Flávio Bolsonaro se fugó de Brasil y el gobierno de Donald Trump emitirá visas de admisión para él, su esposa Fernanda, su hija Luiza de 14 años y Carolina de 12. La jugada exhibe de manera grosera la injerencia geopolítica de la Casa Blanca. El enfoque de la derecha continental es que el derrotado candidato va a conducir la oposición desde Estados Unidos, algo que carece de todo sustento porque Flavio fue derrotado y su fuga constituye un golpe para la oposición brasileña, que ahora lo mira con recelo. El escape fue una operación que, según parece, no resultó tan sencilla. En el aeropuerto de Iguazú, el lunes, circulaban varios agentes de la SIDE, lo que hizo presumir a las autoridades de la terminal aérea de que algo estaba por pasar. Exhibe algún indicio de complicidad del gobierno de Javier Milei, que hasta ahora se niega a reconocer el triunfo de Lula. En Iguazú están convencidos de que Bolsonaro quiso utilizar el avión de Baires Fly, contratado por un bróker norteamericano y previsto para que salga a las 2 de la mañana del martes, con 4 pasajeros, justito los integrantes de la familia. Los funcionarios del aeropuerto creen que el operativo se frustró por alguna razón desconocida hasta el momento. El diagnóstico en la ciudad argentina es que la operación de escape se trasladó a Paraguay o a algún lugar del propio Brasil, cercano a la frontera. Hay otra hipótesis de la ruta de la fuga. Que los Bolsonaro hayan emprendido el camino de la Amazonia hacia Guyana o Venezuela, como ya lo hicieron otros prófugos bolsonaristas, sembrando una pista falsa en Iguazú. “Voy a entregar mis pasaportes, me voy a defender. No abandonaré Brasil”, dijo Flavio el lunes: 9 horas más tarde, a las 20 de ese mismo día, una caravana salió del complejo en el que vive en Brasilia y todo indica que ese fue el inicio de la fuga. Se trata del comportamiento opuesto al que en su momento tuvo Luiz Inacio Lula Da Silva: que se quedó en Brasil, rechazó la domiciliaria con pulsera, estuvo en la cárcel 580 días y salió por la anulación de la condena por el Tribunal Supremo.

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Síntomas claros

El mismo domingo a la noche, conocidos los resultados, la Policía Federal de Brasil le pidió al juez Alexandre de Moraes la orden para sacarle los dos pasaportes a Flavio Bolsonaro: el brasileño y el italiano que tiene desde 2023. El magistrado recién entregó el escrito a los uniformados el lunes. Cuando fueron a reclamarle los pasaportes, el lunes, Bolsonaro argumentó que no los tenía, que los entregaría el martes. Por esa razón, se le otorgó plazo hasta las 11. A esa hora no había entregado nada.

Para los policías, las sospechas empezaron más temprano. Las dos hijas de Bolsonaro, Luiza y Carolina, faltaron al colegio. Y cuando los policías fueron al domicilio, se enteraron de que Flavio había dejado el complejo de Brasilia en el atardecer del lunes.

Alerta en Iguazú

En la madrugada de este martes, el sitio Infobae publicó la sospecha de que Bolsonaro habría huido desde la Argentina en un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, de la empresa Baires Fly. El aparato había despegado a las 22.14 desde Aeroparque, llegó a Iguazú a las 23.45 y pidió autorización para seguir el vuelo a Miami a las 2 de la mañana. En el pedido dice expresamente que viajarían 4 pasajeros brasileños. Todo indica que la contratación del vuelo la hizo un bolsero norteamericano.

Según se pudo saber este martes, el Gulfstream y Baires Fly son propiedad de Sergio Daniel Mastropietro, quien fuera imputado como lavador del dinero robado en la causa por el desfalco en discapacidad. Baires Fly emitió cientos de millones de pesos en facturas falsas, con vuelos que nunca se hicieron, y así se blanquearon fondos originados en las maniobras de discapacidad. El que operó el entramado fue Miguel Ángel Calvete, pero hubo reuniones de Mastropietro con Diego Spagnuolo, el titular de Andis.

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La noticia de la fuga de Bolsonaro causó revuelo tanto en Argentina como en Brasil. No obstante, parecía inverosímil. Sin embargo, con el correr de las horas, las cosas se fueron haciendo más creíbles. Por lo tanto, los protagonistas tuvieron que reaccionar.

–El gobierno a media mañana emitió un comunicado señalando que Flavio no había ingresado al país y que no había registro en Migraciones.

–En Brasil fueron creciendo los indicios de que Bolsonaro ya no estaba en su vivienda ni contestaba su celular.

–Para despistar, Eduardo Bolsonaro, prófugo en Texas, dijo que su hermano no había escapado y lo propio hicieron un par de colaboradores del candidato.

–Al mediodía, ya transcurridas muchas horas, la fuga se hizo evidente porque Bolsonaro no aparecía por ningún lado.

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