“Porque la única lucha que se pierde es la que se abandona”, dice en letras bien grandes el camión de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, y en estas palabras se invoca la voz de Hebe de Bonafini, su imagen multiplicada en fotos y banderas y en remeras. Allí suben con sus pañuelos blancos Josefa de Fiore, “Pina”, radiante y siempre sonriente a sus 96, que avanza en silla de ruedas primero y en andador después; Carmen Arias, la actual presidenta de Madres. Más temprano estuvo Visitación de Loyola, “Visi”, que va para los 102. Como todos los años, las acompaña Axel Kicillof, recorre la marcha con las Madres desde este vehículo icónico, recibe el cariño de la gente.
“Estamos acá para decir que son 30 mil, y para decir que Nunca Más”, alza la voz, y suma a las consignas el reclamo por Cristina libre.
“Cristina inocente”
“Extrañamos a Hebe que se fue como los 30 mil, luchando”, expresó el gobernador bonaerense, y recordó que “las políticas económicas que llevó adelante la dictadura son las mismas que aplica Milei hoy”.
“Esta plaza llena demuestra un gran fracaso: que los pibes, los laburantes, en los barrios, las fábricas, las escuelas, no entró ese discurso espantoso del negacionismo”, evaluó. “Después de todo lo que pasó, volvemos a tener presos políticos. ¡Basta de persecución, Cristina inocente!“, dijo con claridad. Y concluyó: ”El futuro no es de Milei, el futuro es del pueblo argentino. A Milei le queda poco“.
Dónde están
“Las Madres ya no preguntamos dónde están nuestros hijos, porque los encontramos en todos los que pelean. Como los encontramos hoy, acá”, expresó Carmen Arias, antes de presentar al “próximo presidente de la República Argentina”, en referencia a Kicillof.
Junto a ella y junto a Pina, además de integrantes de la Asociación Madres, avanzaron en el camión la vicegobernadora Verónica Magario, funcionarios bonaerenses como Carlos Bianco, Augusto Costa, Estela Díaz, Andrés Larroque, Victoria Onetto, Juan Cuattromo, intendentes como Mario Secco y Fernando Espinoza, Victoria Montenegro.
Se recordó también a las Madres que a esa misma hora, seguían marchando en otros puntos del país: Irene Molinari en Mar del Plata, Sara Mrad en Tucumán, María Domínguez en Mendoza.
Antes de las breves palabras que dio desde el camión de Madres, Kicillof tuvo un encuentro con ellas en la sede de la Asociación, frente a la Plaza del Congreso, sobre Hipólito Yrigoyen.
Después, el camión fue avanzando a paso lento, abriéndose paso entre la multitud, por avenida de Mayo. Las muestras de cariño y los “¡Gracias, Madres!» de la gente se sucedían, dejando conmovedoras postales. Nenes y nenas a upa que alzaban sus manos, fotos y brazos en alto, expresiones de cariño en miles de modos.
Sin dejar de sonreir en todo el trayecto, y con su hija Lilian sosteniendo un paraguas azul de las Madres para darle un poco de reparo en la tarde de sol pleno, Pina alzaba sus dedos en V, saludaba, tiraba besos. Le alcanzaron una bandera del ECuNHi -el espacio cultural que militantes de Madres sostienen, ya sin financiamiento, en la ex Esma-. Feliz, ella la extendió y comenzó a cantar la canción napolitana que la devuelve a su Italia natal, “O sole mío”, una suerte de santo y seña con las directoras del espacio, Chiqui Ledesma y Verónica Parodi, que la saludaban desde abajo, entre la gente.
Como todos los años
Consultado sobre su asistencia a este lugar año tras año, Kicillof recordó haber estado en la Plaza cada 24 de marzo, desde que era chico: “Es un lugar al que vengo de chiquito, creo que desde mis 13 años, que fue en la vuelta a la democracia, en los 84, los 85, cuando empezaban los juicios a la Junta, soy de esa generación”, repasó.
“Las Madres no tuvieron miedo, les habían arrebatado sus hijos y salieron a la calle, salieron a pelear. Muchas de ellas no eran militantes, ni siquiera simpatizantes de corrientes políticas, y aquí estuvieron. Y aquí siguen, de pie, luchando, medio siglo después”, rescató.
Volvió también al presente urgente: “Detrás de estas ideas tan extremas y tan absurdas, que parecen producto de trasnochados, y que se libran con una batalla cultural, hay poderosos intereses. Hay corporaciones que están defendiendo la concentración de la riqueza, que están quitando posibilidades a los laburantes. Es siempre lo mismo, es una historia que se repite”, marcó.
“Hay fragmentos de los discursos de Milei que son idénticos a los de Martínez de Hoz”, volvió a destacar la continuidad del modelo. “Pero es evidente que Milei fracasó con esto, no logró hacerle creer al pueblo argentino que lo de la dictadura es algo que está ligado a ideologías, ni ese famoso verso del curro que han dicho tantas veces. Hoy se demuestra que el pueblo argentino no quiere que haya más dictaduras, y tampoco quiere sus ideas”.







