El denominado «Caso Bariloche», ocurrido en 1995, salió a la luz gracias a la desclasificación de documentos realizada por el Ministerio de Defensa de la Nación. Los detalles de la historia, en esta nota.

En el marco de la ley de Derecho a la Información Pública, el Ministerio de Defensa de la Nación desclasificó este viernes una serie de documentos vinculados con la investigación oficial del “Caso Bariloche”, tal como se conoció el avistamiento de un objeto volador no identificado (OVNI) en 1995.

Un avión de Aerolíneas Argentinas que se encontraba próximo a punto de aterrizar en la popular ciudad patagónica fue interceptado por un objeto no identificado que lo obligó a realizar una maniobra de escape de alto riesgo, según explicó el piloto de la nave, Jorge Polanco.

“Fue un evento que me dio vuelta la cabeza”, explicó el protagonista del impactante encuentro en declaraciones radiales y recordó que “llegando a Bariloche nos avisan desde la Torre de Control que había habido un corte de luz. Estuvimos a punto de volver a Aeroparque. Al rato nos informan que se había retomado la energía con un generador auxiliar del aeropuerto, utilizado para estos casos”.

“Cuando llegamos a la vertical de Bariloche comencé a ver una luz a lo lejos, como a unas 12 millas del aeropuerto y a lo que se llama la posición geográfica a las 11 del reloj. Desde la Torre de Control nos dicen que no tenían nada, solo un avión de Gendarmería pero que está detrás de nosotros. Era un avión militar con dos gendarmes que resultaron dos grandes amigos y luego fallecieron”, agregó.

El piloto describió que los pilotos del vuelo que los seguía fueron quienes pudieron observar el momento en que el ovni se puso prácticamente junto al Boeing 727 de Aerolíneas Argentinas en el descenso hacia el aeropuerto internacional Luis Candelaria.

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“Cuando estábamos por tocar la pista se volvió a cortar toda la luz: El operador del sistema me explicó luego que el generador se aceleró a fondo solo, comenzó a sacar humo y se paró; el aeropuerto se quedó a ciegas. En ese momento tomé conciencia de que algo no estaba bien e iniciamos la maniobra de escape”, completó.

Luego Polanco explicó que al iniciar la maniobra de escape y “cuando llego a los 10 mil pies, comienzo a virar por derecha, hacia el lago. En ese momento veo nuevamente la luz. Nivelé la altitud para no llevarme por delante el avión de Gendarmería, que estaba 300 metros más arriba. Cuando vuelvo la mirada, le pasé cerca, casi rozando el plato volador y volví para la vertical del aeropuerto”,

La tripulación del avión de gendarmería le informó al piloto de la aerolínea de bandera que el objeto lo había seguido, pero cuando comenzó el alejamiento para volver a aterrizar, desapareció hacia el Cerro Otto.

«Fue algo muy duro, fueron muchos minutos de contacto real con una nave persiguiéndome. No fue un ratito, fueron 17 minutos en total. Medía unos 30 metros de diámetro. Era un plato sopero, de esos profundos para comer guiso de lentejas, pero invertido. Tenía luces verdes que giraban a gran velocidad y en la parte de arriba una luz naranja que parecía que respiraba; eso me marcó toda la vida”, recordó.

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