Apenas horas después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, sepultara el alto el fuego con Irán y anticipara un nuevo golpe en su contra, Washington lanzó una oleada de ataques contra cinco provincias de ese país en la madrugada del jueves. El saldo ya es mortal: al menos 14 personas fallecieron y otras 78 resultaron heridas, según las autoridades locales. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán denunció los bombardeos y dijo que constituían “un grave crimen de guerra” porque apuntaron contra infraestructuras civiles.
En medio del reporte de medios iraníes sobre una serie de explosiones en el sur del país, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó que sus fuerzas habían dado inicio a una nueva ronda de ataques, argumentando que el objetivo era “debilitar aún más la capacidad de Teherán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz”.
En su comunicado publicado en X, el Centcom añadió que “Estados Unidos responsabiliza a Irán por la reciente agresión injustificada contra buques mercantes y tripulaciones civiles que navegan libremente por una vía marítima internacional vital”.
Además, el comando sostuvo que las operaciones de los últimos dos días apuntaron contra más de 170 instalaciones militares, incluidos sistemas de defensa aérea, activos de vigilancia costera, infraestructura de misiles y drones, capacidades navales e instalaciones pertenecientes a la Guardia Revolucionaria de Irán.
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Ahora, la nueva escalada parece lejos de apaciguarse con Teherán prometiendo una amplia retaliación. Un alto asesor militar del líder Supremo de Irán advirtió que el «enemigo agresor y sus cómplices» serán «severamente castigados».
A lo que se suma que las fuerzas iraníes declararon este jueves que habían atacado infraestructura en bases militares de EE.UU. en Kuwait, Qatar y Bahréin, como respuesta a los recientes ataques en contra de su territorio.
En un comunicado difundido por la emisora estatal iraní IRIB, las fuerzas armadas afirmaron haber atacado un sistema de defensa aérea Patriot en Kuwait, una antena satelital utilizada como estación de alerta temprana en Qatar y depósitos de combustible pertenecientes al ejército de EE.UU. en Bahréin, utilizando «un gran número de drones destructivos de diversos tipos».
Horas antes, la Guardia Revolucionaria de Irán declaró haber atacado infraestructura e instalaciones en bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin, y prometió no «dejar sin respuesta las agresiones militares” de Washington. En ese sentido sostuvo que EE.UU. violó sus compromisos al llevar a cabo ataques en las provincias costeras del sur de Irán, según un comunicado difundido por IRIB.
Y entonces, le advirtió al Pentágono que «si repite su agresión, nuestras contundentes respuestas se extenderán a otras bases estadounidenses en la región».
Tráfico en estrecho de Ormuz se reduce a niveles mínimos
El tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz se redujo casi por completo la madrugada del jueves tras la nueva ronda de bombardeos de EE.UU. contra Irán y los ataques contra buques mercantes, que volvieron a socavar la confianza sobre este paso estratégico.
Según datos de seguimiento de buques, el movimiento observable de embarcaciones se concentró principalmente a lo largo de una ruta aprobada por Irán, más cercana al lado norte del estrecho, mientras que el corredor omaní, respaldado por Estados Unidos, permaneció tranquilo.
Entre los buques de mayor tamaño, solo se avistaron en el estrecho un superpetrolero sancionado por Estados Unidos que salía del golfo Pérsico y un portacontenedores con bandera iraní. Los datos públicos de navegación identificaron al portacontenedores como el Touska, que figuraba en el estrecho de Ormuz navegando bajo bandera iraní.
Esta ralentización supone un fuerte retroceso respecto a la breve recuperación que siguió al acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán a mediados de junio, que había reabierto la vía marítima y permitido que los cargamentos retrasados comenzaran a salir del Golfo.
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Unos 14 buques de carga mercante cruzaron el estrecho en ambas direcciones el miércoles, la cifra más baja desde que se alcanzó el acuerdo de paz provisional, según datos de Kpler citados por Bloomberg. El promedio diario de tránsito de buques de carga mercante se situó en 34 durante las tres semanas posteriores al acuerdo, alcanzando un máximo de 59 cruces el 24 de junio.
Informes recientes de seguimiento de buques identificaron varias embarcaciones afectadas por la interrupción generalizada, incluyendo los buques metaneros Al Ghariya, Duhail y Al Ruwais, controlados por Qatar Energy, que se desviaron del estrecho, y el VLCC Lila Vadinar, con bandera india, que dio la vuelta frente a Omán mientras transportaba crudo kuwaití.







