Con la celebración del Día de la Escarapela, iniciamos las semanas más significativas de la historia argentina. Del 18 al 25 de mayo se recuerdan los acontecimientos que convergieron en la formación del Primer Gobierno Patrio en 1810.
Cada 18 de mayo, la Argentina celebra el Día de la Escarapela, uno de los emblemas patrios más representativos de la identidad nacional. La fecha marca además el inicio de la Semana de Mayo, período en el que se evocan los hechos históricos que culminaron el 25 de mayo de 1810 con la conformación del Primer Gobierno Patrio.
La escarapela puede utilizarse durante toda la semana, del 18 al 25 de mayo. Aunque no existen documentos definitivos sobre su origen, distintas investigaciones históricas señalan que los colores celeste y blanco comenzaron a utilizarse en 1807, durante la organización de las milicias criollas que enfrentaron las invasiones inglesas en el Río de la Plata. Los integrantes del cuerpo de Patricios llevaban cintas de esos colores en el ojal como distintivo.
Años más tarde, en 1812, Manuel Belgrano impulsó formalmente su adopción. Mientras se encontraba en Rosario al mando de las tropas criollas, propuso al Primer Triunvirato la creación de una escarapela nacional “para que nadie equivocara nuestras fuerzas con las del enemigo”, ya que españoles y criollos utilizaban uniformes similares. El 18 de febrero de ese año, el gobierno decretó oficialmente los colores blanco y azul celeste, dejando de lado el rojo como distintivo.
La conmemoración del Día de la Escarapela fue promovida en 1934 por el Consejo Nacional de Educación y, finalmente, el 18 de mayo quedó instituido oficialmente por resolución del 4 de abril de 1941. Diez años después, en 1951, la efeméride fue incorporada al calendario escolar.






