La discusión por los fondos nacionales volvió a sumar un dato incómodo para la Casa Rosada y para la administración bonaerense. Un informe realizado por el director del Banco ProvinciaMarcelo Daletto, calculó que las transferencias automáticas enviadas por Nación a la provincia de Buenos Aires terminaron el primer semestre de 2026 por debajo de la inflación. El número central es directo ya que cayeron un 2,2 por ciento en términos reales frente al mismo período de 2025.

No se trata de un rubro menor ni de una partida lateral. Entre enero y junio, la Provincia recibió 8,5 billones de pesos por fondos automáticos. En pesos corrientes, el salto fue de un 30,2 por ciento interanual. Pero la comparación cambia cuando se descuenta la inflación. Ahí aparece la pérdida. La plata llegó, pero alcanzó para menos cosas.

Ese punto es clave para entender el reclamo de Axel Kicillof ante el gobierno de Javier Milei. Las transferencias automáticas no son un favor político ni una concesión de coyuntura. Son recursos que se distribuyen por ley y que dependen de lo que la Nación recauda impuestos nacionales. Conserva una parte y reparte otra entre las provincias mediante coeficientes pre-establecidos. La coparticipación federal es el mecanismo principal, pero también existen leyes especiales que ordenan otros giros.

En criollo, son fondos que le corresponden a la Provincia dentro del sistema federal. No dependen de una llamada, de un acuerdo entre ministros ni de la voluntad diaria del Presidente. Por eso, cuando bajan en términos reales, la explicación suele estar más ligada a la dinámica de la recaudación, la inflación y la composición de los impuestos que a una decisión directa de “mandar menos” en ese rubro. Su descenso, entonces, da cuenta de una dinámica económica marcada por la caída general de la actividad.

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Distinto es el caso de las transferencias no automáticas o discrecionales. Esas partidas dependen más de convenios, programas, obras, partidas presupuestarias y decisiones del Poder Ejecutivo.

La caída se explica, sobre todo, por el desempeño de la Coparticipación Federal de Impuestos (CFI). Ese componente representa el 60,6 por ciento del total de los envíos automáticos a la Provincia. En el primer semestre de 2026, la CFI acumuló 5,13 billones de pesos, contra 4,27 billones en igual tramo de 2025. En términos nominales creció 20,2 por ciento. En términos reales, retrocedió 10,5 por ciento.

Marzo el peor mes

El dato golpea porque la coparticipación es la columna vertebral del reparto. Si esa vía se debilita, la caja provincial lo siente rápido. El informe marca que marzo fue el peor mes de la serie, cuando la contracción real interanual de la CFI llegó al 30,3 por ciento. Luego, durante el segundo trimestre, la caída se moderó. Pasó de ese piso profundo a una baja acumulada de 10,5 por ciento.

La pregunta que queda abierta es si la tendencia de fondo es la contracción de marzo o la mejora parcial que apareció después. El propio reporte deja planteado ese interrogante para lo que resta del año.

La tabla del trabajo muestra, al mismo tiempo, una compensación parcial por otros canales automáticos. Las llamadas “otras transferencias por ley”, que explican el 39,4 por ciento de los giros, sumaron 3,34 billones de pesos durante el semestre. En 2025 habían sido 2,24 billones por ciento. La variación nominal fue del 49,5 por ciento y la mejora real alcanzó el 14,2 por ciento, de acuerdo al reporte.

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Incrementos que no compensan

El Fondo de Financiamiento Educativo, uno de los más batallados contra el gobierno nacional, tuvo un peso decisivo en los envíos a la Provincia. Aportó 1,83 billones de pesos en el primer semestre de 2026, frente a 1,19 billones un año antes. Según el cuadro incluido en el informe, el aumento nominal fue del 53,3 por ciento y la variación real llegó al 18,8 por ciento.

La Compensación del Consenso Fiscal también subió, pasó de 661.713 millones a 958.436 millones de pesos, con un avance nominal del 44,8 por ciento y una mejora real del 9,2 or ciento. Las leyes especiales, por su parte, crecieron 45,6 por ciento en términos nominales y 9,1 reales.

La tensión está en el contraste. Los otros regímenes automáticos mejoraron, pero no alcanzaron para neutralizar la baja de la coparticipación. El saldo general quedó en rojo: 2,2 por ciento menos en términos reales. Dicho de otro modo, Buenos Aires recibió más pesos, pero no más recursos efectivos.

El gráfico mensual del informe ayuda a ver el movimiento. La línea total se mantuvo casi siempre en terreno negativo: -5,84 por ciento en enero, -6,28 en febrero, -5,07 en marzo, -4,45 en abril, -1,75 en mayo y -2,16 en junio. La coparticipación mostró una secuencia más dura, con bajas de dos dígitos durante todo el semestre y un piso en marzo. El resto de las transferencias por ley, en cambio, tuvo fuertes subas reales al inicio del año, aunque se fueron enfriando hasta cerrar junio con un 14,24 por ciento

Para el gobierno de Kicillof, el dato alimenta una discusión política más amplia. La Provincia reclama fondos por distintos frentes por las transferencias no automáticas recortadas, programas discontinuados, obras paralizadas y deudas que la gobernación bonaerense atribuye a la gestión de Milei. El informe sobre giros automáticos termina por ordenar esa discusión.

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