La angurria de los hechos de corrupción y posible enriquecimiento de funcionarios del gobierno de Javier Milei dejaron al poder económico atrapado en su propia telaraña de sobreactuación moral. Luego de años en los que fueron directos e intensos con hechos de gobiernos anteriores, hoy rodean al asunto de una manera en exceso elegante. “Es artesanal y mal armado”, es la frase que más se escucha en los núcleos empresarios para describir el caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Son pocos los poderosos que hacen fuerza por manifestarse de manera enfática. El consenso es el de fingir demencia o que, en su defecto, son temas menores. Pero la lectura interna es distinta y es lo que motoriza la maquinaria inquieta de la búsqueda de un nuevo poder: la corrupción oficial, entienden, se monta en deficiencias económicas serias. El culto público al ajuste como virtud se quedó en eso, pero el proceso ya no muestra señales de mejora equitativa hacia adelante, es decir, avisa de una situación social degradándose a la par de hechos irregulares. Y este combo, según conversaron hace unos días varios empresarios con consultores políticos y opositores, es el que afecta, más que a los pobres, a los sectores medios, el segmento poblacional que aceleró su ingreso a la pobreza con Milei.

Hace unas horas, la consultora Opina Argentina publicó una encuesta en la que refleja que la corrupción, sólo en abril, subió 6 puntos porcentuales y se posicionó como la principal problemática de percepción social. Con el 36 por ciento, desplazó al desempleo (29) y a la inflación (14). Allí se condensa el problema actual del Gobierno: una especie de “corrup-crisis” que en política es mejor evitar porque, más allá de lecturas electoralistas, orada el poder, el liderazgo y la credibilidad.

Esa situación de incredulidad se da internamente en el Gobierno, entre los trabajadores, y el Gobierno la detecta. No sólo viven la crisis y el ajuste con angustia, sino que en los pasillos oficiales se cuestiona el rumbo. Un caso extremo que se desarrollará luego es el del boletín que creó la jefatura de Gabinete para adoctrinar con los logros oficiales a los empleados de planta del Estado. Un mail del cual es imposible des-suscribirse y que baja línea de buenas noticias o nada.

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Los amigos de Manuel

Hace unos días, Nicolás Pino, el titular de la Sociedad Rural (SRA), recibió fortísimas críticas desde su entidad por la foto que se tomó, a solas, con Adorni. Los productores están furiosos porque el Gobierno de Milei ya canceló la chance de bajar retenciones en los próximos dos años, y lo de Adorni le tiró nafta al incendio. No es el único empresario cercano al funcionario tambaleante que hace culto del humanismo para protegerlo de los escarnios públicos. Hace unas semanas, luego de reunirse con Adorni, el presidente de la de la Cámara de Comercio (CAC), Natalio Mario Grinman, emitió un comunicado hablando de generalidades y, en el medio, apareció el siguiente párrafo: “Es lamentable que sectores que tanto mal le han hecho a nuestro país insistan en aplicar sus malas artes para frenar el cambio. Da la sensación de que bajo una pseudo defensa de la ética se esconde el objetivo de debilitar la gestión del Presidente Milei. Algunos que se han hecho sistemáticamente los distraídos ante el latrocinio permanente y descarado de otros gobiernos, ahora parecen inquisidores frente a algo que, si bien es razonable que sea investigado, a todas luces se presenta como una desprolijidad menor y no como un delito”. Indulgencias curiosas.

El otro polo fuerte de moderación pública del escándalo anida en la cámara Endeavor, donde conviven los ceos más afines a Milei. El pope de ese grupo, Marcos Galperín, decidió incluso jugar fuerte en redes. “Manuel Adorni se compró un pote de Casancrem de 500 g y un paquete de 12 salchichas. Ampliaremos”, reza el mensaje en la red social X que citó esta semana Galperín, y le agregó un comentario: “Esto es un escándalo!!!”, con emojis de risas.

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Otro de los que citó días atrás asegura que “están operando hace 3 meses a un tipo por, junto a su mujer, tener un patrimonio de menos de 500 K y haberse gastado 15 K en pasajes en dos años. Y muchos de ustedes entran como caballos”. El dueño de Mercado Libre fue quien en los años del kirchnerismo armó un grupo de Whatsapp para apoyar a Mauricio Macri y, en paralelo, criticar la corrupción kirchnerista sin eufemismos. Varios integrantes de la cámara de Unicornios averiguaron de la situación de Adorni: les dijeron que lo ven “golpeado” con el asunto. Es curioso, pero la mayoría de ellos cree, como Karina Milei, que es mejor que Adorni se quede antes de que se vaya. Y que puede establecerse una especie de contraataque público. Hay allí otra cosa interesante: en el marco de la crisis económica, perder la manija política sería algo border.

El diario del Gobierno

El enojo de Milei con la situación de medios y periodistas amigos exponiendo el combo corrupción-crisis, algo que está calando hondo en las filas oficiales, hizo que haya decidido escribirse su propio diario interno. El envío se intitula “Hablemos con datos”, donde se repasa “la información más importante de la semana”.

El diario interno del Gobierno donde se cuentan las buenas noticias y se evitan las malas se dispara desde la casilla de mail de la Secretaría de Asuntos Estratégicos que comanda Guillermo Devitt, un ex PRO que llegó al gobierno proveniente de la tabacalera Phillip Morris. Es la mano derecha de Adorni hace años, trabajó fino para pasar leyes en el Congreso y hoy está activo ante la caída en desgracia de su superior.

Además de ponderar el RIGI y hablar bien del ministro de Economía, Luis Caputo, el “Hablemos con datos” de la última semana resalta que, en materia de inflación, “se destacó “la desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria” y que “la inflación núcleo, sin carnes, que aumentaron de manera estacional, se mantuvo en 2,5”. Los que recibieron el mail sonrieron.

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El regreso de los “remarcadores”

Mientras el Gobierno falsea los datos de la economía, los empresarios hacen la suya. Según confiaron fuentes del sector retail, hubo en las últimas horas listas con aumentos de precios de hasta 6 por ciento promedio. El asunto es una novedad.

Hasta ahora, los empresarios de los alimentos nucleados en la Coordinadora de Productores de Alimentos (COPAL) venía con subas en línea con la inflación, pero el 3,4 por ciento de IPC de marzo los sacudió porque ven dos cosas: una perspectiva de inflación más o menos sostenida entre 2,5 y 3,5 de aquí a fin de año. En segundo lugar, que los costos vienen subiendo mucho y tarifas pega de lleno en la estructura general. Las listas con aumentos que llegaron en las últimas horas son para aplicar en mayo, es decir, le están avisando al Gobierno que tiene que sentarse con ellos a negociar.

El problema aquí es que los aumentos se están dando en un mercado de salarios y consumo desplomado. Es decir, hay empresas que están ajustando por precio lo que no consiguen por volumen, por eso a Milei le cuesta entender por qué la inflación sube, aún en este páramo.

Hay otro ejemplo que muestra el asunto. La industria de venta minorista de aceites está seriamente dañada. El consumo está cayendo 10 por ciento interanual y tomaron una decisión de supervivencia: destinarán el 30 por ciento de lo que se produce a exportar aceite a granel, en lugar de gastar en fragmentarlo y embotellarlo. No se vende y aprovechan el precio bueno del girasol en el exterior. De los 6 millones de toneladas que se procesan, 4,5 se las lleva la exportación. De ese total, 3 millones van a aceites, que como no se consumen aquí, empezarán a exportarse a La India.

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