El peronismo dispone de algo más de 12 meses para salir del banco de niebla al que entró en noviembre de 2023. A favor, el pronóstico unifica a sus distintas facciones. Todos coinciden en que la crisis económica se acelerará, la imagen de Javier Milei –hoy, en su nivel más bajo– seguirá erosionándose y un proyecto alternativo al del ajuste tendrá mayor recepción social. En contra, el armado político de cara a 2027 profundiza sus divisiones sectoriales. La constante disputa por la conducción del Partido Justicialista (PJ) no encuentra resolución hace tiempo y existe una discusión latente respecto a cuál es el mejor mecanismo para dirimir las diferencias. Sobre ese escenario, el senador Sergio Uñac presentó ayer una propuesta concreta: elecciones internas abiertas antes de que finalice este año. “Los afiliados y simpatizantes peronistas deben ser parte del armado del frente que va a competir contra el Gobierno″, argumenta.

Luego de enviar la iniciativa a la conducción del partido, el exgobernador de San Juan recibe a Página/12 en su oficina para detallar los alcances de la presentación. “No exigiría afiliación. Los referentes de otros partidos podrían ser candidatos”, aclara ante un posible enojo de dirigentes como Sergio Massa o Juan Grabois, que no forman parte del PJ. Un dato clave: la medida fue conversada con Cristina Kirchner. “Entiendo que lo vio bien”, resalta Uñac.

–¿Por qué el peronismo debería ir a elecciones internas y no esperar a las PASO?

— Entiendo que el Gobierno va a eliminar o suspender las PASO, como hizo para las elecciones del 2025. Ante la inminente eliminación, nosotros tenemos que tomar ciertas acciones previas para que no nos sorprenda. Si esto no se da, obviamente, las internas no caminarán.

— ¿Serían abiertas y a realizarse este año?

— Si. La carta que elevo al Partido Justicialista habla de internas abiertas. Me parece que no habría que atarse a un padrón. Habría que ampliar y permitir la mayor participación posible. No solamente de candidatos, sino también de electores que decidan ser parte del armado de un frente que va a competir con el gobierno nacional. Se habla también de un adelantamiento de las elecciones nacionales. De ser así, las internas tendrían que ser durante este año calendario.

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–¿Qué pasa con los dirigentes que comparten espacio con el peronismo, pero que no forman parte del PJ? Pienso en Sergio Massa, Juan Grabois o Gerardo Zamora, por ejemplo.

–El pedido no es contra nadie. Ni contra la conducción, ni contra ningún sector. Por el contrario, es para fortalecer. Para abordar un frente nacional, nosotros tenemos que ordenar nuestro partido. Necesitamos un dirigente, un candidato, que sea el representante del partido. Y, a partir de ahí, abordar la confección de este frente nacional. Pero las internas serían abiertas y no exigirían afiliación a quienes quieran ser candidatos. Es una herramienta amplia. Podrían participar referentes de otros partidos.

–¿Qué recepción tuvo de la propuesta?

–Muy buena. Desde la dimensión del afiliado o simpatizante al partido porque se ven involucrados en la definición de quiénes los van a representar. En el plano de la dirigencia, hablé con senadores, diputados y los máximos referentes de la conducción partidaria. Lo ven bien.

–¿Lo pudo conversar con Cristina Kirchner?

–Sí. Lo hablé con Cristina (ayer) por la mañana.

–¿Qué le dijo?

–Entiendo que lo vio bien. Sería importante que ella lo exprese. No fue un aval explícito, pero tampoco hubo críticas. Conversamos sobre esta posibilidad. Lo vio como un mecanismo para poder definir candidaturas, con la misma intención que me llevó a mí a proponerlo. Además, hablamos de la delicada situación nacional. De esta fragmentación que se ha generado en la sociedad argentina entre quienes pueden y no pueden llegar a fin de mes, que cada vez son más.

–¿Considera que debe haber límites en las internas respecto de los dirigentes o gobernadores peronistas que acompañaron las políticas de este gobierno?

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–Esta medida permitiría que ellos puedan ser parte de este proceso. Aquí no hay filtros por lo que haya sido su accionar. Habría que analizar las motivaciones que lo llevaron a acompañar ciertas situaciones. Pero en función de la crisis económica actual, habría que hacer una convocatoria general a todos los sectores. Desde mi punto de vista, eso no lo he conversado, el proceso electoral va a hacer que todos puedan volver y todos puedan ser parte.

–¿Hasta dónde se puede ampliar el Frente? ¿Podría incluir a Horacio Rodríguez Larreta?

–Saliendo de lo que van a ser las internas, lo mejor es armar un un frente amplio con el peronismo conduciendo y algunos otros sectores acompañando. Hay que ver cuáles serían esos límites. Hay que juntar todas las voluntades. Porque estamos convencidos que la desindustrialización, la pelea permanente, no es el camino. Todos aquellos que vean que este no es el camino podrían ser parte de este gran frente. Pero previo a esto, el partido debería definir quiénes son nuestras autoridades electorales, porque tiene que ser parte de la conversación y definir con quién conversar.

–Desde 2015, todos los candidatos presidenciales fueron porteños. Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa. ¿Debe haber mayor representación de las provincias?

— Ese mecanismo permitiría eso, que el interior tenga uno o más representantes. Además, se podrá acordar cuál será el rol de quien salga primero y de quien salga segundo. A mí me parece que puede haber una vuelta a que el sector político empiece a mirar al interior del país. Pero eso lo dirán los afiliados.

–Hay una parte importante de la sociedad que asocia al peronismo a un desorden macroeconómico que, ya sea por razones fiscales, monetarias o cambiarias, termina en niveles de inflación intolerables. ¿Cómo se hace para reconstruir la confianza?

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–Son los desafíos que tenemos. No veo que haya una relación directa de asociar el peronismo al desorden macroeconómico. Pero sí tenemos que asumir las cosas que hicimos bien y reconocer las que no pudimos lograr. Hay ciertas cosas que la sociedad no quiere que sigamos discutiendo. Una inflación en baja o una inflación controlada, la sociedad no quiere que la sigamos discutiendo. El orden macroeconómico no habría que discutirlo más. Ahora, sin inversión en obra pública, en educación, en salud, el orden macroeconómico en sí mismo no ayuda a que la gente viva mejor. Hay que sumarle calidad de vida. Esa debería ser la propuesta concreta.

–A pesar de la crisis económica y los escándalos de corrupción, Milei ya está pensando en la reelección. ¿Tiene posibilidades en este contexto?

–Si somos inteligentes y establecemos una metodología de diálogo con los distintos sectores que hoy pueden estar más distantes con nosotros, pero que tengan un esquema de pensamiento igual o parecido, yo veo que las chances de que Milei sea reelecto son bajísimas. Pero nosotros tenemos que hacer el trabajo. No basta con que a él le vaya mal. Tenemos que ser alternativa. Si no lo logramos, alguien lo va a hacer.

–¿Cómo ve la situación económica para los próximos meses?

— La veo muy delicada. El orden macroeconómico, que tiene maquillaje, es a un costo altísimo. Las economías regionales están devastadas, la desindustrialización es preocupante. 22.000 empresas cerradas es un número grande, pero cuando lo llevás a personas es aún más voluminoso. Y esto se va a agravar. Por eso, siendo oposición, tenemos la responsabilidad política de establecer una oferta electoral seria y no demorar más tiempo.

Tomado de Página 12
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