La semana pasada, las Fuerzas de Defensa Israelí, el ejército de ocupación colonial, reconocieron su responsabilidad en el criminal asesinato de Hind Rajab. La niña de 5 años que viajaba en un coche con 6 familiares, también asesinados, en enero de 2024. Su voz aterrorizada en una llamada para pedir ayuda mientras estaba sola rodeada de sus familiares muertos recorrió ampliamente las redes sociales del mundo.
También el ataque y asesinato de los rescatistas de la Medialuna Roja (Organización parte de la Cruz Roja internacional) que fueron en su auxilio.
«Los resultados de la investigación revelaron que las tropas de las FDI dispararon contra un vehículo que se acercaba mientras circulaba en dirección contraria a la evacuación anunciada». Esta fue la declaración del Estado Mayor del ejército genocida. ¿Cómo un coche con niñas y una ambulancia de un organismo internacional pueden ser algo confuso, en especial siendo que ellos mismo dieron luz verde al paso de la ambulancia?
Los mentirosos oficiales de los asesinos pasaron dos años diciendo que no había tropas cerca del auto. A pesar de que la niña dijo por teléfono: «El tanque está muy cerca. Y se está moviendo» (BBC). Parece que, para Israel, había tanques de muchas nacionalidades por Gaza como para dudar. Su posición es tan ridícula como cobarde.
Pero, para tranquilidad del mundo, anunciaron que abrirán una investigación a la brevedad. Si el cinismo tuviera que escoger una nacionalidad, llevaría con orgullo el documento sionista. El asesino se investiga a sí mismo para ver si es culpable de uno de sus crímenes entre decenas de miles.
Tal vez ni siquiera sientan la necesidad de exonerarse: ¿No es acaso, como pavonean todos los altos y bajos jefes israelíes, un orgullo para ellos matar niños gazaties? ¿No camina por la calle el Ministro de Seguridad con un pin de una horca en su traje?
Es solamente un capítulo más de la implementación del plan genocida contra el pueblo gazatí y palestino.
El coche estaba huyendo de Gaza en dirección a Egipto, y transportaba a Hind y otros seis familiares. Al encontrar un tanque sionista decidieron frenar en una estación de servicio. Inmediatamente, el tanque abrió fuego, ametrallando el auto y matando a todos los ocupantes menos a Hind y su prima de 15 años, Layan.
En un primer llamado al teléfono del tío por parte de la Medialuna Roja, atiende Layan. Luego de cortarse la comunicación, Layan muere por las balas. En el segundo llamado atiende Hind de 5 años. Luego de varias horas en el coche, rodeada por los cadáveres de sus familiares, una ambulancia con 2 rescatistas llega al lugar. En ese momento se corta la comunicación.
El IDF permiten entrar al servicio de emergencia 12 días después. Allí encuentran a Hind muerta con el resto de su familia. Además de la ambulancia calcinada y sus ocupantes acribillados.
El ejército sionista sabía perfectamente lo que estaba pasando. “Logramos coordinar con ellos, obtuvimos la luz verde», me dijo la portavoz de la institución, Nibal Farsakh. «A su llegada, (los paramédicos) confirmaron que podían ver el auto donde estaba atrapada Hind, y podían verla a ella. Lo último que escuchamos fueron disparos continuos» (BBC)
No hay debate, no existe un mínimo espacio de confianza en que exista justicia de un tribunal israelí. No son errores, es una política estatal y sistemática de exterminio, desplazamiento y ocupación. Y el Sistema Judicial racista es parte de eso.
A esto se le suma que, con la cercanía de las elecciones, el sionismo está mucho más radicalizado.
«Lo prometimos y lo estamos cumpliendo. Prometí empeorar las condiciones de los terroristas en las cárceles y lo hemos cumplido. Prometí aprobar la ley de la pena de muerte para los terroristas y la hemos aprobado. Y ahora, también el pabellón de los condenados a muerte y el patíbulo comienzan a tomar forma». Esas son las declaraciones de Ben Gvir como parte de su campaña. Sumado a otras bestialidades como «Hay que matar a 30 y 40 gazatíes cada noche”.
No se puede confiar ninguna “justicia” a los genocidas. Como dijimos antes: “Pensar una salida progresiva para Palestina y la región significa pensar más allá. El Estado de Israel es necesariamente racista, y tiene que dejar de existir. No habrá paz en Medio Oriente ni libertad para el pueblo palestino mientras exista el Estado sionista. En lo inmediato, cualquier perspectiva de mejora para la cuestión palestina tiene como mayor punto de apoyo la solidaridad internacional. Fueron las masivas movilizaciones que recorrieron el planeta las que obligaron a Trump y Netanyahu a firmar el alto al fuego de octubre. En términos históricos, la única solución de fondo a la limpieza étnica sin fin radica en la creación de una Palestina única, con igualdad de derechos para todas las religiones e identidades nacionales, democrática y socialista, que restituya el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino y abra paso a la reconstrucción de Gaza y los territorios ocupados.”







