Las últimas encuestas a boca de urna en Israel proyectaron un escenario de empate entre la oposición y Netanyahu, después de que sondeos previos señalaran una ligera ventaja para los rivales del primer ministro. De las tres cadenas principales, los canales 11 y 13 situaron a ambos bloques empatados con 51 escaños cada uno, insuficientes para lograr una mayoría, mientras que el canal 12 seguía dándole ventaja a la oposición liderada por el exmilitar Gadi Eisenkot, con 52 escaños frente a los 50 de su rival.
Pese a la derrota de su bloque, el partido de Netanyahu, el Likud, fue el que más bancas obtuvo, según las estimaciones, 24 o 25, justo por delante de la formación Yashar, de Eisenkot. Poco después de que se publicaran los sondeos, Eisenkot dijo que las proyecciones muestran “una ausencia total de confianza en Netanyahu y su gobierno”. La participación de este martes alcanzó el 77,7 por ciento, casi ocho puntos por encima de la registrada en los últimos comicios de 2022 y la cifra más alta desde 2001, según informó la Comisión Electoral Central.
Daniel Kupervaser, analista político y economista argentino que emigró a Israel en 1973, planteó como primera conclusión que “Netanyahu perdió totalmente el Parlamento, pero sigue como primer ministro de gobierno en transición con serias dificultades para que se forme un nuevo gobierno”. A la hora de definir al líder opositor que plantó bandera en esta elección, Kupervaser expresó: “Eisenkot, a diferencia de Netanyahu defiende el sistema democrático israelí que Netanyahu quiere convertir en un despotismo teocrático. Netanyahu quiere una limpieza étnica de palestinos y Eisenkot se opone, aunque ambos están de acuerdo en colonizar Cisjordania con judíos y no hacer partícipes a árabes israelíes en el gobierno israelí”.
La importancia del voto árabe
Las dos listas árabes que participaron de los comicios, la Lista Árabe Unida (Raam) y la Lista Conjunta, conseguirían un número récord de bancas, 17 o 18 según los sondeos, y podrían ser claves a la hora de inclinar la balanza. A lo largo de su carrera, Netanyahu recurrió en varias ocasiones al fantasma del voto árabe como una amenaza. Este martes advirtió que esa minoría de la población estaba votando en masa y que Israel podría amanecer con un “gobierno de izquierda y de los Hermanos Musulmanes”.
“Estás tocando el punto más problemático de la sociedad israelí”, sostuvo Kupervaser, quien agregó: “El 90 por ciento del componente judío de la sociedad israelí (todos los partidos fuera de los Demócratas de Yair Golan) no considera hasta hoy a los partidos árabes israelíes como posibles socios de una coalición gubernamental. Tratan de evitar la culpabilidad de racismo declarando que buscan un gobierno sionista para Israel”.
Ante el escenario ajustado que se abrió este martes, ¿el bloque liderado por Eisenkot podría finalmente negociar con los partidos árabes para formar gobierno? “Los árabes tienen exigencias muy razonables y no extremas. El problema es la concepción racista en la gran mayoría del componente judío de la sociedad israelí, que es aprovechada por el bando opositor al lado israelí que está dispuesto a llegar a un acuerdo con los partidos árabes. Así se dio la corta experiencia de un año del gobierno liderado por Naftali Bennett y Yair Lapid en 2021. Puede ser que ahora que casi duplicaron su fuerza política cambie un poco esta situación”, sostiene Eisenkot.
Una oportunidad de cambio
Eisenkot, de 66 años, prometió una comisión independiente para investigar los fallos de seguridad que propiciaron los ataques de Hamas, algo que el gobierno de Netanyahu viene evitando. El partido de Eisenkot encabeza un bloque informal que va de la derecha a la centroizquierda. Eisenkot se opone a la creación de un Estado palestino y apoya los asentamientos israelíes, pero prometió contener la violencia de los colonos en Cisjordania.
Pero Eisenkot tampoco es un pacifista. Además de su pasado como jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019, trató de posicionarse incluso más a la derecha que Netanyahu, al prometer que no habrá un Estado palestino, y difundió antiguas imágenes de “Bibi” expresando a regañadientes estar abierto a apoyar esa idea bajo la presión de Estados Unidos.
En un momento en que el ejército reclama más soldados, crecen los debates sobre la exención de los judíos ultraortodoxos del servicio militar, obligatorio para hombres y mujeres en Israel. Eisenkot perdió a un hijo durante las operaciones en Gaza, y acusa a Netanyahu de defender “de manera descarada” a los que rechazan cumplir con su deber.
A diferencia de Netanyahu, quien proviene de una familia de la élite y cuyo padre fue un destacado profesor en Estados Unidos, Eisenkot es hijo de judíos marroquíes y creció en la periferia geográfica de Israel. Sus orígenes salieron a la luz cuando un periodista del Canal 14, una cadena afín a Netanyahu, lo describió como “un mono” controlado por “elitistas ashkenazíes”, en referencia a los judíos de ascendencia europea que históricamente dominaron las instituciones políticas y económicas de Israel.







