“CHASCOMUS: MOJON CRIOLLO DEL SUR”
QUINTA ENTREGA

sangrienta por las persecuciones que se desataron contra quienes simpatizaron con los unitarios. Las consecuencias fueron funestas y oprobiosas para los partidos de Chascomús y Dolores, los estancieros sufrieron toda clase de atropellos en robos de ganado, expropiación de propiedades y caballos. Fueron años muy duros y funestos para nuestro pueblo, que sólo luchó por lo que consideró una bajeza ética, tales per-secuciones y actitudes desafiantes y arbitrarias. Como prueba de ello ocurre que en el período escolar de 1838 la Escuela de Niñas se queda sin recibir los fondos de la Nación y el gobierno central la deja caer. Recién en 1842, una ley refunda escuelas de niñas con varones y pueden volver a recibir una educación que les corresponde civilmente.
Chascomús era una población de importan-cia, según el padrón levantado por don Gregorio Marín el 31 de Mayo de 1836, de acuerdo con una circular del gobierno, contaba con 3.586 habitantes, de estos 384 eran negros y pardos.
En el año 1847 se concreta una aspiración de toda la feligresía del pueblo, después de 20 años se inaugura la Catedral de Chascomús, los planos primitivos fueron aportados por el Ing. Senillosa, durante varios años se sucedieron reformas y nuevos altares costeados por las familias patricias.
La actividad comercial se desarrollaba en función de las tareas rurales que tenían su más grande importancia en la cría de ganado vacuno y en menor escala el caballar, la cría de ovejas también aportaba un movimiento importante. Los saladeros fueron de regular actividad, pero con los cueros salados, sebo, grasa y otros derivados, se comerciaban con destino a Buenos Aires, más los arreos de animales vacunos para proveer los consumos de la gran ciudad. En 1845 sucede un hecho que va a revolucionar la cría de animales en todo el país, en su estancia «Santa María» a orillas del Samborombón, el estanciero inglés Richard Newton incorpora «el alambrado» que había conocido durante un viaje a Londres, donde observó un cercado donde pastaban unos ciervos, que no se iban del lugar, pues un fino hilo de fierro los tenía encerrados, ese alambrado era sujetado y regulado por unos torniquetes que los tensaban. Observando el éxito de dicho hilo de fierro pensó en concretarlo en su estancia, donde primero cercó el casco de la misma, para luego extenderlo por todos los límites de sus campos. Importó numerosos rollos de ese alambre de fierro, más una cantidad importante de torniquetes, el primer envió fue un fracaso pues el vapor que los traía naufragó, pero repitió el envió y pudo instalarlos en sus campos y fue un éxito total.
La comunidad de Chascomús el día 11 de agosto de 1857, no sale de su asombro en la costa del cementerio atraca el vapor: «Barrancas del Salado». Una creciente muy importante hizo navegable desde Buenos Aires, por las lagunas, su llegada al pueblo. Despertó muchos proyectos pero el viaje no se pudo repetir por las bajantes del río Salado, así quedó trunca la aventura.
Una nueva etapa emprende el país, LA ORGANIZACION NACIONAL Y CONSTITUCION DE 1853, llevará a nuestro pueblo un gran empuje, el Presidente Urquíza, compensará los malos tratos federales y muy buenos momentos se suceden: llegarán mejores caminos, más comunicaciones que permitirán mejor conocimiento de la realidad del país. Las nuevas autoridades propician las comunicaciones, con la importación de 400 galeras y diligencias, más carros de cuatro ruedas, con lo que se inicia una nueva etapa a través de recorrido de las galeras, que van uniendo pueblos y parajes, la más importante de esas empresas toma a Chascomús, como principal vía de salida al sur de la provincia. Se llamó Luis Moreno, este empresario que en pocos años comunicó todos los pueblos del sur, llegó en 1857 a Chascomús y Dolores, 1863 a Ayacucho, Balcarce, Mar del Plata, 1865 a Necochea y 1866 a Tandil y Rauch, en 1874 llegan hasta Bahía Blanca sus recorridos, con frecuencias en su primer tramo de Chascomús y Dolores de 25 días por mes. Casi una diaria, pensemos que las viejas carretas, único medio de transporte, tardaban más de dos o tres días a Buenos Aires. Fue una verdadera revolución social y comercial, unió a pueblos que sólo se comunicaron durante más de 70 años por sus luchas militares. Alguna vez se reconocerá su valor específico de esa exitosa etapa de la comunicación de mediados del siglo XIX, aún estando en uso las comunicaciones por ferrocarril, las galeras fueron irrempiazables para unir parajes, estancias, poblados menores, etc. y ayudó a poblar el campo de estancias, esquinas y almacenes de ramos generales. La historia le debe un reconocimiento de acuerdo a los beneficios que aportó al desarrollo del país.                                                              HEG

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