Un misterio
Mariano Robles, de 28 años, y Solana Albornoz, de 32, -padres de dos niños de 5 años y otro de nueve meses- murieron el sábado 4, en las últimas horas del día, cuando la joven pareja regresaba a su casa en su propio auto después de haber estado en una fiesta de bodas, en un salón ubicado en el departamento Tafí Viejo, en la zona conocida como Villa Nueva Italia. Fueron hallados sin vida adentro del vehículo que fue arrastrado 100 metros por la crecida de un arroyo.
Conmoción en la capital
En la capital tucumana falleció el fin de semana Lisandro, de 12 años. El menor recibió una descarga eléctrica fulminante mientras jugaba con sus amigos en una calle inundada, en medio de la tormenta, en la zona sur de San Miguel de Tucumán, en la intersección de avenida Democracia y Jujuy, en la zona conocida como Villa Angelina.
Según los vecinos de la zona, ya habían advertido sobre el riesgo de postes eléctricos en mal estado. El niño habría tocado un poste o entrado en contacto con una corriente eléctrica que se había filtrado a través del agua de la calle inundada. Un vecino de la zona aseguró que el menor se estaba cayendo cuando se apoyó en el poste de luz. «Lo tocó y se electrocutó«, sostuvo.
Héroes anónimos
En medio de la tragedia emergieron historias de solidaridad. Víctor Bordallo, un apicultor de la ciudad de Famaillá que perdió varias colmenas en la zona rural de La Madrid, decidió actuar en medio de la tragedia, junto a su hijo Nicolás, una vez que terminó con su tarea. Con su camioneta y una lancha recorrieron parajes rurales casi inaccesibles para asistir a familias aisladas y rescatar animales atrapados.
La tarea se consolidó y creció cuando se sumó la Fundación Planeta Vivo, dedicada al rescate, recuperación y liberación de fauna silvestre y doméstica. La organización arribó a Tucumán pocos días después del temporal con una infraestructura compleja: un campamento sanitario y veterinarios equipados con quirófano móvil, lo que les permitió llevar la atención médica directa a las zonas más afectadas.
El trabajo de Planeta Vivo no habría sido posible sin la articulación con el gobierno tucumano. Según se relató, tanto Bordallo como desde la propia ONG, funcionarios provinciales se contactaron con la organización, tras la viralización en redes de las acciones de las acciones de rescate y proporcionó alimentos y logística, como el apoyo para el traslado de animales y acceso a zonas afectadas.
El operativo se caracterizó por una combinación de recursos, como el uso de drones para rastrear los puntos críticos y detectar a los animales atrapados en zonas inaccesibles, muchos de ellos inmovilizados por el barro. Así se ubicaron a cerca de 100 animales en un sector pantanoso, en donde se concretó una de las operaciones más complejas, de más de ocho horas, para liberar a las ovejas y cabras que luego se llevaron en lanchas al campamento en donde se las asistió y cuidó hasta su recuperación. En total se rescataron a 300 animales, esenciales para la economía de las familias rurales de la zona inundada.
Al despedirse de la provincia la ONG publicó un emotivo mensaje: «En medio de una situación tan difícil, logramos rescatar a más de 300 animales que estaban atrapados en zonas inundadas. Entregamos más de 40 toneladas de alimento y dejamos acopiado mucho más para que la asistencia continúe».
Alivio económico y asistencia
Frente a la emergencia por las inundaciones, el gobierno tucumano implementó una serie de medidas de contención. El gobernador Osvaldo Jaldo anunció este último viernes que casi 10.000 familias no pagarán el servicio de luz durante seis meses (tres bimestres), con una inversión de $3.300 millones.
El beneficio, gestionado a través del Ente Regulador de los Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT) y el convenio Plan Bonificar con la empresa EDET, abarca tanto a domicilios como a comercios afectados. «Nos hacemos cargo de pagar íntegramente la boleta de la luz. Es un aporte razonable y justificable porque la gente se inundó», afirmó Jaldo. El interventor del ERSEPT, Ricardo Ascárate, precisó que se trata de 9.900 damnificados, incluyendo pequeñas industrias y frigoríficos.
Por otro lado, el ministro de Desarrollo Social Federico Masso, supervisó durante cuatro jornadas consecutivas, esta semana, la asistencia en los pueblos Colonia 3 y 4 de Santa Ana, donde se distribuyó mercadería y elementos de primera necesidad a 379 familias. «Esto se trata de dar soluciones en equipo en los momentos difíciles. Hay que poner la cara y el oído», expresó Masso.
Una crisis histórica
Las inundaciones en Tucumán no son un fenómeno nuevo. Localidades como La Madrid, Juan Bautista Alberdi, Graneros y Arcadia han sufrido episodios repetidos desde los años 90, sin que se desarrolle una política sostenida de manejo de cuencas. El proyecto del embalse Potrero de las Tablas, anunciado ern varias ocasiones, nunca se concretó.
Mientras tanto, familias enteras intentan reconstruir lo perdido. En Aguilares, sur tucumano, la intendenta Gimena Mansilla confirmó que todas las personas evacuadas el pasado fin de semana ya regresaron a sus hogares, aunque la Escuela N°87 de Santa Rosa aún espera reparaciones en la red eléctrica para reabrir sus puertas. En Las Salinas, en el otro extremo de la provincia, algunas familias permanecen evacuadas, esperando poder volver a sus casas en los próximos días.
La pregunta que queda en el aire, mientras el agua retrocede y las promesas de obras se acumulan, es hasta cuándo las comunidades más vulnerables de Tucumán seguirán pagando el precio de décadas de falta de obras de infraestructura de grandes dimensiones para el manejo de las cuencas.






