A dónde vas, oriundo Kicillof

No es poca cosa ser gobernador de Buenos Aires -en medio de desastres múltiples- para alguien que hasta hace pocos años daba perfil presunto de “mero” cuadro académico o ex líder estudiantil. Lo que hizo Kici, lo que aprendió, su crecimiento político y una mirada sobre su futuro, apenas tentativa, como para no decir muchas pavadas.

Eran las remotas épocas en que comenzaba a abrirse paso la pandemia macrista. Cuando el kirchnerismo se mostraba un tanto ayuno de orgánica y descendencia, una vez perdido el aparato de Estado. Cuando nacía el verbo resistir-con-aguante y CFK necesariamente debía quedarse al margen de las cosas, perfil casi nulo, más que bajo. Cuando por lo menos medio peronismo le mostraba los dientes a la ex Presidenta. Fue entonces que el desafiante Axel Chiquito Kicillof salió al ring y a las plazas para aguantar los trapos. Bien que hizo, nada de quedarse callado en penitencia como quien asume culpas arrojadas por otros. Nada de falsos modales exquisitos para “ayudar al que gobierna, porque entonces nos va a ir joya”. A resistir lo que se venía, aunque mucho no se pudo resistir. read more

Hacete los rulos con Alberto

Orador hábil, muy buen polemista, de buenos tonos y a la vez duro cuando tiene que mostrarse duro. La amabilidad flexible que gusta lucir Alberto Fernández discute con y seguramente supera ciertas fierezas innecesarias de tiempos idos.

Alberto es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Ah, no.

Ese es Platero, el buen burro del viejo cuentito lírico que leíamos en la primaria.

Reintentemos.

Alberto es bajo, bigotudo, está algo panzón y es en principio suave. Lo suficientemente blando por fuera como para interpelar al prójimo con encomiable gentileza y generosidad política. Entendemos que Alberto lleva huesos. Podría anticiparse de una manera evidentemente grosera que los lleva bien puestos. O eso esperamos. read more

El tiempo de la organización

Un aporte más al debate iniciado por David Blaustein y seguido luego por Federico Lorenz, Daniel Rosso y Marcos Mayer. Con un eje muy peruca de antes, el que decía “Sólo la organización vence al tiempo”.

David  “Coco” Blaustein, haciendo un ejercicio de análisis crítico, lanzó a la militancia nac & pop una pregunta que, poniendo el tiempo como excusa, hunde el cuchillo en la llaga kirchnerista abierta en el año 2015.

Sin entrar en el ping-pong propuesto por los 10 puntos con el que Coco resumió su planteo y a diferencia de la enfática afirmación con la que respondió Federico Lorenz, reproducida por este medio; me tomaré la licencia de ampliar la idea aseverando que la realidad político-social-cultural-económica argenta no debería ser reducida a un tiempo medido desde el apuro de enfrentar un año electoral. read more

¿Son estos tiempos para el kirchnerismo?

En la urgencia de la necesidad de unidad, lo que el kirchnerismo no logra resolver es cómo negociar con otros sectores del peronismo sin perder su identidad. Una perspectiva a la que se había enfrentado, sin resolverla, al tener que pasar de gobierno a  oposición.

Y sí, se habla todo el tiempo de unidad, es el reclamo de la hora. Unidad de la oposición, que es en verdad y exclusivamente unidad del peronismo, la izquierda no participa de la idea, está en la suya. Hoy hay en el peronismo básicamente 4 vertientes, un sector abiertamente antikirchnerista (Pichetto y el Peronismo Federal) que coquetea con Lavagna,  pero no lo termina de seducir. Un no kirchnerismo vacilante (Massa), un no kirchnerismo más negociador (Solá, Alberto Fernández) y, finalmente el kirchnerismo propiamente dicho, que es, hoy por hoy, el más ausente de la escena pública y mediática. Cristina no habla y solo hay dos espadas que se dejan ver cada tanto en actos y sets de televisión: Kiciloff y, en menor medida, Agustín Rossi. read more

¿Qué kirchnerismo es el de la unidad?

El riesgo de los discursos vacíos, de los silencios, de las tautologías es la parálisis. Sobre todo, cuando se habla todo el tiempo de unidad y Cristina no suelta palabra mientras deja que sea Alberto Fernández quien hable por ella. El movimiento, la calle son las formas de salir del quietismo.

El terror del progresismo es la tautología.

Funciona más o menos así: alguien pregunta ¿Por qué no hay conducción? Otro responde: porque no hay conducción. ¿Por qué no hay discurso? Porque no hay discurso. read more

¿Al kirchnerismo se le acaba el tiempo?

Una mirada más que severa sobre los límites que está mostrando el kirchnerismo de cara a las presidenciales, expresada desde dentro del propio kirchnerismo. Quién está en mejores condiciones de ganar votos en el célebre tercio de ciudadanos flotantes.

Soy un convencido que las elecciones del 2015 no las ganó el macrismo. Las perdimos nosotros. Son múltiples los ejemplos pero no es el sentido de estas líneas. De la misma forma las del 2019 no dependen tanto de Mauricio Macri y sus secuaces -más allá de tropelías, torpezas y barbaridades que realizan todos los días- sino de los (¿des?) aciertos nuestros en hacer lo correcto. Desde ese lugar se asienta mi pesimismo. En que no tenemos la inteligencia, madurez, capacidad o herramientas para acometer las tareas necesarias. A continuación, una sumatoria de situaciones que entiendo que robustecen mi afirmación. El orden no es de jerarquía o prelación. Simplemente fueron apareciendo al correr del teclado. read more