El senador entrerriano Eduardo Kueider fue uno de los apuntados por el peronismo por entregarle al Gobierno el quórum y el votos para aprobar la «Ley Bases» y el paquete fiscal, cuando llegó a su banca, en 2019, en una lista con el sello del Partido Justicialista. Kueider decidió responder a las críticas este jueves al reivindicarse como peronista, pero antes como entrerriano. «Quiero lo mejor para la provincia que representó», sostuvo, sin desmentir la negociación con el Gobierno que le dio al senador y al gobernador Rogelio Frigerio (PRO) el control de la represa de Salto Grande.

Kueider defendió su respaldo a los proyectos del oficialismo, aunque se defendió marcando que votó en contra del RIGI, de ganancias y bienes personales; y que se alcanzaron «modificaciones y exclusiones en todos sus capítulos». Entre otros puntos, el senador marcó que se evitó «el cierre de los organismos de ciencia, tecnología y la cultura, la privatización de Aerolíneas Argentinas y los medios públicos. Eliminamos el capítulo previsional, y modificamos muchos otros artículos que consideré nocivos».

Esos logros que marcaron la mayoría de los senadores de la oposición dialoguista están por verse cuando la Cámara de Diputados vuelva a tratar las normas a las que le dio media sanción y en la que el Senado actuó como cámara revisora. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, ya anticipó que el oficialismo insistirá con la privatización de Aerolíneas Argentinas.

Kueider fue duramente criticado este jueves por distintos referentes del Partido Justicialista, senadores y diputados, como también ocurrió con el senador correntino Carlos «Camau» Espínola. La ex presidenta Cristina Kirchner compartió un tuit en el que se hipotetizaba sobre qué hubiese ocurrido si hubiesen asumido las dos candidatas que los secundaron en las listas.

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«Ninguno de los temas que componían las consignas de un sector que desde hace años alimenta la lógica de amigo-enemigo fueron incluidos en el texto. Y los que quedaron, los voté en contra», argumentó Kueider y criticó al bloque del Frente de Todos, con el que rompió a principios del año pasado: «Pensar diferente, disentir, consensuar, son palabras que hace rato no existen en el vocabulario del sector político del que me alejé hace casi dos años creando un bloque aparte».

Además, el entrerriano le apuntó al peronismo para que recupere la vocación de «discutir y mejorar proyectos de ley con todos los sectores». Por último, argumentó, como hizo toda la oposición dialoguista con la necesidad de darle «herramientas» a Milei. «Ahora que el presidente tiene su ley (no la que realmente quería), no podrá decir que el Congreso no le permite gobernar; deberá asumir la responsabilidad por sus propios errores o aciertos», consideró más allá de las consecuencias que tendrán sobre la sociedad las medidas votadas.

Kueider eligió no hacer mención al acuerdo que fue parte de la negociación real que validó su voto a favor de las leyes del Gobierno. Con la firma del presidente Javier Milei, se publicó en el boletín oficial un decreto que modifica la composición de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, la represa hidroeléctrica sobre el río Uruguay, que la provincia pretende controlar desde hace años para poder modificar el sistema de reparto de energía que allí se produce. No resultaría que un aliado de Kueider (o por qué no, el propio senador) ocupe una banca cuando termine su mandato.

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