Acorralado por sus propias mentiras, Manuel Adorni quedó a un paso de la moción de censura. El peronismo en el Senado busca destituirlo en tiempo récord y obligó al oficialismo a activar un plan de emergencia para salvarle el pellejo una vez más. Muy a su pesar, Patricia Bullrich trabajó contra reloj para bloquear la sesión del próximo jueves, en la que se iba a tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada y en la que el bloque que lidera José Mayans advirtió que pondría sobre tablas el proyecto de resolución para interpelar a Adorni y votar la moción de censura una semana después. Además de las negociaciones parlamentarias, la Casa Rosada envió al ministro del Interior, Diego Santilli, a buscar apoyo en los gobernadores radicales para evitar que los senadores de la UCR no se plieguen a la ofensiva opositora.

Tiempo de descuento. A Manuel Adorni se le cierran los caminos, pero el gobierno quiere tener el control y la decisión de su salida. Por eso busca evitar que el Senado sesione el próximo jueves. Desde el bloque libertario se amparan en un tecnicismo: advierten que la sesión “no fue convocada de manera oficial”. El argumento es que si el expediente Adorni “se mete en el recinto”, su destino será incierto. Un nombre resuena en las últimas horas: Edgardo Kueider. El senador correntino fue expulsado de la Cámara alta luego de ser detenido en Paraguay con 200 mil dólares en efectivo. Los libertarios recuerdan que, si bien “la política negoció avanzar solo con su suspensión”, a la hora de votar prácticamente ningún senador quiso quedar como un encubridor y el senador perdió su banca.

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El parche del oficialismo es problemático y podría conducir a una parálisis del Senado. Sin embargo, desde el interbloque Popular plantean que “las sesiones ordinarias ya están convocadas los miércoles y los jueves a las 14 para garantizar el funcionamiento del congreso. Es lo que acordamos en la sesión preparatoria”, explican desde ese espacio. El antecedente remite a julio del año pasado, cuando el peronismo logró aprobar un aumento en las jubilaciones, la extensión de la moratoria y la emergencia en discapacidad. La sesión fue calificada como “ilegal” por parte del oficialismo y fue uno de los argumentos del Ejecutivo para incumplir sistemáticamente con la instrumentación de la Emergencia en Discapacidad. Para poner en marcha la sesión, la oposición debe alcanzar el quórum. Al cierre de esta edición aún no lo tenía y contaba con unos 30 apoyos para remover a Adorni.

El bloque libertario está en una encrucijada. Oficialistas y aliados reconocen que la situación del jefe de Gabinete “no se sostiene” porque paraliza la tarea parlamentaria, pero reconocen que “abrir el recinto es regalarse ante la oposición”.

Así las cosas, la tarde del martes transcurrió entre llamados y negociaciones contra reloj para “hacer caer la sesión” y dejar en un limbo la reunión de labor parlamentaria que la vicepresidenta Victoria Villarruel convocó para el miércoles a las 18. Allí el peronismo tenía previsto anunciar el tratamiento sobre tablas de su proyecto de resolución para destituir a Adorni. Mientras el gobierno se preocupó por hacer control de daños, en el bloque que preside José Mayans se envalentaron: “La Constitución no dice que se necesitan dos tercios para avanzar con la interpelación; el artículo 101 es taxativo; si no les gusta, pueden llamar a una constituyente y cambiar la redacción”, chicaneó una espada parlamentaria justicialista, adelantando la jugada de ese bloque para esquivar mayorías especiales.

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En el Senado, Patricia Bullrich se puso al frente de las negociaciones. La jefa de la bancada libertaria quedó en el incómodo lugar de tener que buscarle un salvoconducto a Adorni, aun cuando fue la primera en exigir que presentara su declaración jurada. Bullrich camina por un camino sinuoso. Su propia ambición la obliga a cuidar el voto del PRO y, en consecuencia, la narrativa anticorrupción y cumplir al mismo tiempo el capricho del presidente Javier Milei de sostener a Adorni, aun cuando ya reconoció en el prime time televisivo que es, como mínimo, un evasor. La misma disyuntiva atraviesa al radicalismo y al PRO. Estos bloques suman unos trece senadores que aún no adelantaron si le soltarán la mano al exvocero o lo encubrirán.

Para aplacar las aguas, y solo si para entonces permanece en su cargo, Adorni dará su informe de gestión en la Cámara alta el próximo 2 de julio. A última hora del martes, el oficialismo filtró la carta que el jefe de Gabinete le envió a Victoria Villarruel para oficializar su asistencia.

Antes, la oposición en la Cámara Baja activará su propia ofensiva. Unión por la Patria, junto a Provincias Unidas, la Coalición Cívica, monobloques como el de Marcela Pagano y la izquierda, buscarán abrir el recinto para iniciar el camino de la moción de censura, la herramienta constitucional para destituir al jefe de Gabinete hasta ahora nunca antes utilizada.

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