Lo advierte el bioinformático Rodrigo Quiroga, que analiza a diario las curvas de la pandemia. «Necesitamos controlar este crecimiento de casos de manera urgente». Datos que obligan a preguntarse si las actuales restricciones y recomendaciones alcanzan, o si hay que adoptar medidas más severas, como hizo Francia, que va a un confinamiento por cuatro semanas.

Tuitea el viceministro de Salud de la provincia de Buenos Aires: “Es el día con más casos de coronavirus (en el distrito) desde que empezó la pandemia y volviendo de Mar del Plata me encuentro con esta imagen. ¡Por favor! Reforcemos al máximo los cuidados, Los casos escalan a una velocidad nunca antes vista hasta el momento. El sistema de salud tiene un límite”.

La imagen que acompaña el tuit es la de la Autovía 2, este miércoles, atestada de automóviles que viajan en sentido contrario, hacia la Costa, en el comienzo de los feriados de Semana Santa.

La segunda ola de la pandemia ya es una realidad en la Argentina y empieza a mostrar cifras de crecimiento de casos prácticamente exponencial que, aun con un operativo de vacunación masivo, hace temer por un escenario decididamente crítico, quizás el peor desde el inicio de la crisis sanitaria global, hace poco más de un año.

Hay restricciones en algunos distritos, particularmente en la Provincia de Buenos Aires, mínimas si se las compara con las que había un año atrás, en plena cuarentena. Y muchas recomendaciones del gobierno nacional, cuyo cumplimiento queda a criterio de cada ciudadano.

“Situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. Necesitamos controlar este crecimiento de casos de manera urgente”, sostiene Rodrigo Quiroga, doctor en bioinformática e investigador del Conicet, uno de los expertos que a diario evalúa las curvas de la pandemia. “Recordemos que los casos detectados hoy corresponden a los contagios de hace una semana. ¡Venimos avisando que se venía esto!”, advierte.

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Mientras países como Francia vuelven a medidas de confinamiento estricto, con un cierre total por cuatro semanas, como único modo de frenar los contagios, el gobierno argentino tomó medidas parciales, como el regreso al teletrabajo de la administración pública y los controles más exhaustivos a quienes regresan al país por avión, pero la actividad presencial y el movimiento de personas siguen en un nivel elevado.

Y la Semana Santa agrega un elemento más complejo, con el desplazamiento de miles de personas con fines turísticos, como documentó el video de Kreplak

¿Hay que volver a cerrar? “Urge tomar medidas para intentar controlar este crecimiento de casos que podría llevarnos a una situación desastrosa como la que hoy viven Chile y Brasil, a pesar de que nuestro sistema de salud es más fuerte. ¡Necesitamos controlar esto mientras seguimos vacunando!”, insiste Quiroga.

Los números, en efecto, muestran una coyuntura preocupante. El récord de nuevos contagios en la Provincia de Buenos Aires, que con 8.063 casos casi duplicó los que había tenido una semana atrás, llevó hasta 16.056 el total de nuevos infectados en el país en una sola jornada. Sólo en territorio bonaerense se registraron casi tantos casos como había habido el miércoles pasado en todo el país: 8.300.

La Ciudad de Buenos Aires, con 1.707 nuevos contagios informados en las últimas 24 horas; Córdoba, con 1.260; Santa Fe, con 920; y Tucumán, con 748, son los otros distritos que registraron cifras altas, y que en cierto modo repiten el recorrido epidemiológico del inicio de la pandemia, irradiando desde la metrópoli hacia las grandes ciudades del interior, pero ahora partiendo de una meseta alta y con una mayor velocidad de propagación. Ya son doce las provincias caratuladas como con “alto riesgo sanitario”.

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Las cepas brasileñas y del reino Unido, que ya se han detectado en el país y que presumiblemente ya tienen una fuerte circulación comunitaria, no acaban de explicar según los especialistas el acelerado ritmo de los contagios, cuya razón debe hallarse, sin duda, en un sostenido incremento del tráfico y en el relajamiento de los cuidados.

Seis semanas atrás, el 17 de febrero –sugestivamente, el día que comenzaron las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires–, el promedio diario de nuevos casos medido a lo largo de una semana había llegado a su piso desde el rebrote de fin de año: 5.441 por día. Ahora ese promedio, que superó los 8.000 casos diarios el último viernes, se proyecta muy por encima de los 10 mil, y todo indica que seguirá subiendo, si no se toman las medidas que la coyuntura exige.

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