Con la intención de “salir a aclararlo todo” la escribana de Manuel Adorni, Adriana Nechevenko, brindó una entrevista tras haber declarado ante la justicia, pero curiosamente abrió nuevos interrogantes sobre el cada vez más complicado jefe de Gabinete. “En los 15 años anteriores de su llegada al Gobierno, ¿cuántas operaciones había hecho con inmuebles?” preguntó la periodista de Infobae a la escribana. “No, ja ja, no. No había hecho ninguna operación. No, ningua. Justo se le dio todo junto”, dijo casi al pasar Nechevenko. Entre risas y sin advertirlo, confirmó entonces que en los más de 20 años de vinculación que lleva con el fucionario jamás había llevado adelante operaciones inmobiliarias de este tipo hasta su llegada al poder de la mano de Javier Milei.

A la hora de intentar explicar una “mamushka” de operaciones en simultáneo, la escribana ensayó respuestas entre tragicómicas e inquietantes. Según dijo, el hipotecado departamento de Parque Chacabuco le permitió al jefe de Gabinete comprar al mismo tiempo dos propiedades de un mayor valor.

Agregó también que las vendedoras del domicilio de Caballito fueron acercadas por el propio Adorni, quien era amigo del hijo de una de ellas, y que no intervino ninguna inmobiliaria. “Se entrega un monto inicial y el resto se paga en un plazo de un año, según lo acordado entre las partes”, definió sobre la operatoria. Precisó que se acordó un pago inicial de unos 30 mil dólares y se prorrogó por un año, sin intereses, la cancelación de otros 200 mil dólares. Ese pago, dijo, surgiría a partir de la eventual venta del ya hipotecado departamento de la avenida Asamblea.

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En referencia a Pablo Martín Feijoo, hijo de la jubilada Beatriz Viegas, una de las supuestas prestamistas de Adorni, la escribana arrojó: “Hay una relación de confianza entre el hijo de una las vendedoras y los compradores”. Feijoo estuvo en la Rosada con Adorni, pero su madre aseguró no conocer al funcionario. Cuando le remarcaron a la escribana la declaración de la jubilada, respondió: “Definime conocer: yo me voy de acá, ¿ustedes van a decir que me conocen? En realidad mucho no me conocen”.

La escribana también hizo referencia a que la compra del departamento de Caballito no se hizo en cuotas mensuales, como había trascendido, sino mediante una hipoteca por saldo de precio. “Nunca hubo cuotas, tiene un plazo de pago que es un año desde el momento en que se firmó para pagar todo junto”, explicó. Sobre esa compraventa, aseguró que las vendedoras fueron acercadas por el propio Adorni. “Él, siempre la relación la trajo él”, sostuvo. Se abrió entonces otro interrogante, ¿de dónde saldrá el dinero para pagar el monto total durante el próximo año?

Según explicó Nechevenko en la entrevista, las tres operaciones contaron con su intervención. Lo curioso, y a todas luces extraño, es que en ninguna pidió información de el origen de los fondos. Esto se debe a que, según explicó, lo conoce a Adorni hace 25 años, y no tuvo ni tiene dudas sobre su compromiso de pago. Además, resaltó: “No estoy obligada a pedir el origen del dinero”.

Otro dato curioso fue que la escribana no solamente confirmó haber participado de todas las cuestionadas operaciones que investiga la justicia, sino también, dijo haber sido ella el nexo entre las partes. “Tengo clientes y acerqué a las partes”. Por ese contacto, la escribana no cobró comisión. “Sé que Adorni va a pagar”, reflexionó.

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La escribana sostuvo que nunca consideró sospechosas las operaciones del funcionario y rechazó que hubiera motivos para pedir documentación adicional sobre el origen de los fondos. “No me pareció sospechosa nunca. Si a mí una operación me resulta sospechosa, no la hago”, aseguró. De esta manera defendió su decisión de no exigir ningún tipo de respaldo al jefe de Gabinete incluso siendo un funcionario público que realizó por primera vez en 20 años más de una operación inmobiliaria: “Yo personalmente no le pedí nada porque sabía que Adorni iba a pagar. O sea, estoy absolutamente segura”.

Sobre la seguidilla de operaciones en cadena, atribuyó parte de la decisión de mudarse a motivos de seguridad. “Miró (la calle) fue porque se tenía que mudar por un tema de seguridad. El de Asamblea es un edificio muy grande, demasiados vecinos. Habían tenido problemas de que los molestaban de más”, afirmó.

La escribana no solamente confirmó que mantiene una estrecha vinculación con su cliente, sino que al día de hoy mantienen comunicación. “Sí, claro que hablo. Lo conozco hace veintipico de años. Para mí es Manu”, expresó.

Sobre su paso por Comodoro Py, explicó que regresó para entregar documentación vinculada a las operaciones. “Me comprometí a llevar hoy documentación que me habían pedido”, indicó.

Cuando le consultaron por su teléfono celular, requerido ayer por las autoridades judiciales, la escribana dijo que no se acordaba de esa situación porque la testimonial había sido muy larga. Hoy tampoco lo aportó. “Lo dejé en el auto”, dijo. Sin embargo, unos minutos después su teléfono comenzó a sonar y entre risas, aseguró que no era Adorni quien la estaba llamando.

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