Cada día la Municipalidad de Chascomús realiza tareas para conservar y mejorar los espacios públicos; pero el cuidado cotidiano también requiere del compromiso de toda la comunidad.
Cada espacio público que compartimos requiere tareas de mantenimiento permanentes. El uso cotidiano, las condiciones climáticas y el paso del tiempo provocan un deterioro natural que es necesario atender.
El arreglo de luminarias, canteros, cestos, contenedores y otros elementos de infraestructura; los trabajos de pintura en plazas y espacios públicos; el corte de césped y la recolección de residuos son algunas de las tareas que forman parte de la responsabilidad de la Municipalidad para mantener la ciudad en condiciones.
Detrás de cada una de esas tareas hay trabajadores, maquinaria, herramientas y recursos puestos al servicio de la comunidad. Pero también hay planificación y decisiones de políticas públicas sobre qué hacer y por qué hacerlo.
No es sólo una cuestión de estética
Mantener y mejorar la infraestructura urbana no tiene como único objetivo que la ciudad se vea más linda. Una ciudad cuidada también resulta más atractiva para quienes la visitan y contribuye a fortalecer el turismo, una de las principales actividades económicas de Chascomús. Pero, fundamentalmente, las mejoras en el espacio público buscan generar mejores condiciones de vida para quienes la habitan.
Invertir en bicisendas y sendas seguras facilita la circulación de quienes se trasladan en bicicleta y también mejora la accesibilidad para personas que utilizan sillas de ruedas o cochecitos de bebé.
Instalar pistas de salud en los parques o mejorar las condiciones de las plazas son decisiones que apuntan a promover espacios de encuentro, fomentar la actividad física y disfrutar del contacto con la naturaleza. Todas estas decisiones, de distintas maneras, contribuyen a fortalecer la salud integral de la comunidad.
¿Qué tipo de comunidad queremos ser?
El mantenimiento de la infraestructura es una responsabilidad municipal y tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de la comunidad. Estos trabajos se realizan permanentemente y en distintos lugares de la ciudad
Pero ¿qué pasa cuando una obra termina de realizarse en un lugar y, poco tiempo después, es necesario volver a llevarla a acabo?
Ahí aparece la otra parte de la discusión: el cuidado de lo que compartimos. Porque depositar correctamente los residuos domiciliarios en los contenedores, no tirar basura en la calle o no dejarla en parques y plazas después de una tarde de mate son acciones sencillas que no representan ningún esfuerzo y están al alcance de todos. Lo mismo ocurre respecto de cuidar el mobiliario urbano. ¿Cuántas veces vemos farolas, bancos o cestos de basura vandalizados? Cada uno de esos elementos que se rompe o deteriora debe ser reparado o reemplazado con recursos que son de toda la comunidad.
Existe una idea bastante generalizada de que, como el espacio público es de todos, la responsabilidad no es de nadie. Pero si todos pensáramos de esa manera, la ciudad se vendría abajo. El Estado tiene la obligación de crear y mantener la infraestructura y los servicios que mejoran la vida de sus habitantes, si, eso es indiscutible; pero quienes vivimos en la ciudad también tenemos la responsabilidad de cuidar esas condiciones.
No todo pasa por el reclamo y la exigencia. Una sociedad se construye cuando cada uno asume la responsabilidad que le corresponde. No podemos pararnos siempre desde la queja; también es necesario preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo para contribuir a mejorar esta situación?
Porque la ciudad no es solamente el lugar donde vivimos; también es un espacio que construimos entre todos y que para seguir disfrutándolo necesita la responsabilidad y el compromiso de toda la comunidad.







