La propuesta, organizada por el Instituto Argentina Grande y la Municipalidad de Chascomús, busca abrir nuevos espacios de escucha y participación.
Un encuentro de diálogo que reunió a jóvenes de Chascomús para conversar sobre sus preocupaciones, expectativas y miradas sobre el mundo que viene.
¿Qué significa tener éxito hoy? ¿Vale la pena estudiar? ¿Cómo imaginan su futuro? ¿Qué esperan de la política? ¿Qué lugar ocupan las redes sociales en sus vidas? ¿Cómo son los vínculos entre ustedes? ¿Qué trabajo quieren tener y cómo impactará la inteligencia artificial en el empleo?
Las preguntas fueron muchas, pero hubo una idea que atravesó toda la jornada: escuchar a los jóvenes es una condición necesaria para comprender el presente y construir el futuro.
El viernes 4 de septiembre, en el salón para eventos La Fábrica, jóvenes de diferentes barrios de la ciudad, de entre 16 y 25 años, participaron de una jornada de diálogo e intercambio que se dio en llamar “En Loop, ideas que dan vueltas”, organizada por el Instituto Argentina Grande y la Municipalidad de Chascomús.
La propuesta buscó generar un espacio diferente de conversación, donde los jóvenes pudieran poner en palabras sus experiencias, preocupaciones, expectativas y formas de mirar el mundo, a partir de distintos disparadores y sin respuestas prefabricadas.
Durante más de dos horas se trabajó en mesas simultáneas sobre tres grandes ejes: el mundo digital, las relaciones intergénero y el mundo del trabajo. A su vez, todas las mesas tuvieron como cuestiones transversales la relación de los jóvenes con el futuro y la incertidumbre, y sus expectativas respecto de la política y las instituciones.
La apertura conceptual estuvo a cargo del sociólogo e investigador Ezequiel Ipar, mientras que la dinámica general fue presentada por la politóloga Natalia Torres, del Instituto Argentina Grande, y la antropóloga social Pamela Abarca, de la Municipalidad de Chascomús.
Escuchar antes de decidir
Durante mucho tiempo, hablar de juventudes implicó hacerlo desde la mirada de los adultos: qué les falta, qué prácticas tienen, qué problemas tienen o qué deberían hacer.
Pero escuchar supone otra cosa.
Supone reconocer que los jóvenes no son solamente destinatarios de políticas públicas, sino también protagonistas capaces de interpretar su tiempo, identificar problemas y aportar ideas para construir soluciones.
En las mesas aparecieron preguntas sobre la educación y las posibilidades de continuar sus estudios, las oportunidades laborales en Chascomús, la relación con las redes sociales, los discursos de odio, las formas de vinculación entre ellos y las expectativas respecto del futuro.
También apareció una pregunta de fondo: ¿qué lugar tiene la sociedad en el proyecto de vida de cada joven?
Porque detrás de la incertidumbre sobre el futuro personal existe también otra incertidumbre: qué país, qué provincia y qué ciudad van a encontrar quienes hoy están construyendo sus primeros proyectos.
Jóvenes y política: una conversación necesaria
Uno de los desafíos de la jornada fue poner en discusión una idea que suele repetirse: que a los jóvenes no les interesa la política.
La conversación permitió correrse de esa afirmación general y hacer preguntas más interesantes: ¿les preocupa el futuro del país? ¿Qué causas los movilizan? ¿Qué esperan del Estado? ¿Qué debería hacer un municipio para acompañarlos? ¿Qué problemas consideran prioritarios?
La participación política no necesariamente comienza en un partido político o en una elección. También puede expresarse en una preocupación por el ambiente, en una organización colectiva, en una discusión en redes o en el deseo de transformar aquello que consideran injusto.
Por eso, escuchar qué dicen los jóvenes sobre la política también permite comprender cómo está cambiando la manera de participar y de construir ciudadanía.
El futuro no es solamente individual
Otro de los puntos centrales fue la tensión entre las expectativas personales y las expectativas sobre el futuro colectivo.
Un joven puede imaginarse estudiando, trabajando, formando una familia o desarrollando un proyecto propio y, al mismo tiempo, tener una mirada incierta sobre el futuro del país. Esa tensión resulta especialmente relevante para pensar las políticas públicas.
Educación, empleo, acceso a oportunidades, conectividad, espacios de participación y posibilidades de permanecer o regresar a la ciudad forman parte de una conversación que no puede construirse solamente desde las instituciones.
Para saber qué políticas públicas hacen falta, primero es necesario conocer qué les pasa a quienes serán sus protagonistas.
Una ciudad que también se piensa desde sus jóvenes
Para Chascomús, escuchar estas voces también implica pensar qué ciudad se quiere construir en los próximos años.
¿Qué oportunidades debería ofrecerles a quienes hoy tienen 16, 18 o 20 años? ¿Cómo generar condiciones para que puedan estudiar, trabajar, emprender, participar y desarrollar sus proyectos? ¿Qué vínculos quieren construir con su comunidad? ¿Cómo imaginan la ciudad dentro de 10 o 15 años?
No hay una única respuesta. Y justamente por eso resulta importante generar espacios donde esas respuestas puedan aparecer.
Durante el cierre, los representantes de las distintas mesas compartieron las principales conclusiones del trabajo realizado y pusieron en común las diferentes miradas surgidas durante la jornada.
En ese momento, Lucio Alfonsín destacó la importancia de generar este tipo de espacios y planteó:
“Los jóvenes son actores sociales que, además de ser escuchados, tienen que ser partícipes de la construcción de políticas públicas, sobre todo las que tienen que ver con sus trayectorias, experiencias, necesidades y anhelos. Escucharlos es una prioridad para generar políticas públicas más genuinas, es una prioridad para construir un futuro desde ellos y para ellos.”
La idea de escuchar para poder decidir mejor atravesó así toda la propuesta del la jornada donde también participaron el subsecretario de Recursos Humanos y Modernización, José Yezza Ross; el subsecretario de Educación y Juventudes, Enrique Inciarte; la directora de Programas, Micaela Demasi; y el subdirector de Comunicación, Braian Moyano, junto a integrantes del Instituto Argentina Grande.
Un espacio para seguir encontrándose
El encuentro no terminó con las conclusiones de las mesas. La jornada cerró con una cena compartida, pensada como una instancia más relajada para que los jóvenes pudieran seguir conversando entre ellos, intercambiar experiencias y conocerse por fuera de la dinámica de trabajo.
Además, cada participante pudo llevarse un ecovaso del encuentro, como recuerdo de una jornada pensada para poner en circulación ideas y generar nuevas conversaciones.
En los testimonios finales, varios de los jóvenes valoraron especialmente haber contado con un espacio en el que pudieron expresarse, escuchar otras miradas y conversar sobre cuestiones que forman parte de sus vidas.
También manifestaron su deseo de que este tipo de encuentros puedan continuar y repetirse, dando cuenta de la importancia que le asignan a contar con espacios donde sus voces sean escuchadas.
La posibilidad de seguir generando estas instancias queda así planteada como un próximo paso: volver a encontrarse, escuchar nuevas voces y transformar esas conversaciones en insumos para pensar políticas públicas y una ciudad que también pueda ser imaginada desde sus jóvenes.
Porque pensar Chascomús hacia adelante no es solamente preguntarse qué ciudad quieren construir quienes hoy toman decisiones.
El desafío, ahora, es seguir generando espacios donde esas voces puedan encontrarse, debatir y ser parte de las conversaciones que ayudan a pensar el futuro de Chascomús.





