A medida que comienza a acercarse la etapa de definiciones electorales, los candidatos opositores en carrera van dejando entrever sus intenciones reales en materia económica, más allá de los slogans y las frases que mandan a decir los focus groups.

Tanto Patricia Bullrich, precandidata del PRO, como el libertario Javier Milei, parecen ir en búsqueda de un esquema «ultraneoliberal», con megadevaluación, desregulación masiva y privatizaciones, con la consiguiente pulverización del salario y la caída del empleo.

La idea subyacente es que el brutal achicamiento del Estado y la quiebra de empresas que no pueden competir con las importaciones de China generen tal disciplinamiento de la mano de obra que permita una fuerte transferencia de ingresos hacia los sectores exportadores y otros grupos económicos privilegiados. En el caso de Larreta, el discurso es más moderado, aunque promete agresividad en el ajuste fiscal, eliminación de retenciones y reforma laboral.

Bullrich, Milei y Horacio Rodríguez Larreta, junto a María Eugenia Vidal, participaron del evento anual empresario en el Llao Llao. De cara a los «dueños» de la Argentina endulzaron oídos y dejaron correr la nueva ola conservadora.

Dolarizar

Milei insiste con la idea de la dolarización para terminar con el problema de la inflación. La pérdida de la soberanía monetaria iría acompañada por el «cierre» o la reducción a su mínima expresión del Banco Central.

Al margen de los enormes problemas de largo plazo que implicaría perder la herramienta de la política monetaria, aplicar una dolarización «sin dólares», como ocurre actualmente, supondría establecer una paridad cambiaria muchísimo más alta que la actual. Por ejemplo, el cálculo de cambiar los pesos en circulación por las reservas netas existentes da un tipo de cambio resultante de 9944 pesos.

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Un aspecto muy delicado de la propuesta de dolarización de Milei es que si el candidato libertario llegara a colarse en el ballotage, se podría producir un efecto profecía autocumplida, porque nadie querría enfrentarse al riesgo de tener pesos al momento de la segunda vuelta; en otras palabras, sería una dolarización de hecho.

«Y si la gente no quiere eliminar la moneda, tengo un programa de ajuste brutal para que el fisco absorba dinero», aclaró Milei. El economista tiene en carpeta aplicar inmediatamente un ajuste de 13 puntos del PBI eliminando toda la obra pública, las transferencias de la Nación a las provincias y los subsidios económicos. En un segundo término, el recorte llegaría para el sistema jubilatorio.

Otro punto del programa económico de Milei consiste en privatizar y/o cerrar todas las empresas públicas. ​Asimismo, Milei eliminaría «prebendas» a los empresarios nacionales, en referencia probablemente a la protección arancelaria y paraarancelaria y subsidios y otro tipo de apoyos para la producción local.​

«Orden»

Bullrich promete “salir del cepo cambiario desde el día cero” y si eso exige devaluar, «cuanto antes se haga, mejor”. “No hay cambio de régimen económico sin antes dinamitar el régimen cambiario del kirchnerismo. Para eso es una prioridad desmantelar los controles de cambio”, dijo, aunque olvidó aclarar que el actual «cepo» lo inauguró su propio jefe político, Mauricio Macri, antes de irse del gobierno.

En un tono más generalista, Bullrich sostiene que «necesitamos un cambio que debe ir a las raíces. No podemos demorar seis meses en hacer las cosas, no tenemos más tiempo». Sin dar muchos detalles, ese plan incluiría la desregulación de la economía, represión de la protesta social y subir tarifas y eliminar otros subsidios. Hace poco, Bullrich hizo agua en un estudio de televisión cuando tuvo que abordar el problema de la inflación. Su principal asesor económico es el diputado Luciano Laspina.

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Ajuste veloz

Larreta apela a dar un mayor grado de previsibilidad, a pesar de perder algún nivel de impacto en el votante entusiasmado con la derecha. Aclara que no va «a resolver todos los problemas el primer día» y que «no hay recetas mágicas«.

«Acá hay que pensar, planificar, hacer un plan a largo plazo, hay que laburar mucho. Yo tengo experiencia en gobernar, sé establecer un plan, fijar objetivos e ir a buscar las leyes que se necesitan. Sé trabajar en equipo. No les voy a venir con promesas falsas, estamos hartos de eso», dice, para subrayar un supuesto perfil de estadista.

En cuanto al programa, Larreta también apela a la «unificación cambiaria lo más rápido posible«, aunque aclara que «no podemos hacerlo el primer día, como hicimos en 2015. La situación económica es dramática, al punto de que no tenemos ni idea si vamos a encontrar reservas el 10 de diciembre en el Banco Central».

Eso sí, coincide con Bullrich en aplicar un fuerte ajuste fiscal para alcanzar «déficit primario cero en el primer año mediante la baja del gasto público«. Dicho ajuste tendrá que ser recargado, porque Larreta también promete eliminar las retenciones agropecuarias, que hoy en día constituyen una importante fuente de ingresos fiscales. Entre otras facilidades para el empresariado, Larreta quiere bajar impuestos y aplicar una reforma laboral que limite el derecho a la indemnización por despido.

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