«Cuidarnos a nosotros mismos de un modo responsable es la mejor manera de cuidar a los demás», manifestaron los obispos católicos argentinos a través de un comunicado emitido por la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal (CEA) en el que también las autoridades eclesiásticas advierten sobre las consecuencias que la pandemia tendrá para las personas que viven en situaciones carenciadas.

El documento lleva la firma del presidente de la CEA y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, y de sus colegas Mario Poli, arzobispo de Buenos Aires, y Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza, acompañados por el secretario General, Carlos Malfa, titular de la diócesis de Chascomús.

En el texto se hace «un llamado al cuidado y a la responsabilidad» acompañando al pueblo argentino ante la pandemia y se subraya que «en los más de 4.400 barrios carenciados del país viven varios millones de personas» y que «a estas personas no les va a resultar muy fácil quedarse en sus casas ya que necesitan salir para ganar el pan para sus familias día por día».

En términos similares a los que ahora se convierten en una declaración oficial del episcopado, se había expresado en días anteriores el obispo Ojea en la homilía de una misa celebrada en su diócesis.

Las organizaciones de asistencia y solidaridad de los diferentes credos presentes en el país se mantienen permanente informados de la situación por parte de los funcionarios del Gobierno nacional. Tanto el presidente Alberto Fernández como varios de sus ministros consideran que en la coyuntura el aporte de los instituciones asistenciales de los diferentes credos es de suma importancia para aunar esfuerzos en la coyuntura.

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Las máximas autoridades de la Iglesia Católica afirman ahora que «creemos que la responsabilidad y el cuidado se oponen al miedo y al pánico». Porque, agregan, «el miedo nos lleva a ocuparnos solo de nosotros mismos y a tener actitudes antisociales sin pensar en los demás».

En cambio, dicen, «el cuidado y la responsabilidad para con los hermanos y hermanas nos llevan al amor, a la solidaridad y al servicio». Los obispos señalan también que «nos parece clave vivir esta crisis como una oportunidad para crecer como personas y como sociedad».

Respecto del distanciamiento social «como medio de prevención», los obispos sostienen que «puede estar acompañado de una gran cercanía espiritual de modo que aunque físicamente asilados, nadie se sienta solo» y que «el uso de las redes sociales puede ayudarnos aportando nuestra creatividad para comunicarnos y sostenernos en la esperanza, generando nuevos modos de ayuda mutua y de compañía».

Pero, siguiendo con su prédica social, los obispos señalan también que «otro modo de crecimiento surge de nuestra capacidad de mirar la situación de tantos hermanos que están lejos de ciertos niveles de vida en la Argentina».

Refiriéndose a los cambios de vida y de hábitos que impone la pandemia, el documento episcopal señala que «tal vez viviendo con mayor austeridad podamos redescubrir nuevos modos de vínculos entre nosotros, más simples y sencillos y nos permita reflexionar sobre cosas en las que habitualmente no pensamos» y se pide orar por los enfermos y sus familiares.

En su mensaje la Comisión Ejecutiva incluye un agradecimiento «especial» a quienes «están sirviendo a los enfermos y a los más pobres: al personal sanitario, médicas y médicos, enfermeras y enfermeros, voluntarios de la pastoral de la salud presentes en esta hora compleja y apremiante» señalando que «a todos llegue nuestro aliento y la seguridad de nuestra oración».

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