La paranoia en las Fuerzas Armadas es total. El Ministerio de Defensa ordenó, sin hacerlo público, que se auditen los pagos de sueldos en las tres fuerzas, Marina, Ejército y Fuerza Aérea, después de que se descubrió un desfalco de más de un millón de dólares en los haberes de la Armada. La sospecha está puesta en los contadores que tramitan los pagos. Las estafas, en el caso de la Armada, se produjeron en el mismo edificio, el Libertad, donde están los más altos mandos y derivaron, muy tardíamente, en el apartamiento de 9 oficiales, además de la imputación de la Justicia penal a 23 “beneficiarios” de la estafa. Pero, al mismo tiempo, la orden de Defensa respecto a todas las fuerzas se mira con desconfianza porque el ministro Carlos Presti, general en actividad, es visto como la cara del ajuste dispuesto por Javier Milei, incluyendo los sueldos más bajos de la historia de los uniformados. En la semana que pasó, un piloto de F-16 presentó la baja y no se va a un puesto de máximo prestigio: eligió ser piloto de una empresa de fumigación. En la Armada, un capitán también pidió la baja y ahora está a cargo de un barco de pesca, con sueldo 5 veces más alto. La tensión con Presti y Milei va creciendo día a día.
Dos días complicados
Entre jueves y viernes sólo hubo malas noticias para los marinos. Pero también para las otras fuerzas. El jueves, se produjo el tardío, muy tardío, apartamiento de 9 oficiales, involucrados en la estafa con sueldos y adicionales. La investigación empezó en febrero y recién en septiembre se produce el pase a disponibilidad del capitán de navío Ariel Atanassof, cuya esposa -que no revista en la Armada- recibió transferencias por más de 100.000 dólares. Tardaron 7 meses en apartarlo.
Los otros marginados de la fuerza son contadores del Departamento de Revista, el que liquida los sueldos, o efectivos que recibieron dinero de forma irregular. Además de la esposa de Atanassof, hay otras tres personas, dos mujeres y un hombre, que cobraron sueldos sin tener ninguna relación con la Marina. Todo se hizo en el mismo edificio de la jefatura, el Libertad.
El viernes, el fiscal Ramiro González imputó a un total de 23 personas, que fueron todos los que cobraron de manera irregular. Nada menos que 645 acreditaciones indebidas. El escándalo, entonces, ya tiene impacto en lo penal. Habrá que ver si trepa hacia otros jefes.
En ese mismo viernes, según contaron varias fuentes, el Ministerio de Defensa ordenó que se hagan auditorías en el Ejército y la Fuerza Aérea porque el sistema de liquidaciones de sueldos es el mismo. O sea, la maniobra de enviar órdenes de pago al Banco Nación, distintas a las liquidaciones que constan en la fuerza, son absolutamente posibles, no sólo en la Armada.
Desconfianza y más ajuste
La medida adoptada por el ministro Presti, como casi cualquier resolución que tome, cae mal entre los jefes de las fuerzas, porque el general es la cara del ajuste entre los uniformados. Por lo bajo lo tratan de traidor.
Los ejemplos son numerosos:
*En el nuevo presupuesto, la construcción de la base estratégica en Ushuaia figura en el presupuesto de la Armada. Pero los fondos destinados a esa fuerza prácticamente no aumentaron, de manera que, de hecho, le hacen pagar a la Armada lo que se construya de la base.
*Se les prometió un nuevo submarino, tras la pérdida del ARA San Juan. No hay nada en el nuevo presupuesto. Dan a entender que se comprará a crédito, pero nadie sabe. Lo cierto es que el rayo malvinizador no aparece en el presupuesto.
*Por orden de Javier Milei se dispuso una fuerte reducción y, en el futuro, el cierre de la base de Punta Indio. Sólo hay 4 bases que tienen pistas de aterrizaje: Punta Indio, Espora, Trelew y Río Gallegos. Sucede que había que arreglar la pista, algo que cuesta unos 8 millones de dólares. Federico Sturzenegger y Luis Caputo dijeron que no.
*La obra social está en una crisis absoluta después de la gestión de Luis Petri, que la llenó de mendocinos. Debe 200.000 millones de pesos y no se van a pagar.
Y los sueldos qué…
Pero lo más grave -siempre según los uniformados- son los bajos salarios, al punto que buena parte de los oficiales y suboficiales trabajan de otra cosa. Y no faltan los que pegan el portazo.
En la semana que termina, pidió la baja un piloto de los nuevos F-16. Ya venía con un problema: el presupuesto sólo alcanza para volar una hora al mes. Ocurre que cada hora de vuelo cuesta 10.000 dólares, no sólo por el costo del combustible, sino para la amortización de piezas que deben ser cambiadas después por protocolo. Lo serio es que el piloto se fue a trabajar para una empresa de fumigación. De un sueldo de 1.500.000 pesos que cobraba, pasó a un sueldo de 5 millones.
Algo similar sucedió con un capitán que pidió el retiro para pasar a un buque de pesca. Lo que se cobra es sideral, porque depende de lo que se captura, pero puede rondar los 30 millones de pesos en un mes. No todos los meses. Pero con que redondee dos meses ya supera largamente lo que cobra en la actualidad.
Y la marina mercante, además
La otra ofensiva del Gobierno de Milei, personificada en Federico Sturzenegger, es por abrir las puertas a empresas extranjeras para el transporte de cabotaje. No lo permite casi ningún país, en primer lugar, por razones de seguridad, ya que una empresa extranjera se puede ir y deja sin abastecimiento a una parte del país. En segundo lugar, por una cuestión de respaldo a lo militar: la marina mercante es imprescindible en una situación de conflicto porque es la que abastece a los barcos de guerra. Estados Unidos, por ejemplo, no permite que transiten el Misisipi barcos que no hayan sido construidos en Estados Unidos y que no tengan marinos norteamericanos. En el conflicto de 1982, la marina mercante aportó 10 navíos.
Lo curioso es que la iniciativa quedó congelada, por ahora. Es que la Liga Naval dejó en claro que los primeros que van a venir serán las navieras chinas, por lo cual el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, puso el grito en el cielo.
Una especie de infiltrado
Entre los uniformados hay una especie de humorada: “se pensaba que habría un militar en el gabinete y resulta que tenemos a uno del gabinete de Milei metido en los cuarteles”. Ese es el ambiente actual, más que de desconfianza, de bronca.
El rumor es que Presti quiere arrasar con los mandos que lo cuestionan. Ordenó hacer una auditoría general porque supone que el desfalco con sueldos y adicionales es mucho mayor de lo que se dice. En rigor, entre los de uniforme mencionan que lo descubierto hasta ahora “es apenas el 10 por ciento de lo que se transfirió irregularmente”.






