El Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, no ha asumido responsabilidad por el ataque contra la escuela de Minab ni ha divulgado las conclusiones de una investigación del Pentágono sobre lo ocurrido.
Además, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), sin embargo, negó haber realizado ataques contra la ciudad de Lamerd el día reportado.
Tras conocerse el informe de la misión de ONU, Washington rechazó sus conclusiones. La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, arremetió contra el Consejo de Derechos Humanos y sostuvo que el organismo no ha “logrado nada en materia de derechos humanos, mientras que lleva décadas soltando disparates carentes de seriedad”.
El Departamento de Estado de EE.UU. también cuestionó el informe y recordó que el Gobierno de Trump se retiró del Consejo de Derechos Humanos, al que acusa de promover una retórica antiestadounidense. “Como tal, no damos credibilidad a los hallazgos de este informe”, afirmó.
Trump dice que afronta “gran decisión” sobre nuevos ataques a Irán
Mientras se conocen las conclusiones de la misión de la ONU, la tensión por la guerra no aminora. Los ataques cruzados en torno al estrecho de Ormuz mantienen la presión en el Golfo y, en ese contexto, Trump aseguró este jueves que se acerca el momento de decidir si ordenará nuevos ataques militares a gran escala contra Irán.
“Tengo que tomar una gran decisión. ¿Quiero entrar y aniquilarlos o no? Es una gran decisión. Conmigo puede pasar cualquier cosa”, afirmó Trump en una entrevista con el medio de noticias Axios.
Las declaraciones llegan días antes de que el mandatario estadounidense se reúna el próximo martes con los líderes de seis países del Golfo —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán— al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York para abordar la próxima etapa del conflicto.
“Quiero saber dónde están y cómo les está yendo. Hemos sido muy protectores con ellos”, afirmó Trump en referencia a los seis países.
EE.UU. aprueba visas a líderes iraníes para Asamblea de ONU
Justamente, la escalada coincide además con la proximidad de la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, en medio de interrogantes sobre si Washington permitiría la entrada de la delegación iraní debido a la guerra.
El Departamento de Estado despejó esas dudas este jueves al confirmar que aprobó las visas para la “delegación principal” de Irán y el personal esencial que participará en las reuniones de Naciones Unidas.
Según funcionarios estadounidenses, la delegación incluye al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y al ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi.
“De conformidad con nuestras obligaciones como país anfitrión, la delegación principal del régimen iraní podrá asistir a la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU”, señaló el Departamento de Estado.
Sin embargo, sus integrantes estarán sujetos a restricciones de movimiento y tendrán prohibido comprar artículos de lujo y otros productos. Washington indicó además que la delegación será más pequeña que la del año pasado.
En ocasiones anteriores, Estados Unidos restringió los desplazamientos de las delegaciones iraníes a determinados puntos de Nueva York, entre ellos la sede de Naciones Unidas, la misión iraní ante la ONU, la residencia de su embajador y el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy.
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La decisión adquiere especial relevancia después de que Estados Unidos negara una visa al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.






