgentes de evacuación por parte de las fuerzas israelíes ante la intensificación de los bombardeos.

Una de ellas fue la ciudad cristiana de Alma Al-Shaab, que quedó en medio del fuego cruzado.

En declaraciones a TRT World, el alcalde, Shadi Sayah, afirmó que la agresión de Tel Aviv contra el Líbano devastó la ciudad y la convirtió en una «zona abierta y deshabitada», en la que prácticamente no queda nadie.

Sayah relató que Alma Al-Shaab recibió un ultimátum para evacuar el pasado 3 de marzo, sin embargo, los residentes «desafiaron la orden y tocaron las campanas de la iglesia para demostrar su firme apego a esta tierra».

“Sin embargo, los incidentes se agravaron drásticamente: el 7 de marzo de 2026, un vehículo de la policía municipal fue atacado –su equipo a bordo sobrevivió solo por providencia divina– antes de que Sami Ghafari, hermano del clérigo corepíscopo Maroun Ghafari, fuera martirizado cerca de la Iglesia de Nuestra Señora, en una peligrosa escalada que golpeó el corazón mismo de la ciudad”, señaló.

De ahí que Sayah haya explicado que, ante las persistentes amenazas israelíes, la ausencia de garantías y la retirada del ejército libanés de la ciudad el 4 de marzo de 2026, los residentes se encontraron “frente a una dura realidad, donde permanecer allí se había convertido en un suicidio”.

“Así, a pesar del firme apego a su tierra hasta el último momento, en última instancia se tomó la decisión de priorizar la preservación de vidas”, indicó.

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“En consecuencia, Alma al-Shaab se ha transformado de facto en una zona abierta y deshabitada, en medio de constantes amenazas a la seguridad e inestabilidad”.

Desplazamiento tras desplazamiento

Esta no es la primera vez que los residentes de la ciudad han sido obligados a desplazarse. La agresión de Israel contra el Líbano en 2023, cuando Tel Aviv ya había empezado a perpetrar su genocidio en Gaza, destruyó alrededor del 60% de sus viviendas y forzó a la población a huir, según Sayah.

«Sin embargo, impulsados ​​por la determinación de los residentes, el 25 de enero de 2025 se produjo un retorno. Los habitantes del pueblo comenzaron de inmediato las labores de reconstrucción por su cuenta, lo que resultó en el regreso de más de 500 personas», afirmó.

 «No obstante, esta cifra se redujo gradualmente a 300 al comienzo del año académico por el cierre de dos de las tres escuelas, lo que solo sirvió para aumentar la incertidumbre reinante», continuó.

Y ahora, esta ciudad cristiana se enfrenta al más reciente ultimátum de evacuación, con una población que se redujo a menos de 100 personas. “El número final de residentes que permanecían en el pueblo ascendía a 83 personas —junto con aproximadamente 50 vehículos— antes del límite para salir definitivamente el 10 de marzo de 2026”, puntualizó Sayah.

“Yo fui la última persona en abandonar la ciudad”, aseveró antes de agregar: “No hay nadie en el pueblo. No sabemos qué está pasando. ¿Cuándo terminará esto?”.

Sayah también señaló que en Alma al-Shaab ya había dos mártires: “Yaqout al-Qassis durante el conflicto de 2023 y Hayat Farah durante la Guerra de Julio de 2006, lo que representa un largo legado de firmeza y sacrificio”.

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