¿Un gigantesco esquema piramidal?

La empresa de plataforma Uber informó que sus operaciones continúan dando pérdidas. Acumula así una docena de años de quebrantos con este modelo de negocios.

Titulares de todo el mundo notificaron la siguiente rareza: Uber obtuvo un balance positivo en el segundo trimestre del año. Sin embargo, un análisis detallado del ejercicio económico muestra que la empresa sigue dando pérdidas y su sombra se proyecta sobre todo un modelo de negocios.

En el libro Capitalismo de plataformas, el economista Nick Srnicek denomina «austeras» a las empresas que ofrecen productos que no poseen, mediando entre clientes y proveedores. El caso paradigmático de este modelo, por lo conocido y por el volumen de negocios que maneja, es Uber, empresa que ofrece viajes con autos que no son suyos, sin pagar nafta, limpieza o siquiera contribuir con impuestos al asfalto de los países en los que opera.

Contabilidad creativa en el capítulo financiero

En el segundo trimestre de 2021, en parte afectado aún por la pandemia, la empresa reportó un aumento del 95 por ciento en la facturación respecto al año anterior a moneda constante, para alcanzar los 3929 millones de dólares. Este saldo le permitió un ingreso neto de 1144 millones de dólares que, en realidad, resulta una «contabilidad creativa».

Como explican especialistas, los ingresos netos incluyen ganancias que no son dinero contante y sonante: el 30 de junio Didi, una empresa china que compitió por años en ese país con Uber, salió a cotizar sus acciones en la bolsa. Uber compró el 12 por ciento esas acciones en línea con el conocido adagio «Si no puedes con tu enemigo…».

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Como resultado, Uber computó en su balance del trimestre una ganancia de 1400 millones de dólares por esas acciones, que algunos financistas consideran que están con una cotización inflada, como las de Uber. Otros 471 millones de dólares del balance provienen de una revaluación de las acciones de Aurora, empresa a la que vendió su negocio dedicado a los autos autónomos.

Sin contar estos ingresos, Uber reportó, una vez más, pérdidas operativas que, en este caso, alcanzaron 1188 millones de dólares, otra cifra que hundiría a cualquier negocio normal, quebranto que se repite trimestre a trimestre.

El CEO de la empresa, Dara Khosrowshahi, explicó que «en el segundo trimestre invertimos en los conductores e hicimos un gran progreso, con un crecimiento en el número de choferes activos mensuales y couriers en los Estados Unidos de cerca de 420.000 desde febrero a julio».

Con el retorno de la actividad en la pospandemia, Uber necesitó sumar choferes y aumentó las tarifas que pagaba. En su reporte prometió, una vez más, que obtendrían ganancias operativas en el cuarto cuatrimestre de este año, perspectiva que no termina de convencer a los inversores.

¿Cuántos años más puede seguir anotando quebrantos?

El modelo de negocios de las grandes corporaciones tecnológicas enseña a crecer primero y ganar después. Así lo hicieron Amazon y Google, sobrevivientes de la explosión de la burbuja puntocom de 2001.

Grupos financieros buscaron repetir esos éxitos luego de la crisis subprime de 2008. La idea era utilizar la tecnología para mediar entre servicios del mundo real y los usuarios pero con infraestructuras mínimas. El caso de mayor relevancia es Uber, que lleva doce años perdiendo dinero en sus operaciones.

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En un extenso posteo el escritor y analista de tecnologías Cory Doctorow asegura que se termina el tiempo para Uber y brinda posibles explicaciones acerca de que cuánto una empresa pueda sostenerse perdiendo tanto dinero.

La promesa de Uber de hacerse rentable con el plan de autos autónomos quedó trunca cuando vendió esa unidad de negocios. Doctorow explica que «Uber no necesitaba autos autónomos, necesitaba que pensáramos que tendría autos autónomos. De esa manera, los dueños saudíes de la compañía podrían conseguir capital de varios inversores hasta llegar a la IPO, recuperar su dinero e irse caminando, silbando inocentemente».

Desde esta perspectiva, Uber no es más que un gigantesco esquema piramidal que se sostiene convenciendo del éxito próximo a nuevos inversores. Por ahora no alcanza para revertir el saldo negativo del balance con sumar más viajes, utilizar complejos esquemas financieros para evadir impuestos, pagar a los choferes montos que descapitalizan o sacar porcentajes sustanciosos a los restaurantes para los que hace delivery.

Las cuentas no cierran

A esta altura, de acuerdo a la evolución de los balances, no importa cuánto siga creciendo la demanda de viajes de Uber: las cuentas no cierran, a menos que el control total de algunos mercados permita aumentar las tarifas, no pagar impuestos ni salarios sostenibles, y logren evitar que los choferes sean considerados empleados (algo que las normativas están requiriendo cada vez con mayor frecuencia).

De hecho, algunos inversores importantes ya están vendiendo sus acciones, lo que impacta en la cotización de la empresa. Desde que salió a la bolsa en mayo de 2019 los volúmenes de operaciones aumentan pero la cotización apenas se mueve y actualmente ronda los 39 dólares, 6 dólares por debajo del precio inicial.

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Que una startup no encuentre un modelo de negocios para su innovación tecnológica no es extraño: startups-fail-and-why.asp» class=»»>el 70 por ciento no suele sobrevivir diez años, según la agencia estadounidense de Administración de Pequeños Negocios. Los que superan esa barrera, probablemente lograrán el objetivo de ser rentables en ese período. No es el caso de Uber.

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