La Municipalidad brinda acompañamiento y asesoramiento a través de la OMIC para quienes se ven afectados por los aumentos desmedidos
El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo sistema de actualización para las tarifas del gas mediante la Resolución 167/2026, que establece el mecanismo denominado Diferencia Diaria Acumulada (DDA). A diferencia del esquema anterior, que aplicaba ajustes estacionales, el nuevo sistema prevé actualizaciones cada dos meses mientras se mantenga vigente la emergencia energética, prevista hasta fines de 2027.
A este aumento se suman los incrementos en el servicio eléctrico, en prestaciones de salud, alquileres y establecimientos educativos.
En este contexto, la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) se convirtió en un espacio para canalizar dudas, reclamos y brindar acompañamiento a quienes enfrentan dificultades para afrontar los nuevos valores.
Uno de los principales problemas que detecta el área es el impacto en usuarios de ingresos fijos —como jubilados, trabajadores y familias con menores a cargo—, que no acceden a segmentaciones o subsidios.
Ante este escenario, la Municipalidad de Chascomús, a través de la OMIC, intensificó sus canales de atención y asesoramiento:
-Recepción de boletas con consumos excesivos o incrementos injustificados.
-Orientación sobre cómo solicitar o mantener subsidios energéticos.
-Gestión de reclamos ante organismos provinciales y nacionales.
-Seguimiento personalizado de casos críticos.
La OMIC atiende en calle Dorrego 229. Por consultas, asesoramiento o reclamos, los vecinos pueden acercarse los días lunes, miércoles y viernes de 9 a 12 hs. Se pueden realizar consultas por correo a omic@chascomus.gob.ar, o ingresando a “Denuncias OMIC” en la página WEB oficial de la Municipalidad de Chascomús, o por teléfono al 42-2234 de lunes a viernes en el horario de 8 a 14 hs.
Ingeniería inversa: cuando los desechos se convierten en oportunidades
La Municipalidad de Chascomús impulsa un programa que combina nuevas tecnologías, cuidado ambiental, formación técnica y reparación de equipos, transformando residuos electrónicos en recursos y oportunidades laborales.
La ingeniería inversa consiste en analizar un producto o dispositivo para comprender cómo fue diseñado, cómo funcionan sus componentes y de qué manera puede repararse, modificarse o mejorarse. A partir de la observación y la experiencia práctica, esta metodología permite adquirir conocimientos técnicos sin necesidad de contar con la información original de fabricación.
Además de facilitar la reparación de equipos, la ingeniería inversa promueve la recuperación, reutilización y reciclado de aparatos eléctricos y electrónicos, disminuyendo el daño ambiental.
En Chascomús, la Municipalidad desarrolla un programa coordinado por el ingeniero electrónico Sebastián Costa Cao, que se apoya en tres ejes principales: el mantenimiento de equipamiento municipal, la capacitación y prácticas profesionalizantes y la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).
Uno de esos ejes es el mantenimiento de distintos equipos utilizados por el municipio. En el taller se reparan semáforos, balizas y sirenas de patrulleros y ambulancias, cámaras de seguridad, sensores de incendio y otros dispositivos. «La clave acá es el pensamiento lateral. Nosotros hemos arreglado una sirena de una ambulancia con componentes de un microondas», explica Costa Cao.
Otro de los pilares son los talleres de ingeniería inversa, que se dictan los lunes y martes, desde las 19 horas, en el vagón ubicado en la Vieja Estación. Las clases son abiertas a mayores de 16 años y, desde hace cinco años, también reciben a estudiantes del último año de la Escuela de Educación Técnica N° 1, quienes realizan allí sus prácticas profesionalizantes.
«Acá los chicos vienen sin el miedo de equivocarse, sin el miedo de una nota y con la libertad de abrir artefactos, sin la preocupación de romperlos, porque ya están rotos», señala Costa Cao. Durante las prácticas aprenden a desarmar equipos, reconocer componentes y comprender su funcionamiento. En algunos casos, esos conocimientos se transformaron en una salida laboral. «Hay chicos que aprendieron a reparar celulares acá y hoy trabajan de eso», agrega.
El programa también trabaja de manera articulada con el área de Ambiente a través de la gestión de los RAEE. Mediante operativos realizados en plazas, barrios y clubes se recolectan equipos de informática, audio, video y telefonía en desuso, que luego son enviados al taller.
Allí se separan las piezas y componentes que pueden reutilizarse. El resto se deriva a los talleres del Servicio Penitenciario Bonaerense, en el marco del programa provincial «Más Trabajo, Menos Reincidencia», donde los materiales se reciclan y generan oportunidades de capacitación y empleo para los reclusos. Otra parte de los residuos se distribuye entre cooperativas especializadas que clasifican plástico, metales, vidrio y componentes electrónicos para su posterior reciclado.
«Lo que estamos evitando es que estos materiales terminen en la basura y, al mismo tiempo, estamos generando trabajo», resume Costa Cao.
Con estas pequeñas acciones evitamos daños en los camiones recolectores y contribuimos a la reducción de la contaminación que generan materiales como plásticos, resinas, metales y componentes electrónicos, muchos de los cuales tardan décadas en degradarse y que además, al hacerlo, liberan sustancias contaminantes.
En este sentido, el trabajo que se desarrolla en el taller de Ingeniería Inversa tiene un impacto ambiental, social y económico fundamental. No sólo contribuye a reducir la cantidad de residuos electrónicos que terminan en la basura, sino que también promueve la capacitación, la reutilización de materiales y la generación de oportunidades laborales.
Por eso, es fundamental que la comunidad acompañe estas iniciativas mediante la correcta disposición de los residuos electrónicos y aproveche las jornadas de recolección de RAEE para entregar aquellos artefactos eléctricos y electrónicos que ya no utiliza.






