La guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán ha desencadenado una crisis energética y diplomática en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo. Mientras países del Golfo buscan alternativas para exportar crudo e Iraq recurre a rutas terrestres a través de Siria, Reino Unido lidera una iniciativa internacional para reabrir la vía marítima, al tiempo que Teherán asegura que el estrecho seguirá abierto al “mundo”, pero cerrado a sus enemigos.

En este contexto, crece la preocupación entre los exportadores energéticos del Golfo: si Irán llegara a controlar el estrecho durante un periodo prolongado, o si el tráfico marítimo se interrumpiera, el suministro podría verse seriamente afectado.

Por ello, responsables políticos y directivos del sector energético están revisando alternativas. Se trata de proyectos que durante años fueron descartados por su alto coste o por las dificultades técnicas que implicaban. Al mismo tiempo, la guerra ha vuelto a poner en primer plano la importancia estratégica del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí. Esta infraestructura, de 1.200 kilómetros, transporta crudo hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. De este modo, el petróleo saudí puede exportarse sin pasar por el estrecho de Ormuz.

En retrospectiva, algunos responsables del sector consideran que esta infraestructura fue una decisión acertada. Un alto ejecutivo energético del Golfo afirmó al Financial Times que el proyecto parece ahora “una jugada maestra”.

En la misma línea, el director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, destacó la importancia de esta ruta. Según explicó, actualmente es “la principal vía que estamos aprovechando”. Arabia Saudí estudia ahora ampliar su capacidad o desarrollar nuevas rutas de exportación y terminales en la costa del mar Rojo.

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Por otra parte, el informe señala que algunas propuestas a largo plazo incluyen corredores comerciales más amplios. Estos podrían conectar India con Europa a través del Golfo.

Asimismo, varios ejecutivos del sector consideran que, con el tiempo, se construirán oleoductos hacia puertos del Mediterráneo.

El director ejecutivo de la empresa israelí NewMed Energy, Yossi Abu, lo resumió con una frase clara: “Los países necesitan controlar su propio destino, junto a sus aliados”.

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Obstáculos importantes

Sin embargo, los desafíos siguen siendo considerables. Según explicó Christopher Bush, director ejecutivo de Cat Group, con sede en Líbano, replicar hoy el oleoducto saudí costaría al menos 5.000 millones de dólares.

En cambio, rutas más complejas que atravesaran Iraq, Jordania, Siria o Türkiye podrían elevar el coste hasta entre 15.000 y 20.000 millones de dólares.

Además, persisten importantes problemas de seguridad. Bush advirtió que en Iraq todavía hay bombas sin explotar y presencia de milicias armadas.

A su vez, las rutas hacia Omán plantearían grandes desafíos técnicos. Estos proyectos deberían atravesar amplias zonas desérticas y terrenos montañosos.

Por si fuera poco, también podrían surgir disputas políticas. Los países implicados tendrían que acordar cuestiones clave como la propiedad de la infraestructura, su gestión y el control del flujo de petróleo.

Iraq recurre a rutas terrestres a través de Siria

Mientras los países del Golfo debaten proyectos a largo plazo para evitar el estrecho de Ormuz, algunos exportadores ya están recurriendo a soluciones inmediatas. Entre ellos se encuentra Iraq.

El país ha comenzado a exportar petróleo por carretera a través de Siria, según anunció su ministerio de Petróleo. La decisión llega más de un mes después del estallido de la guerra, que ha sacudido los mercados energéticos.

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Iraq, miembro fundador de la OPEP, depende en gran medida de sus exportaciones de crudo. De hecho, alrededor del 90 % de los ingresos de su presupuesto procede del petróleo.

Hasta ahora, la mayor parte de ese crudo salía a través del estrecho de Ormuz. Sin embargo, los ataques y amenazas de Irán, en represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel, han dejado esta ruta prácticamente bloqueada.

Ante este escenario, Bagdad ha comenzado a buscar alternativas. En un comunicado publicado el miércoles por la noche, el ministerio de Petróleo anunció que Iraq “ha comenzado a exportar petróleo mediante camiones cisterna a través de la vecina Siria”.

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Según el comunicado, las autoridades sirias garantizarán el “paso seguro” del crudo y las exportaciones aumentarán “gradualmente”.

En este sentido, una fuente del sector petrolero iraquí dijo a la agencia de noticias AFP que, de un total previsto de 299 camiones, 178 cisternas cargadas con fuelóleo ya han llegado a la refinería del puerto de Baniyas, en la costa mediterránea.

Safwan Sheikh Ahmad, portavoz de la empresa estatal Syrian Petroleum Company, explicó que el cargamento entró en Siria por el paso fronterizo de Al-Tanf.

Una vez en territorio sirio, los camiones descargan el petróleo en la terminal de Baniyas. Posteriormente, el crudo se transfiere a buques cisterna para su exportación.

Según el portavoz, los 299 camiones previstos entrarán en Siria en varias tandas, y un segundo grupo llegará próximamente.

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