El físico e investigador del Conicet Diego Hurtado definió la audiencia pública de este lunes como un “museo del horror”. En una sala de la Cámara de Diputados, cientos de científicos de distintas partes del país expusieron la gravedad de la situación actual del sistema científico nacional, y reclamaron la prórroga de casi 400 becas del Conicet que a principios de este mes se cortaron, cortando a su vez muchas investigaciones en curso. Además, para tener un país soberano con proyectos propios en beneficio de su población, invitaron a acompañar la lucha contra el desfinanciamiento brutal que lleva adelante el Gobierno de Javier Milei.

“No hablamos de un ajuste sino de un cientificidio”, pronunció el exministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, y celebró la iniciativa del proyecto de ley que busca la prórroga de las Becas Internas Posdoctorales otorgadas por el Conicet. “Apoyamos a los casi 400 compañeros que fueron despedidos, vamos a pelear para que pueda reintegrarse y que tengan la posibilidad de seguir con su vocación y con su apoyo al desarrollo de la Argentino”, determinó Filmus.

Cada uno de los testimonios que sonaron en la Sala 2 del Anexo C se respaldaron sobre el informe del Centro Iberoamericano de Investigación que dio a conocer los números actuales del sistema científico tecnológico argentino. Desde que asumió Milei, 7 científicos por día pierden sus empleos. Hasta ahora van 6.400 puestos destruidos entre investigadores, técnicos y becarios. Los mismos sufrieron una pérdida cercana al 40% de su poder adquisitivo, lo que los deja por debajo de la línea de pobreza.

Muchos de quienes tomaron la palabra son becarios que, desde el 31 de julio pasado, perdieron sus puestos en el Conicet y sus correspondientes ingresos. Uno de los afectados, el doctor en ciencias sociales Federico Lindenboim, resaltó que no se trata de “un error administrativo” sino de una decisión política que los expulsa del sistema científico. Además determinó que la prórrogas de las Becas posdoctorales reclamadas representan un monto insignificante para los recursos del Estado. “La ciencia necesita tiempo, trabajo en equipo, formar nuevas generaciones, y reconstruir este sistema costará mucho más dinero del que costaría mantenerlo ahora”, determinó.

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Moderó la audiencia pública el diputado del Frente de Izquierda Néstor Pitrola, quien firmó el proyecto de prórroga de las becas junto a los legisladores Romina del Plá, Myriam Bregman y Nicolás del Caño. Pitrola sostuvo que en esta ocasión “nos enfrentamos al despido de 379 becarios y al vaciamiento del Conicet vía la miseria salarial y el desmantelamiento de los programas de investigación en todos los planos”. Para el legislador, esto forma parte del paquete de leyes impulsadas por el Gobierno como el RIGI, el Super RIGI y la Ley de Tierras “que felizmente volteamos”.

En esta línea muchos resaltaron que lo que logra virar el panorama a favor de los trabajadores y del pueblo son las movilizaciones en las calles y la unidad de los distintos sectores. La becaria y doctora en ciencias sociales Débora Décima se conectó para hablar desde Tucumán, a 1200 km de distancia, “porque los resultados de nuestros reclamos solo serán posibles mediante la lucha colectiva”.

Décima mostró una de las caras no tan visibles que se ven afectadas por la situación. Los trabajos de campo de las ciencias sociales, que acompañan proyectos comunitarios y buscan mejorar las condiciones de vida en barrios populares, también son desfinanciados. “Estas decisiones no son ingenuas, buscan romper los lazos sociales y las redes de contención que tanto nos costó construir. Donde el Estado se corre, comienza a regir el narcotráfico”.

Muchos científicos señalaron a quien desde diciembre del 2023 preside el Conicet, Daniel Felipe Salamone. El físico e investigador Diego Hurtado determinó que “Salamone va a tener que dar cuentas de lo que está haciendo”, e invitó a los miembros del directorio del Conicet a actuar para que el presidente del organismo renuncie. “No da la cara, no responde a los trabajadores, siendo funcionario público no aparece y esto no puede ser”, explicó. Por su parte, Lindenboim sostuvo que “Salamone nos deja en la calle y ni siquiera nos concede una reunión”. Hurtado definió la audiencia en curso como un museo del horror.

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Se pronunciaron científicos de Buenos Aires, Tucumán, Chubut y Córdoba; estudiantes universitarios; el senador Eduardo de Pedro, la diputada de Unión por la Patria Fernanda Miño, del Frente de Izquierda Del Caño y Pitrola, de la Coalición Cívica Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, y de Provincias Unidas Esteban Paulón. Además estuvieron presentes algunas organizaciones que se solidarizan con la causa, como los médicos del Garrahan, la Asociación Gremial de Docente de la UBA y Conadu Histórica.

También desde Tucumán, la becaria Elvira Casagranda determinó que en un país enorme como es Argentina, con una gran variedad de recursos, es crucial tener investigaciones científicas que permitan entenderlos y manejarlos. “Sino, ¿quién lo hará? Invertir en ciencia no es un gasto sino una decisión estratégica para cualquier nación con soberanía propia”, determinó.

El diputado de la Coalición Cívica, Ferraro, sostuvo que estas medidas contra el sistema científico nacional se inscriben en la narrativa buscada por el Gobierno: “que nadie crea en nada, ni en la universidad pública ni en la ciencia nacional, y es fundamental que frenemos esto”.

Cerró la audiencia el investigador superior del Conicet, Luis Gabriel Wall, quien contó que trabaja en Ecología microbiana y sostuvo que “del mismo modo que los agroquímicos desacoplan las redes de conexión entre los organismos del suelo que hacen a la producción del planeta, las acciones del Gobierno están desacoplando nuestras comunidades”.

En el anexo de Diputados, convocaron a acompañar la lucha este miércoles 12 a las 16 horas en el Obelisco, bajo la consigna “Ponete la camiseta en defensa de nuestra ciencia, nuestra educación y nuestra soberanía”. La secretaria de AGD UBA, Ileana Celotto, sostuvo que es necesaria una quinta marcha nacional, “pero esta vez no solo en defensa de las universidades públicas sino también de la ciencia y la tecnología, para defender lo que es nuestro. No tenemos tiempo que perder ni nada que esperar”.

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