El sector productivo bananero de Salta encendió las alarmas por la resolución 114/26 de la Secretaría de Agricultura de la Nación, que eliminó los controles fitosanitarios que durante más de tres décadas resguardaron a la región del ingreso de plagas que ya devastaron plantaciones en otros países bananeros de la región.

La principal amenaza es el fusarium 4, una enfermedad sin control conocido y que en los últimos años avanzó desde Perú hasta Ecuador, por lo que, de llegar al norte argentino, podría dejar inutilizadas las plantaciones.

José Luis Checa, ingeniero agrónomo y presidente de la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta, fue categórico al hablar con Salta/12: “Corremos riesgo de perder la producción bananera de la zona, porque hay una enfermedad que es el fusarium 4, que viene avanzando en los países bananeros», aseguró. Según detalló, la enfermedad llegó hace algunos años a Perú —a 1.900 kilómetros de la región productiva salteña— y este mismo año se reportaron ya casos en Ecuador, a 2.980 kilómetros. “Es una enfermedad que devasta las plantaciones y te quedás sin posibilidades de seguir produciendo», advirtió.

Checa remarcó que la zona productiva del norte argentino se mantiene hoy libre de las dos enfermedades más letales para el cultivo: la cigatoka negra y el fusarium. “La sigatoka es muy difícil, (pero) tiene muchas aplicaciones con fungicidas para el control”. En cambio, “el fusarium no tiene control, directamente es abandonar la plantación“, explicó.

Sobre la evolución del sector en los últimos años, el productor señaló que “se venía aumentando superficie y se venía recuperando calidad, con grandes inversiones en la zona para tener una buena calidad acorde a los mercados». Pero manifestó que ese proceso está en riesgo con la decisión de la gestión libertaria. “Esto hace que se frene la inversión y que el productor bananero vea de cambiar de rumbo, porque a medida que pase el tiempo y corramos riesgo sanitario, es muy probable que esas grandes inversiones desaparezcan», sentenció.

A esto se suma el contexto económico. “El país no está con un buen consumo, los precios están bastante deprimidos, no solo de la banana sino de casi todos los productos», resaltó Checa. Y, frente “al mal momento que viene pasando el productor, con esto le tiramos encima una preocupación más que no la teníamos hasta hace una semana», agregó.

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Sobre el fondo de la decisión nacional, Checa fue crítico e insistió que a los productores les “parece muy grave que se haya tomado la decisión sin consultarle ni a funcionarios ni a técnicos de las reparticiones estatales, ni siquiera al sector productivo. Esto es una decisión que se toma en Buenos Aires, en una oficina cuatro por cuatro, sin consulta a ningún sector interesado que los podría haber asesorado en la materia».

El dirigente vinculó la advertencia del sector con un dato reciente: el brote de fusarium detectado hace pocas semanas en Ecuador, cuando antes no existía en ese país. “Veníamos en diálogo con los gobiernos provinciales para, casualmente, aumentar o mejorar los controles en los puestos de las barreras sanitarias. Pero mientras veníamos trabajando para que mejoremos los controles, el Gobierno nacional nos propone que se saquen“, cuestionó.

“Realmente, estamos yendo en contra del mundo. En el mundo la corriente de los países que producen banana es cuidar y proteger la zona bananera. Pero parece que (desde Nación) no lo vieron así“, consideró.

La versión de Carlos Zapata

Frente a este diagnóstico técnico, la lectura que circuló desde el oficialismo nacional fue otra. El diputado nacional por Salta Carlos Zapata (La Libertad Avanza) se reunió, sin coordinar con el gobierno provincial, con el secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Iraeta, y con el subsecretario de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores, Martín Gustavo Giaccio.

Tras ese encuentro, que se dio por fuera del canal institucional que había abierto el Ministerio de Producción y Minería de Salta al pedir formalmente una mesa de trabajo técnica, el legislador sostuvo que recibió explicaciones que descartan riesgos sanitarios para la actividad. “Es importante que las dudas que surgieron en Salta tengan una respuesta basada en criterios científicos y no solamente en interpretaciones políticas”, declaró.

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Consultado puntualmente por esa versión, Checa la desestimó, ya que dijo que se trata de «la postura que mantienen los funcionarios que tomaron la medida“, y contrapuso la mirada del propio sector productivo: “Mañana (por hoy) vamos a tener reunión con el sector nuestro y con técnicos para hablar del tema estrictamente científico, porque aparentemente no están bien asesorados. La verdad que es preocupante el tema», ratificó.

El gesto de Zapata —adelantarse con una reunión propia y tratar de bajarle el tono a la advertencia sanitaria antes de que el sector productivo y los organismos técnicos se expresen— tiene una lectura política que excede lo fitosanitario, ya que mientras el gobernador Gustavo Sáenz y los productores reclamaban explicaciones, el diputado libertario validó de entrada la versión oficial del gobierno del que forma parte, esquivando el canal institucional activado por la provincia.

La reunión de hoy miércoles

Según pudo confirmar Salta/12, este miércoles por la tarde se realizará una reunión virtual entre autoridades nacionales y el sector productivo salteño. Del encuentro participarán, además de los productores, representantes de INTA y SENASA, junto a productores y representantes de Jujuy, la otra provincia directamente afectada por la derogación de la norma sanitaria.

Desde el sector remarcaron que esa instancia es la que consideran relevante para dirimir el conflicto en base a criterios técnicos, en contraposición con la versión que trajo Zapata de su encuentro por separado. La expectativa de los productores, en palabras de Checa, es «ser oídos y contemplar la situación en la que nos están metiendo», ante lo que describió como «una incertidumbre total» sobre el futuro de las plantaciones.

El contexto

La resolución 114/2026, firmada por Iraeta y publicada el 20 de julio en el Boletín Oficial, derogó de un plumazo ocho normativas fitosanitarias dictadas entre 1992 y 2013. Entre ellas, la resolución 99/94, que durante más de tres décadas prohibió el ingreso de banana proveniente de países con plagas cuarentenarias a las provincias productoras de Salta y Jujuy. La medida, enmarcada en la ofensiva desregulatoria que impulsa el ministro Federico Sturzenegger bajo la bandera de eliminar “leyes hojarasca”, no fue consultada ni con los gobiernos provinciales ni con el sector productivo.

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El primero en reaccionar había sido el gobernador Gustavo Sáenz, aliado de Javier Milei en el Congreso, quien calificó la medida de “una locura de algún funcionario nacional” y recordó que en la provincia hay 3 mil hectáreas que producen bananas para todo el país. Su par jujeño, Carlos Sadir, también expresó su preocupación por los productores de su provincia “tras la eliminación de normas que protegían sanitariamente a nuestras zonas productivas”, y remarcó: “No se trata de proteger mercados, sino de cuidar una actividad que genera trabajo, desarrollo y arraigo”.

En paralelo, el diputado nacional Juan Fernando Brügge presentó un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados para que el Poder Ejecutivo nacional, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, informe los motivos, causas y alcances de la resolución 114/26.

El proyecto pide precisiones sobre el criterio fitosanitario utilizado para eliminar los controles, la existencia de estudios técnicos de impacto sobre la sanidad vegetal y sobre las economías regionales involucradas. También si se realizaron consultas previas a las cámaras empresariales, asociaciones de productores y organismos provinciales competentes en la materia.

En sus fundamentos, el proyecto sostiene que la derogación de las normas fitosanitarias «tiene la potencialidad cierta y verificada de provocar daños a la producción frutihortícola nacional» y advierte que la decisión se tomó sin estudios específicos ni consenso de los sectores productivos, “muchos de ellos pequeños, que fomentan y mantienen las economías regionales”.

La sigatoka negra, causada por el hongo Mycosphaerella fijiensis, y el fusarium raza tropical 4 —conocido también como mal de Panamá— son consideradas las dos amenazas fitosanitarias más graves para el cultivo de banana a nivel mundial. En el proyecto, Brügge señaló que la primera puede provocar pérdidas de hasta el 50% en el rendimiento de las plantaciones, y la segunda no tiene control conocido y puede inutilizar la tierra por más de treinta años.

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