El ejército israelí afirmó que estableció una llamada “Línea Amarilla” en el sur de Líbano, similar a las medidas utilizadas en Gaza, y aseguró que atacó a personas que se acercaban a la zona.

Según un comunicado difundido el sábado, sus fuerzas desplegadas al sur del río Litani identificaron en las últimas 24 horas “una célula terrorista” que, de acuerdo con su versión, violó los entendimientos del alto el fuego al aproximarse desde el norte de la línea, en lo que calificó como una amenaza inmediata.

Posteriormente, en una nota enviada a la agencia de noticias Anadolu, la institución militar señaló que individuos armados fueron detectados el viernes acercándose a sus posiciones, por lo que las tropas abrieron fuego “para eliminar la amenaza”.

Se trata, además, de la primera vez que Israel menciona públicamente una “Línea Amarilla” en Líbano, descrita como una zona de amortiguamiento autoimpuesta. Esta medida reproduce un modelo ya aplicado en Gaza tras el genocidio iniciado en octubre de 2023, consolidando de facto una separación impuesta por la fuerza.

En la práctica, esta delimitación supone la imposición de una zona de exclusión bajo presencia israelí en el sur de Líbano, donde cualquier aproximación puede ser considerada una amenaza y respondida con fuego. No reconocida oficialmente por Líbano, esta medida refuerza la presencia militar en áreas ocupadas y establece un nuevo hecho consumado.

Fragilidad de la tregua

El anuncio se enmarca en un alto el fuego temporal de 10 días entre Israel y Líbano, en vigor desde la medianoche del jueves, concebido como un intento de contener la escalada en la frontera. Sin embargo, tanto las condiciones del acuerdo como la realidad reflejan su carácter frágil.

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En el plano político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la tregua y aseguró posteriormente que Washington trabaja para evitar nuevas operaciones israelíes mientras el pacto intenta consolidarse.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó la aceptación del alto el fuego, aunque subrayó que las tropas permanecerán en las zonas que ocupan en el sur del país, lo que apunta a una continuidad de la presencia militar pese al acuerdo.

Desde el Gobierno del Líbano, el presidente Joseph Aoun afirmó que está dispuesto a adoptar todas las medidas necesarias para lograr la retirada israelí y “salvar el país”. En paralelo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reiteró la intención de mantener la presencia en los territorios ocupados durante la reciente ofensiva, evidenciando objetivos contrapuestos entre ambas partes.

Sin embargo, desde el grupo militar y político Hezbollah, el dirigente Mahmud Qamati calificó la tregua de provisional y advirtió que “la traición israelí es esperable en cualquier momento”, al tiempo que instó a la población desplazada a no regresar aún a sus hogares.

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