La movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para este jueves 30 de abril se perfila como una jornada de protesta con impacto en todo el país, atravesada por la incertidumbre sobre el funcionamiento de servicios clave. En la antesala del Día del Trabajador, la central obrera resolvió avanzar con una movilización nacional y no con un paro general formal, aunque advirtió que la medida podría escalar si no hay respuestas del Gobierno.

El escenario previsto combina presencia masiva en las calles con interrupciones parciales de actividades, en función de la adhesión de cada gremio. En ese marco, la CGT articula la protesta junto a sindicatos estatales y sectores vinculados a la CTA, con un reclamo que pone en el centro la reforma que destruye los derechos de los trabajadores, la inflación y la caída del poder adquisitivo.

La jornada de protesta se inscribe en un contexto de creciente tensión entre el movimiento sindical y el Gobierno de Javier Milei, que con sus políticas de ajuste, desguaza organismos públicos esenciales y aplasta el poder adquisitivo de millones de argentinos. Uno de los puntos más sensibles es el reciente fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, que resolvió que la causa iniciada por la CGT contra el Estado debe tramitarse en ese fuero y no en la Justicia laboral.

La decisión, firmada por los jueces Rogelio Vincenti y Marcelo Daniel Duffy, significó un revés para la central obrera en su intento de frenar la aplicación de la reforma. El tribunal consideró que el caso involucra cuestiones federales, como la validez de una ley del Congreso, lo que justifica su tratamiento en el ámbito contencioso administrativo.

En ese marco, desde la CGT calificaron el fallo como “aberrante” y adelantaron que su equipo jurídico evalúa nuevas presentaciones, entre ellas la recusación del magistrado interviniente. La disputa judicial se suma así al conflicto político y gremial, profundizando el escenario de confrontación.

Transporte y servicios con funcionamiento reducido

Uno de los ejes centrales de la jornada será el impacto en el transporte público, donde se espera un esquema irregular y fragmentado. A diferencia de un paro general, no todos los gremios confirmaron la suspensión total de actividades, lo que anticipa un día con servicios parciales.

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En el caso de los colectivos, el funcionamiento dependerá de cada línea y del nivel de adhesión sindical. Se prevé que algunas unidades circulen con normalidad mientras otras reduzcan frecuencias, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En los trenes, el gremio La Fraternidad anunció medidas de fuerza en las líneas Sarmiento y Mitre, lo que implicará interrupciones puntuales en esos ramales, mientras que el resto de los sindicatos ferroviarios aún no confirmó su postura.

En cuanto a los vuelos, no se anticipan cancelaciones generalizadas, aunque podrían registrarse demoras y reprogramaciones vinculadas a esquemas preventivos en aeropuertos y a adhesiones parciales en sectores operativos. Sobre todo por el paro del Servicio Meteorológico Nacional, luego de que se avanzaran con más de 140 despidos efectivos y otros 100 anunciados.

El cuadro general obliga a prever dificultades en la movilidad, con un impacto que variará según la región y el grado de adhesión de cada actividad.

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