El Departamento Judicial de La Matanza dictó la prisión preventiva para Matías Alejandro Vizgarra Riveros, el policía que aparentemente asesinó al docente Cristian Pereyra mientras se desempeñaba como conductor de una aplicación de viajes en la localidad bonaerense de Virrey del Pino. El acusado será trasladado a un pabellón destinado a personal policial en conflicto con la ley en algún establecimiento del Servicio Penitenciario, por decisión del Juez de Garantías Nº5, Gustavo Banco.
Matías Vizgarra Riveros está acusado por el delito de “robo agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por ser criminis causa”. Además se lo señala porque habría contactado a otro oficial para que consulte en un hospital si había ingresos por heridos de bala.
El homicidio
El hecho ocurrió el pasado 15 de marzo mientras Pereyra, de 39 años, se desempeñaba como conductor de la aplicación Didi y se disponía a realizar su último viaje del día a las 3:15 de la madrugada con el traslado de Vizgarra, un agente de 23 años que prestaba servicio en la Base UTOI “Puente 12”. El viaje, pedido desde el celular del policía –cuyo nombre quedó registrado en la aplicación–, tenía destino a la localidad de Mariano Acosta en el partido de Merlo.
El cuerpo de la víctima –a la que aparentemente el policía le robó el auto— fue encontrado junto a la autopista Presidente Perón, a la altura de Virrey del Pino con diez orificios de bala. Horas más tarde el policía fue detenido por haber sido el último pasajero del chofer, según se deduce de los registros en la aplicación. Y los balazos habrían salido de su arma reglamentaria. El viaje se habría hecho completo y el policía lo pagó. De alguna manera, el policía logró que la víctima saliera del auto y entonces le disparó. El fiscal Arribas lo hizo trasladar a una comisaría y el sospechoso le hizo una mención al personal de la UTOI que lo acompañó, como que se había mandado “una macana”, dijo el representante del Ministerio Público en una entrevista con Radio con Vos.
Los disparos sucedieron en la Autopista Presidente Perón a la altura de la Ruta 3 en sentido a Ezeiza y los vecinos dieron alerta con un llamado al 911 a las 4:34. Al momento de la llegada de la policía, Pereyra todavía estaba consciente y explicó lo que ocurrió cuando le robaron el Chevrolet Corsa. La ambulancia llegó minutos más tarde pero Pereyra ya estaba muerto. Era un docente universitario que debió comenzar a trabajar como chofer de aplicación por el magro salario.
Las primeras pericias advirtieron que la víctima tenía una “herida de bala en el tronco posterior a la altura de la escápula: dos orificios sobre el lado derecho posterior, mitad de la espalda; un orificio en el pectoral derecho; uno en el codo izquierdo y uno en el brazo derecho“.
Luego del tiroteo, el agresor se llevó el auto –un Corsa– pero abandonó en Ciudad Evita y se dirigió a pie hasta la base de la UTOI en La Matanza. Horas más tarde fue detenido.
Resolución y debate
Roberto Torres, el abogado de la familia de la víctima, sostuvo que “existen riesgos procesales como el peligro de fuga por la pena en expectativa que tiene el delito que cometió Vizgarra y en ese marco, hubo un pedido de fiscalía de prisión preventiva”.
“Para esta resolución se basó en la evidencia que hay en esta etapa procesal, que es contundente ya que se puede reconstruir todo el recorrido a través de antenas y de cámaras, que hizo con el auto de Cristian hasta el final que fue en el momento que lo asesinó por la espalda de cinco tiros en la autopista Perón”, dijo el letrado.
El caso incluye varios ejes de debate y se aleja de ser un hecho más de inseguridad. Se trata de un policía que con su arma reglamentaria habría protagonizado un homicidio y un robo, por lo que la responsabilidad estatal es manifiesta. Además, la víctima era un docente universitario que buscaba un ingreso extra: trabajaba como conductor y mecánico en un taller familiar, lo que habla de la situación laboral y económica de la sociedad.
La negación
El agente de seguridad acusado todavía sostiene su inocencia a pesar de las pruebas en su contra, que incluyen que las vainas encontradas en la escena del crimen corresponden a su arma reglamentaria. “Por más que lo niegue es incontrastable”, consideró Torres. También se descubrió que Vizgarra estaba endeudado, lo que apunta a la teoría de que cometió el robo para saldar deudas.







